sábado, 9 de agosto de 2014

BLACK SABBATH EN LONDRES, FELICIDAD PLENA. London, 04.07.2014. BRITISH SUMMER TIME FEST. Crónica y fotos.



Casi sin querer me encontré con la excelente crónica de Diego en facebook y posteriormente en su recomendable blog Heavy Metal La Nueva Era. Me gustó y pedí que me permitiera publicársela aquí, en Diario de un Metalhead con el fin de hacerla llegar a más gente y que también se uniera al equipo. De modo que tenemos nuevo fichaje y nada más y nada menos que en la capital de España.

Creo que merece mucho la pena. Aquí está, espero que os guste al menos tanto como a mí. Gracias Diego por compartirla con Diario de un Metalhead, por hacernos llegar tus vivencias y por unirte a nosotros. La envidia me corroe, me hubiera encantado estar allí.  Me he sentido muy identificado contigo leyéndote, veo que tenemos mucho en común y de ahí que me encante tenerte a mi lado. 
Larry Runner.


By Diego Rodríguez Liébanas.

Salimos de Cambridge vía ferrocarril a las 11:30 con dirección Liverpool Street Station en Londres destino al que llegamos sobre las 13:00. Después de volver a desayunar en la estación y unos minutos de despiste que solucionamos comprándonos un planito de la ciudad decidimos ir hasta Hyde Park dando un paseo. A ver si me acuerdo sin mirarlo: Holborn Viaduct, Holborn Street, New Oxford Street y Oxford Street más un callejeo más que errático al principio. Poco más de cuatro calles, sí, pero el paseo se convirtió en una caminata de más dos horas y media. Lo ideal, vamos, llegar cansados ya al festival.

Una vez en Hyde Park, unos carteles luminosos indicaban que la gente que teníamos compradas las entradas por internet teníamos que ir a recoger la entrada a la zona sur. Hacia allí fuimos mientras escuchábamos el bolo de SOULFLY de lejos. Es curioso que la anterior vez que ví a los SABBATH hace ya 16 años en San Sebastián también tocaron los de Cavalera. Después de una cola enorme en la que tardamos más de una hora en recoger las entradas y en la que agradecimos infinito no haberlas comprado por ticketmaster.com (ya que estaban teniendo problemas para retirar sus entradas) nos dirigimos a la entrada del festival donde estaba empezando el concierto de MOTÖRHEAD que se nos fue en un plis mientras íbamos al baño, comprábamos unas cervezas y comíamos algo. A pesar de tener a los de Lemmy de banda sonora de todos esos movimientos tampoco puedo decir demasiado sobre la actuación excepto que los temas en general suenan bastante más lentos. Nos moló mucho Overkill, que fue la única en la que ya estábamos cerca del escenario con ganas de Rock n Roll. Después de Lemmy and Cía otra rondita de baño y cervezas en la que nos encontramos a esa peña de Oviedo que se iba a convertir en nuestros compañeros de viaje hasta el final del festival. Con paciencia fuimos buscando un sitio para disfrutar del concierto de FAITH NO MORE en las mejores condiciones posibles.


FAITH NO MORE
Típico grupo que me han recomendado mil veces, del que he escuchado algún disco que me mola pero que nunca ha ocupado un lugar privilegiado en mis escuchas diarias. Entendidos musicales a los que respeto me habían dicho que mucha atención a su show y, en efecto, estaban en lo cierto. Si tienes un cantante/frontman como Mike Patton sales con el resultado a favor desde el principio. Un tío que se gana a la audiencia desde el minuto uno y que tiene registros para aburrir, da la posibilidad al grupo de meterse en vericuetos que no eran tan habituales cuando esta gente despegó en los 90. Máximo eclecticismo: baladas, rapeos, metalburro, crooner a lo Sinatra, bailes, insultos al público, tonterías varias… La banda sonaba muy bien y creo que se puede decir bien alto que aquello fue una fiesta sin paliativos.

Set List: Zombie Eaters, From Out of Nowhere, Epic, Caffeine, The Gentle Art of Making Enemies, Easy (Commodores cover), Midlife Crisis, Everything's Ruined, Cuckoo for Caca, King for a Day, Ashes to Ashes, Superhero, Motherfucker, We Care a Lot.


SOUNDGARDEN
Las dos chicas con las que integraban nuestra troupe de cinco coincidían en que Chris Cornell es el cincuentón más apetecible que habita sobre la faz de la tierra. Incluso los tres tíos estábamos de acuerdo. No hay duda de que el amigo se conserva cojonudamente pero no sólo de eso puede vivir el cantante de una gran banda de rock n roll. En muchas de las reviews de los conciertos de SOUNDGARDEN que he leído se les acusa de ser una banda muy fría sobre el escenario que no conecta con la gente. Nunca fueron la alegría de la huerta, la verdad, pero esa tarde Cornell sí conectó con la gente presentando cada tema, contando alguna anécdota u opinando sobre algún tema.

Teniendo en cuenta que la sección rítmica de Soundgarden, Cameron y Shepherd, es una de las mejores del mundo y que Kim Thayil es un guitarrista excelso, en manos del guaperas Cornell estaba el resultado del partido. Plantearon un partido conservador en la elección del set list obviando temas míticos que no sonaron como Jesus Christ Pose o Rusty Cage. Y me parece bien. ¿Para qué cantar un tema que ya no puedes cantar bien y que te va a joder para el resto de temas? Si fueras una banda con pocos temas buenos pues te tienes que fastidiar pero SOUNDGARDEN tienen una colección de canciones más que suficiente para juguetear con el set list. Y hay que decir que Cornell cantó de sobresaliente y la actuación de Soundgarden fue cojonuda. La banda tranquila, confiada, guardando los tiempos como veteranos que son…

¿Quién me iba a decir hace diez años que iba a presenciar una actuación de Soundgarden en la que todavía perdurara algo de la magia que tuvieron en los 90? Sí, de acuerdo, es una magia más aposentada, con menos rabia y grungismo pero con mucho que ofrecer todavía. La salida de Mike McCready de PEARL JAM a tocar Superunknown fue uno de los high lights de una actuación que se movió siempre en el sobresaliente y que deja patente que hay vida en SOUNDGARDEN.

Set List: Let Me Drown, My Wave, Fell on Black Days, Mailman, Superunknown, Head Down, Black Hole Sun, Spoonman, Limo Wreck, The Day I Tried to Live, Kickstand, Fresh Tendrils, 4th of July, Like Suicide.


BLACK SABBATH
Dos cosas se le podían pedir a la actuación de BLACK SABBATH para que fuera realmente especial ya que está claro que Iommi y Butler se mueven siempre del 9,5 para arriba. Una de esas cosas era imposible y la otra poco probable. La imposible se refiere a que Bill Ward ocupara el asiento de la batería y la poco probable se refiere a que Ozzy nos brindara una actuación sin que un solo gallo saliera de su boca. 

Después de SOUNDGARDEN, en lugar de ir al baño o a por más bebida, tomamos la acertada decisión de avanzar poquito a poco hacia una zona cercana al escenario y conseguimos establecernos en un lugar bastante bueno en el que se podía ver la actuación mirando al escenario y no sólo mirando la gigantísimas pantallas del festival.

Con la primera nota de War Pigs… ala, a llorar. Era previsible. La duda era si me pasaría toda la actuación llorando o sólo de vez en cuando. Afortunadamente fue la segunda opción. Máxima atención a la primera intervención de Ozzy y… bien, joder, bien. Máxima atención a la segunda intervención de Ozzy y… bien, joder, bien. Máxima atención a la tercera intervención de Ozzy y… bien, joder, bien. Y así pasamos de hacerle un scanner con lupa a cada intervención de Ozzy para ver si la cosa iba a ir bien a disfrutar del concierto en su máxima expresión. Una vez que vimos que Ozzy iba a hacer un concierto digno se nos quitó un gran peso de encima. No hubo vergüenza ajena ni dolor de oídos sino una buena actuación de un tío al que se veía feliz y disfrutando de lo único que sabe hacer que es tocar en una banda de rock n roll. A ver… no tenía un estado de forma apoteósico ni se acercó a lo que cantaba Dio ni mucho menos pero cumplió y eso para los que sabemos el estado vocal de Ozzy en la última década es una auténtica satisfacción.


Eso sí, todos los temas estaban costumizados para que Ozzy pudiera llevarlos. Velocidad, afinación… pero la banda sonaba de lujo. No en vano Wendy Dio comenta que lo que disfrutaba su marido de tocar con Iommi y Butler a causa de lo grandes músicos que son. Ahí estuvieron los dos sobrios como suele ser habitual dando cera y puliendo cera. El batería elegido para la vuelta al directo, una vez se descartó a Ward por las razones que fueran, era Tommy Clufetos, batería de la banda de Ozzy en solitario, un animal de bellota que hizo bien su trabajo y que realizó un solo muy entretenido a base de frallarnos la cabeza a ritmos como nunca lo había hecho ningún batería en mi presencia.

Las canciones nuevas elegidas fueron Age Of Reason y God Is Dead? que son lo suficientemente competentes y conocidas como para que no desentonen entre tantísimo clásico. Se conoce que Ozzy no se sabía bien las letras de estas nuevas y tenía un telepromter en el que las iba leyendo y se le notaba mogollón. Cada vez que sonaba un tema aparecían unos cuantos ingleses con el record de alcoholemia batido hace un rato avanzando extasiados entre la apretada multitud profiriendo gritos de monstruosa complacencia. Muy loca la peña inglesa tirando botellas de vino a lo alto que se te podían estampar en el tarro y destrozar la cabeza. Muy mal la organización con ese tema de las botellas de vino ( además de con las colas para pillar birras).


En cuanto a momentos álgidos creo que el tema BLACK SABBATH les quedó inmaculada con un Ozzy cantando ese tema como sólo él puede y sabe. El combo Behind The Wall of Sleep, N.I.B. y Fairies Wear Boots me prestó por la vida. Estaba en éxtasis. La intro de bajo de Gezzer Butler antes de N.I.B. fue sencillamente espectacular con un sonido atronador. Una que no me esperaba que me sorprendiese y molase tanto fue Iron Man. Vivan los clásicos. Y Children Of The Grave para la cual no tengo palabras.
Un auténtico regalo de festival iba a decir, pero no, que hubo que pagar las entradas. Noventa y pico euros cada una de los que mereció la pena cada uno de los céntimos invertidos.

Set List: War Pigs, Into the Void, Snowblind, Age of Reason, Black Sabbath, Behind the Wall of Sleep, N.I.B., Fairies Wear Boots, Rat Salad, Iron Man, God Is Dead?, Children of the Grave, Paranoid.

Se dió la coincidencia de que la peña ovieduna también tenía que volver a Liverpool Street Station donde nosotros teníamos el tren pillado para volvernos a Cambridge a las 23:30. Después de sopesar las opciones del metro y del bus llegamos a la conclusión de que un taxi entre cinco merecía la pena y entraba en el presupuesto. Y así fue como recorríamos Londres con el Támesis a nuestra derecha mientras comentábamos felices la experiencia vivida. Una de esas jornadas inolvidables.

La review original aquí: