sábado, 11 de junio de 2016

BLAST OPEN: Beyond the Hope (2016- Santo Grial)


By Larry Runner.

Han tardado en publicar un nuevo disco, pero la espera ha merecido muy mucho la pena. Beyond the Hope supera a su predecesor They Destroy Our World.

Sí, este nuevo ep creo, sinceramente, que es mejor que su debut. A nivel de producción está más que claro, pero es que los temas lo dan. Suenan más compactos, más redondos, más completos y evidentemente a la hora de llevarlos a la grabación, con una producción que se nota hecha con mimo, acaban de tomar cuerpo, convirtiéndose en grandes canciones.

Lo bueno de BLAST OPEN es que suenan a BLAST OPEN. ¿Thrash? Bueno, quizás tengan algo de eso, pero esto no es thrash del todo. Esto es heavy metal, pero ante todo es BLAST OPEN. Y es que puede que encuentres esa reminiscencia al thrash metal, esa esencia, pero aquí hay mucho más. Y es que se nota una clara influencia, probablemente de forma inconsciente al power metal americano que destilaban Warrior o bandas como Vicious Rumors. Sí, puede que haya algo de eso también, pero, como digo, son simples influencias, porque la banda asturiana ha conseguido sonido propio.


Buena parte de la culpa la tiene Fernando Mateos. Ídolo. Tras muchos años dándole ha dado un giro a su forma de cantar, con mucho más juego en su voz y su fantástico trabajo ha hecho crecer al grupo y a las canciones en todo su esplendor. Desde ya es el cantante español al que más envidio. Lo “odio”. Me cambiaría por él sin dudarlo para ponerme al frente de Andrés, Jorge y Jose Ramón a gritar ese estribillo que no deja de martillearme desde la primera vez que lo escuché el día del studio report en su local de Pola de Lena. “The roots of evil, the poison inside me, the roots of evil, a deep hole from which I can’t escape”. La madre que lo parió. No puedo parar de escucharla. Con ese comienzo que me recuerda a mis ídolos Primal Fear, algo que les apunté a su día y teníais que haberles visto la cara de sorpresa cuando se lo dije.

Sí, Fernando, fíjate como canta en Sniper, como cambia de registro, dando a cada momento de canción el tono que necestia, duro cuando lo pide, más melódico cuando se precisa y con ese rasgado natural que o se tiene o no se tiene. Lo dicho, para odiarlo. La envidia me mata, porque encima el disco está bien producido, con Dani G. a los mandos y Andrés sin separarse de él.

Andrés, Andrés Álvarez, me encanta como trata las guitarras. Lo cuidado que se ve todo, cada nota en su sitio, estudiado hasta el mínimo detalle, sin dejar nada en el aire, nada abierto a improvisaciones, todo estudiado o al menos esa es la imagen que me ofrece. Cuando tiene que entrar el solo, cuando hay que dar esa nota que marca la diferencia, cuando hay que dar un plus de melodía, cómo tiene que entrar ahí la rítmica para casar a la perfección con el bajo. El bajo, el bajo omnipresente de Jorge Martínez que suena como otra guitarra más, con mucho cuerpo, que no deja espacio a los huecos. No hay otro como él en Asturias. Sin falta de artificios adicionales, sin traicionar el espíritu, más true que el acero.


A la batería Jose Ramón, dándole al doble bombo cuando hace falta para acompañar ese “the war is over and the enemy is gone” de Sniper o a cualquier otro tipo de ritmo para hacerse con esa banqueta que ha parecido siempre quemar en la banda y que ojalá se quede ella para siempre porque ya estuvo bien de tanto cambio. Me alucina sobre todo su trabajo en Tearing Down the Walls, con los cambios, canción en la que los coros ofrecen un plus desconocido hasta ahora en el grupo. Realmente brillantes en el tema que sí podríamos decir que es más thrash.

Sí, adoro este disco, adoro a Fernando Mateos, adoro a esta banda. Adoro el diseño gráfico de Belén Lobeto a.k.a. "la chica del bolso de los gatos que molestan a los maderos". Me gustan tanto que me llegan a emocionar como sólo me ocurre con los muy muy especiales. Hasta los andares. Gracias BLAST OPEN por existir.







© Diario de un Metalhead 2016.

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