jueves, 27 de abril de 2017

ARENIA: El atardecer de los sueños (2017- Rock CD)


Por Larry Runner.

En estos tiempos en los que uno se encuentra con músicos treintañeros capaces de llamarte para decirte cómo tienes que interpretar su música, cómo tienes que hacer tu trabajo, que se permiten ser críticos de los críticos; en estos tiempos oscuros en los que algunos presumen de llenar salas para luego subir fotos de su éxito donde cuentas a tres docenas de personas; en estos tiempos en los que la gilipollez y la altanería de algunos músicos, mánagers y a veces familiares que hablan sin tener ni puta idea de nada hacen que la carpeta de spam engorde cada día ... es difícil encontrarse con tan buena gente como son ARENIA. Pocos, muy pocos nos hemos encontrado como ellos, ejemplo de sencillez, de humildad y de trabajo.

Hace la friolera de cinco años más o menos que les conocí, fue gracias a la presentación de su disco “Cuando el mundo despertó”. Fui a la Sala Acapulco de Gijón, acompañaban a Vendaval aquella noche y me gustó lo que vi. Luego el disco, la verdad, me decepcionó. En vivo, a pesar de que aún denotaban muchas carencias, pues estaban empezando, eran mejores y la grabación no les hacía justicia.


“El Atardecer de los Sueños” es la continuación aquel “Cuando el mundo despertó”, un álbum conceptual en el que los Dioses del Olimpo protagonizan la historia narrada a través de once cortes tres de los cuales son una intro y dos preámbulos instrumentales que sirven para dividir la historia en tres actos de lo que podríamos decir que se trata de toda una ópera rock, pues al fin y al cabo hay varias voces invitadas que juegan papeles importantes. 

Tras la obertura del comienzo llega “Hades”, el primero de los cortes del cual habíamos tenido un adelanto en el ep “Hijos de la noche” que el año pasado publicaron en formato digital y donde aparecía la canción grabada en vivo, aunque en una versión algo alejada de la que en este disco se ofrece. Gran tema para empezar que enseña un poco por donde van a ir los tiros del disco, aunque está lejos de ser la mejor de las canciones del disco.

Musicalmente el álbum camina entre el power metal y el progresivo, con más de lo primero, aunque es verdad que se cuelan a veces detalles de otros estilos de forma inconsciente. Y es que las influencias aparecen por aquí y por allá en según qué momentos y qué canciones, y no sería descabellado decir que encontramos detalles que suenan a Blind Guardian, Stratovarius, Symphony X, Angra, los Avalanch de la época más exitosa e incluso a Amon Amarth (fíjate en “Sangre Eterna” y me cuentas).


El álbum, grabado mezclado y masterizado por Dani G. en sus Estudios Dynamita cuenta con un muy buen sonido que se convierte en una delicia para los oídos cuando te enchufas a unos auriculares para disfrutar de esta obra inspirada en la novela “Señores del Olimpo” de Javier Negrete.

El disco va cargado de orquestaciones, teclados y coros grandilocuentes, lo cual agranda su musicalidad a altísimos niveles, pero sin dejar de ser un disco de metal, pues las guitarras en ningún momento dejan de tener protagonismo. Sobre todo ello, la voz de un Fran J. Santos brilla con luz propia, sacando de sí incluso todo aquello que no pensaba que podía dar, y es que la producción de Dani G. no se ciñó sólo a lo técnico, si no que se encargó de intentar exprimir a la banda hasta la última gota para hacer que el disco fuese tan grande como dieran de sí los temas.

Todo el disco raya a un enorme nivel de composición y de arreglos, las canciones son fantásticas, y son eso, canciones, aunque algunas alcanzan un grado superior. En ese sentido me gustaría destacar algunas sobre el resto. La primera de ellas sería “Cambiar la Realidad”, que quizás sea de las más sencillas, pero aún así se ha convertido en mi favorita con esos teclados de Raquel Rodríguez que se hacen únicos. “Ganar o perder” es otra de las canciones que quiero destacar. Es todo un hit en el que además colaboran Dani G. a la voz y Nathan Cifuentes que aporta un brillante solo de esos que con las sucesivas escuchas acabas tarareando como si fuese otra estrofa, como sucede con los más grandes y como también consigue Dizy en algún que otro corte del álbum. 

Mención aparte merece el corte que cierra el álbum: “Sangre Eterna”. Temazo de nueve minutos que se hace corto y en el que el voceras de Saratoga Tete Novoa da lo mejor de sí mismo para dejarnos un formidable dúo con Fran J. Santos. Ese comienzo y final a lo Amon Amarth, esos cambios de ritmo y ese tono continuo a lo mejor del power metal me alucina. Sobresaliente.

Sí, hay colaboraciones fantásticas, además de las citadas por ahí andan Julia Martínez- Lombó con su cello en “Como Arena del Viento”, quién hace años atrás aportó también su arte al “Our Bleeding Sun” de Absentia como también lo hiciera la hoy vocalista de Last Days of Eden Lady Any. Caprichos del destino han hecho que aporte su voz en la misma canción, un baladón de impresión.

Podría seguir durante horas escribiendo sobre un disco que me ha dejado impactado sobre todo por saber de donde ha salido, mi Asturias del alma, una región que no llega al millón de habitantes y de la cual no paran de salir discos y discos con una calidad asombrosa, pero es mejor dejar que vosotros mismos lo disfrutéis y le saquéis aún más de lo que yo le haya podido arrancar.

Imprescindible para todos los amantes del género, más aún siendo en castellano. Alucinante y cuidado hasta el más mínimo de los detalles con esa impresionante portada de Alejandro Blasi.







© Diario de un Metalhead 2017.

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