lunes, 3 de agosto de 2015

EL INFIERNO NO ES TAN MAL LUGAR. Rivas, Madrid. 26.07.2015. JUDAS PRIEST + HELLOWEEN + KROKUS. Crónica y fotos.


Texto: Larry Runner.
Fotos: Sergio Blanco.

Madrid, verano, calor no, lo siguiente. El infierno. El peor de los climas para unos chicarrones del norte. Casi 40º de temperatura tuvimos que sufrir el señor Blanco, su amigo Josín que nos acompañó y el menda que firma. Definitivamente no era el mejor de los días para irse de concierto a Rivas Vaciamadrid, al centro de la península convertido en sartén. Menos mal que los dos compañeros de viaje se trajeron unas neveras cargadas de hielo y cervezas frías. El astro rey, ajusticiaba nuestras cabezas pero nuestro amor por el heavy metal nos ayudaba a superar todo eso y por supuesto los 900 kilómetros de carretera entre ida y vuelta. La apertura de puertas se retrasó casi media hora sobre la hora fijada, lo esperable viendo el pie del cartel. Pero bueno, JUDAS PRIEST estaban aquí y venían muy bien acompañados. Por una parte, HELLOWEEN, que llegaban presentando su fantástico My God Given Right y por otra unos KROKUS que parecen haberse empeñado en dejar de ser definitivamente la banda infravalorada que siempre han sido y cuyo nombre había brotado tras la caída de SEBASTIAN BACH, lo cual fue un drama para algunos y una suerte para otros.


Fue comenzar el concierto de los suizos con Long Stick Goes Boom y todo el mundo darse cuenta de que aquello iba a merecer la pena. Hablando con gente antes del concierto me sorprendió la poca peña que conocía a los helvéticos. Algo se ha hecho mal en la promoción de este grupo cuando la mayoría de nuestros jóvenes no han oido hablar de ellos. No importó, fue comenzar el tema, con ese rollo AC/DC y todo el mundo prestar atención.

La voz de Marc Storace siempre le fue como anillo al dedo a KROKUS y si alguien estaba pensando que se iba a aburrir por quizás no conocer ningún tema, ellos iban a hacer todo lo posible para que no fuera así. El American Woman de The Guess Who que ya perpetraran como propia para su álbum One Vice At A Time, comenzó a hacer que se movieran ya alguna melenas y cuando llegaron a Eat The Reach, todo el anfiteatro estaba en el bolsillo. Sus tres guitarras no dejan lugar a huecos y además estaban sonando de maravilla. Ya nadie se los quería perder y hasta alguno de los HELLOWEEN se dejó caer por uno de los laterales del escenario. Y es que los años no parecen haber pasado por la banda, que desprende una actitud que ya quisieran muchos de los pipiolos que hoy en día comienzan en esto de la música. Eso, unido a un Marc Storace perfecto en la voz, repito, perfecto, les convirtió en los primeros triunfadores de la velada. Cerraron con un Headhunter que a pesar de tener más de 30 años sonó fresco.


Me imagino que todo el mundo salió de allí siendo fan de KROKUS. Los que ya les conocían felices de haberles visto, los que no, pensando en llegar a casa y al menos ir descargándose algo. Enormes. Sólo por ellos hubiese merecido la pena el viaje. El “Madrid is the best, enjoy the rest of the night” gritado al final fue sin duda alguna síntoma de lo bien que se lo habían pasado sobre las tablas viendo que con su lección de heavy rock se habían ganado a un audiencia que acudía para otros menesteres. Inolvidable.

Set-List:
Long Stick Goes Boom 
American Woman (versión de The Guess Who )
Hellraiser 
Winning Man 
Eat the Rich 
Heatstrokes 
Easy Rocker 
Fire 
Headhunter
Outro: Always Look on the Bright Side of Life (Monty Python)


HELLOWEEN fueron realmente la causa de que me desplazase a Madrid un domingo, teniendo que trabajar el lunes desde bien temprano. Sabía que al día siguiente andaría con el alma arrastrando, pero My God Given Right ha calado ondo en mi y no quería por nada del mundo que la gira de este disco se me pasara de largo. Siempre es atrayente acudir a un concierto de los de las calabazas, y es que forman parte de la banda sonora de mi vida como la de casi todos los que nos congregamos en el magnífico Auditorio Miguel Ríos de Rivas Vaciamadrid.


Eagle Fly Free fue el primero de los cañonazos, con Markus Grosskopt en plan líder a pesar de que no iba cómodo por algún percance técnico. Me imagino que no se oía todo lo bien que él querría. Dr. Stein y aquello marcha bien y así continúa con My God-Given Right una de las dos nuevas que sonaron durante el recital y donde aparecen las palmas y Deris comienza a mover a la parroquia, alargando el tema. El vocalista se presenta tirando de spanglish y se le ve feliz.

Waiting for the Thunder y Straight Out Of Hell van seguidos y nos recuerdan lo bueno que era su anterior disco. Deris inmenso a la voz, mejor que las 2-3 últimas oportunidades anteriores en que le había visto. La banda marcha perfecta, tocando sobre la base sampleada de teclados con un Daniel Löble a los tambores que intenta llamar la atención con su buen hacer. Se lía una conga. Se ve que la gente está disfrutando del concierto. Fue curioso ver sobresalir en el trenecito la figura de Oscar de Lujuria, que se lo pasaba en grande como todos los allí presentes. 

Lost In America fue el segundo y último de los nuevos cortes presentados en la noche madrileña. Deris va sobrado en los agudos y el If I Could Fly suena mágico, aunque nada comparado con Power, que fue la siguiente. Sascha Gerstner, con su espantoso corte de pelo se acerca a la parte delantera del escenario. La fiesta era grande y con el posterior medley de hits, se lió más que parda. El popurrí comenzó con Halloween y terminó con Keeper of the Seven Keys. Cantamos como locos bien dirigidos por Deris que lucía la chistera que tiempo atrás sacaba para Mr. Gentlemen. Mágico.


El final con dos de los himnos más míticos de la historia del heavy metal, Future World y I Want Out, fue tan especial para el que esto escribe que una vez más, tras un concierto de los de Hamburgo, salí pensando que son uno de los nombres más grandes del género por derecho propio. Enormes.

Set-list:
Eagle Fly Free 
Dr. Stein 
My God-Given Right 
Waiting for the Thunder
Straight Out of Hell 
Lost in America 
If I Could Fly 
Power 
Halloween / Sole Survivor / I Can / Are You Metal? / Keeper of the Seven Keys 
Future World 
I Want Out
Outro: A Tale That Wasn’t Right


El entrante y el primer plato habían sabido a gloria. Faltaba por saber si “el chuletón Judas” iba a estar en su punto. Un enorme telón con el logo de la banda cubría todo el escenario mientras se cocinaba.

Redeemer of Souls a pesar de ser un álbum triunfante en USA y UK no ha llegado a engancharme como a algunos de mis amigos que hablan maravillas de él. Algo que previo al concierto no me preocupaba para nada, en el set-list de esta gira hay suficientes hits como para disfrutar aunque no hayas escuchado a JUDAS PRIEST en la última década.


El War Pigs de Sabbath hace las veces de intro. La gente se esfuma de las barras y algunos abandonan el toilet subiéndose la bragueta. Va a comenzar la actuación de una de las bandas más grandes de la tierra y no es momento de perderse ningún detalle. Dragonaut para arrancar, comienzo de manual con el tema que abre el último disco y más de uno alrededor no se entera de qué están tocando. Una enorme pantalla cubre todo el fondo del escenario, algo de lo que no pudieron disfrutar las bandas invitadas. El aspecto visual a favor y muy impactante. No hacía falta estar muy atrás para disfrutar de los visuales en su máximo esplendor. Metal Gods produce las primeras sacudidas de cabeza y los rostros de felicidad comienzan a aparecer a mi alrededor. A esas horas y con la sed que producía en las gargantas el brutal calor, las cocidas eran importantes y tales himnos provocan inmediatos abrazos y enormes muestras de exaltación de la amistad. Nos han tocado vivir tiempos duros y quizás es por ello que es cuando más disfrutamos de los buenos ratos, y está claro que ver a JUDAS PRIEST es siempre una gratísima sensación.

Devil’s Child no fue más que una previa a un Victim of Changes que sonó a gloria bendita. A mi cabeza vienen importantes recuerdos de pre-adolescencia, o de niñez, porque aún no teníamos un pelo en las piernas y ya pinchaba el Sad Wings of Destiny que mi madre me compró por entonces en el Círculo de Lectores. El heavy metal no es lo más importante en la vida de uno, es más que eso y los momentos mágicos como el de Turbo Lover son indispensables en nuestra vida. Reedemer of Souls fue el último de los “flojos” de la noche. A partir de ahí la nave británica iba a tomar una velocidad de crucero importante y la intensidad ya no iba a bajar. Los ocho últimos temas iban a ser razón suficiente para haberse pegado la paliza del viaje, pasar calor y afrontar de dobletazo la jornada del lunes.


Beyond The Realms of Death es un momento apto para que Scott Travis se recree con sus baquetas antes de lo que iba a ser una despiadada avalancha final difícil de superar por ninguna banda. Jawbreaker y Breaking the Law, nos volvemos locos. Ruge el motor y Halford aparece con la moto. Es el momento de Hell Bent For Leather. Sí, hasta el mismísimo Diablo se pondría a los pies de JUDAS PRIEST esta noche. Hubiese sido un fin perfecto, pero aún quedaba más y mejor.

Electric Eye vuelve a poner el desenfreno. Locura en las primeras filas y la banda más cerca del público que nunca. You’ve Got Another Thing Comin’ y Richie Faulkner que acapara todas las miradas para su solo. No fue muy extenso, no hacía falta, toda la banda se encuentra en un perfecto estado de forma y no se aprecian síntomas de cansancio a pesar de la magnitud del show. El rubio guitarrista tiene la suficiente personalidad y calidad como para que pocos echen en falta al jubilado KK Downing. Las féminas menos aún. Menudos piropos le echaban algunas. Cuantos se hubiesen cambiado por el rubio aunque fuera por una noche. Lejos parece aquella noche en Barcelona cuando le descubrimos teloneando a IRON MAIDEN como compañero de banda de LAUREN HARRIS, aunque no han pasado ni diez años. Un crack.


Momento de desaparición del escenario pero de allí no se mueve nadie. Falta la traca final, los dos últimos himnos de la noche. Painkiller suena como la patada en la boca que merecen los cercanos que dicen odiar lo que estamos viendo y que encima viven de ello. Halford canta apoyando los codos en su moto. ¿Chichés? Sí, por supuesto, los queremos, nos encantan. ¡Ponte de rodillas infiel! El metal es nuestra religión y uno de nuestros excelsos sacerdotes está presente para bendecirnos. Living After Midnight es el agua bendita con el que nos iremos felices a casa. Quedan cuatro horas de carretera en la noche y una ducha será lo único que se cuele entre nuestro personal domingo de resurrección y el lunes de penitencia. Mereció la pena. Sin duda.

Set-list:
Intro: War Pigs + Battle Cry
Dragonaut
Metal Gods
Devil's Child
Victim of Changes
Halls of Valhalla
Turbo Lover
Redeemer of Souls
Beyond the Realms of Death
Jawbreaker
Breaking the Law
Hell Bent for Leather

Bis:
The Hellion
Electric Eye
You've Got Another Thing Comin'

Bis 2:
Painkiller
Living After Midnight

Un abrazo enorme desde aquí a Josín al que no conocía de nada y fue un acompañante estupendo. 30 años más tarde vio a sus Judas y doy fe de que lo disfrutó como pocos. Otro abrazo también muy grande a Luis Vaquero, ex-Zenobia y su amigo David, con quienes disfrutamos de charla y de momentos inolvidables a lo largo de la tarde, y de los cuales no me pude despedir al salir por perdernos entre la multitud. Ojalá haya muchas así. ;) Sergio Blanco, contigo al fin del mundo.

Puedes ver esta crónica en This is Rock nº 135 septiembre 2015.


© Diario de un Metalhead 2015.