domingo, 23 de agosto de 2015

SI SUPIERAS ... La Mar de Ruido 2015. Avilés. 21.08.2015. Crónica y Fotos.


Texto y fotos: Larry Runner.

Una vez más LA MAR DE RUIDO regresaba al Parque del Muelle avilesino. Este año con una oferta bastante atractiva para el metaleo astur en la primera jornada, algo que hacía tiempo que no ocurría, o si pasaba era tan testimonial que no merecía tanto la pena. La segunda de las jornadas iba a ser para los amantes del pop de antaño, pero la primera presentaba un cartel bastante interesante al menos sobre el papel. Una vez más se combinaban los nombres legendarios con los de bandas locales neófitas, aunque este año habría algo más.

A los locales WESTHIA les tocó abrir la noche. Seguro que al principio les jodía eso de tener que ser los primeros. Pero en este tipo de saraos en los que va a estar la prensa regional presente, siempre es bueno. El fotógrafo del periódico de turno llegará, sacará una foto más o menos buena y se irá corriendo a descargar la tarjeta. Evidentemente en el periódico sale la banda que abre, así que la historia aunque joda luego siempre tiene un lado satisfactorio. Luego que en el pie de foto venga el nombre de la banda correcta y no de otra, e incluso que venga bien escrito, ya es otra historia, pero saldrás en el periódico. De la noticia ni te fíes. Seguro que vendrá con unos buenos gambazos. Leerlas suele ser como un festival del humor. Estrellas del cartel que no son tal, grupos noveles que aparecen como veteranos de la escena, etc. Pero bueno, ya estamos acostumbrados y desde que tengo uso de razón que es así y no ha cambiado. Si acaso, a peor. Y no cambiará, eso es como lo de las bodas, que toda la puta vida estaremos con el Paquito Chocolatero. Hasta en Cataluña.


No llegamos para ver a WESTHIA, pero no pasa nada, a la vuelta de la esquina tienen una actuación en Oviedo, dentro del marco del RAPOSU ROCK, sobre un escenario grande también y con mucho mejor ambiente que teníamos en el parque. Y a esa no fallaremos. Así que compensaremos el fallo de cálculo. Siempre esperamos como tontos para que empiecen los conciertos y esta vez fue todo puntual. Tiene cojones.

Cuando logramos situarnos frente al kiosko del Parque del Muelle, Jorge Salán ya estaba tocando. Show de blues rock tirando de versiones de BB King, John Mayall, Hendrix o Bad Company por citar a algunos. La verdad que me lo pasé mucho mejor la vez anterior que le vi en Bilbao con su repertorio personal. Creo que hacérselo de versiones con el currículum que tiene es un poco triste, aunque todo es disculpable. Sabemos lo mal que está la cultura en el país, lo jodido que lo tienen los músicos y no digamos ya lo mal que lo tienen aquellos que como él son auténticos profesionales. De todas formas sí, eran versiones, pero hay que ver la calidad, el buen hacer y el respeto con el que el protagonista interpreta las mismas. Ya podían aprender otros antes de atreverse.


"Que bien toca este chaval" decía un modernillo que observaba detrás de mi la actuación sin tener ni puta idea de lo que estaba viendo. Ya sabéis, era gratis. Seguro que si llegan a poner en el cartel que fue guitarrista de Mago de Oz le piden Fiesta Pagana. Gracias que no ocurrió. El sonido fue impecable, al menos lo era desde mi posición, pero igual no tenía mucho mérito. Salán no va acompañado por dos mancos precisamente. Ojito a los nombres. Al bajo Luisma Hernández, el cuatro cuerdas de Santelmo con su habitual e inconfundible look con la cinta en el pelo. Por su culpa esta semana le daré duro otra vez al Mamífero. Grande él y su banda habitual. A la batería Edu Brenes - Skunk D.F. , Violente Eve- , calidad. Seguro que entre los tres podrían haber estado tocando covers toda la noche si hubiese hecho falta. 

De todo el show resaltaré el Can't Get Enough de Bad Company, que me recordó lo poco que escucho clásicos y las muchas cuentas pendientes que me quedan con el pasado. También la despedida cuando se colocaron unas barbas que parecían improvisadas y unas gafas de sol para interpretar La Grange de ZZ Top que animó a la numerosa parroquia que ya se agolpaba alrededor del escenario esperando a la estrella de la tele. Grande Salán y su banda. Un lujo para una audiencia que no supo valorar el show salvo al final porque le sonaba el clásico del Tres Hombres.

Si alguien quiere ver a Salán con SOTO, en septiembre tiene una oportunidad única pues la internacional banda gira por España. La info aquí.


Llegaba por fin el concierto de OBÚS, que fue lo que realmente llevó a la gente al Parque del Muelle, como bien quedó demostrado en cuanto terminó el show, pues allí quedamos cuatro gatos. Los que venían detrás no salen en "telecirco". La verdad que el ambiente vivido en Avilés fue de lo más asqueroso que he vivido nunca en un concierto, con una inmensa falta de respeto por los artistas. Incluso hubo que aguantar que un imbécil en chanclas con como decimos por aquí "pinta de pacón" se pasase buena parte de la noche llamando a Fortu hijo de puta. Supongo que sería por envidia, porque Fortu "no está ni gordo ni calvo" y se ha hecho célebre últimamente en la tele por "andar metiéndola por Colombia", y el estúpido que insultaba llevaba a su lado a un trincho importante. Pobre desgraciado envidioso.

Sí, viejas a las que les molestaba el ruido pero que allí estaban. Señores mayores acompañando a sus señoras para que no vayan solas y que seguro que regresaron a casa maldiciendo el no haber ido a tomar la pinta de vino con sus amigos al bar en vez de estar allí viendo a aquellos cuatro macarras. Pijas con carricoches que se aburren y no tienen nada mejor que hacer que ir a pasearse al parque a medianoche con sus bebés. Imbéciles, luego iréis al pediatra porque el niño no oye. Niños corriendo y tocando los cojones. Adolescentes que no han escuchado rock en su puta vida ni piensan, que para eso está la mierda habitual que les venden en los medios, no vaya a ser que pensemos y votemos a quien no se debe. Y … no sigo. Ya os podéis hacer una idea. Y si no, cuento más aquí.


En medio de toda esa fauna un puñado de metalheads con la difícil tarea de disfrutar de unos OBÚS a los que vi con la sensación de haber venido simplemente a cumplir. Todos sabemos como se las gastan cuando quieren y lo inolvidables que pueden ser sus conciertos. Sí, llevan un guión bien marcado que es el que puedes disfrutar escuchando su De Madrid Al Infierno en el que celebran el 30 Aniversario. Pero durante todo el show faltó algo. Quizá fuera que en las tres primeras filas se agolpaban un montón de curiosos incapaces de levantar unos cuernos y que estaban allí porque habían visto al frontman en la tele y les cae bien, pero nada más. 

Ver un concierto así siempre trae su lado simpático. Fortu es un puto crack y es capaz de acabar moviendo a todo el mundo. Y así fue, lo cual lleva a situaciones tan simpáticas por lo ridículo, como ver a viejas acabar dando palmas mientras el vocalista se esmera cantando La Raya y aquello de "yo me las tomo por inspiración". Muchas risas. 

Abrieron con un larguísimo Si Supieras, toda una declaración de intenciones cuya letra seguro que muchos no pillaron y detrás Más Que Un Dios. El repertorio como siempre vino con los clásicos ochenteros intercalados con grandes temas de sus últimos discos, aunque tirando más de clásicos esta vez. Así que disfrutamos de Pesadilla Nuclear, El Que Más, Autopista, Da Igual, Necesito Más, pero también de Corre Mamón o Que te Jodan, dedicada a Nacho Vidal que por cierto esa misma mañana había llegado al aeropuerto de Asturias según contaban en las noticias deportivas de la RPA. Como lo cuento, no es broma.


En Dinero, Dinero Fortu se bajó del escenario para tocar algunas manos y mover a la gente con el intercalado No No No que tan famoso hizo a Ted Nugent. Luego presentar a la banda, hacer el pino, dar protagonismo a Carlos saliendo de detrás de la batería para baquetear sobre dos pies de micro que sujetaban Fortu y su mánager … lo habitual de los shows de OBÚS que tantas veces hemos contado y con lo que tan bien nos lo pasamos. Cerraron con el Vamos Muy Bien. Lo dicho, vinieron a cumplir, y lo hicieron, la próxima vez que vengan, por favor, que sea pagando. Seguro que lo pasamos mejor. Putos grandes. ¡Lo mucho que nos siguen dando!

Cerraban la noche RIFF RAFF, una banda gallega que nos habían vendido como tributo a AC/DC, aunque están bastante lejos de ello. Olvídate, son un grupo de versiones que sólo las hace de los australianos, pero de tributo nada. Uno vestido con un niki de Red Hot Chili Peppers, otro con uno de Purple, lejos de maquearse como los originales. El sonido aún más lejos. El vocalista salva el show, y mira que es jodido, el que más difícil lo tenía. Grande Toñito, los demás no están a la altura. Temas como Thunderstruck parecían sonar bajos de revoluciones y a las guitarras les faltaba caña. Tocan los temas pero no rasgan las cuerdas como los Young. Vale, no son los originales, pero hay bandas de tributo que lo clavan. Estuvo bien para no irse a casa y seguir un rato más con los colegas, pero … de tributo nada. Ya hablé de eso tiempo atrás.


Gracias a Béznar Arias, responsable del festival, por seguir intentándolo. Quién sabe, a lo mejor alguno de los que fue por ver al que sale en Telecinco se compra el próximo día en el Carrefour un cd de OBÚS. Con que sólo uno lo hiciese, el objetivo de culturizar a través del rock ya habría obtenido fruto. ¿Escaso? Con los tiempos que corren no le podemos hacer ascos a nada. Hay que seguir luchando, o todo el mundo acabará perreando.


© Diario de un Metalhead 2015.

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