martes, 20 de enero de 2015

RECONQUISTANDO MADRID. Madrid, Sala La Riviera 17.01.2015. WARCRY. Crónica y fotos.


Texto: Larry Runner.
Fotos: Sergio Blanco (excepto la etiquetada de Chimpa).

En noviembre WARCRY conquistaban la capital del reino y dos meses más tarde la iban a reconquistar. No pude desplazarme a Madrid hace dos meses, así que en enero no podía volver a perdérmelo. Ni los amagos de gripe ni las amenazas de nieve me lo iban a impedir -eso a pesar de la nevada que me había pillado la noche anterior regresando a casa-. Quería ver una vez más, sentirlo en mi piel de nuevo, disfrutar la visión de ver como una banda asturiana ponía a Madrid de rodillas. No hacían falta espadas, sólo música, canciones, grandes canciones.

Esta vez viajábamos y parecía que al final no iba a haber sold-out. Unos días antes dábamos voz al mensaje llegado desde Production Manager, organizadora de la producción del evento. Aún quedaban entradas, no demasiadas, pero quedaban. ¿Había gente rezagada o es que dos fechas tan cercanas era un “pasarse de listo”? Parece ser que fue lo primero.


Sí, porque una vez más, WARCRY colgaron en Madrid ese precioso cartel de “no hay entradas” que tan poco se destila y menos aún en los conciertos de heavy metal. Lo habían conseguido de nuevo. Se terminaban las entradas, y en las taquillas corrían las lágrimas vistas por nuestro propios ojos. La Riviera vestía sus mejores galas para recibir al quinteto astur que permanece en los últimos años en el trono del metal, mal que les pese a algunos.

Perfecta organización y el único pero lo íbamos a encontrar en los abusivos precios de las barras. Nueve euros el mini de cerveza al principio y 9,50 casi a última hora. Y encima eso, “mini”, pues no creo que el vaso que nos dieran llevara lo mismo que un katxi del norte. No va más. A pasar un poco de sed, más que nada por no salir con la sensación de ser un imbécil. Alguno que yo me sé se lamentaba al final de haberse dejado más de 8.000 de las antiguas pesetas en el concierto y sin haber pasado por el puesto de merchan. Una pena. Y lo más gordo,  ya no solo los precios caros, si no que encima lo subieron a lo largo de la noche sin previo aviso. No me extraña que los que van al lugar en plan de discoteca ya lleguen ciclaos de fuera. Pero bueno, vamos a lo que vamos, la denuncia queda hecha.


Con algo de retraso saltaban los cinco asturianos al enorme escenario de La Riviera. Una inmensa pantalla ocupaba todo el fondo del escenario. A diferencia de otros conciertos, esta vez opté por quedarme en la parte de atrás del recinto. Y es que a día de hoy no había visto aún en condiciones las imágenes que acompañan las canciones de WARCRY. Me habían hablado muy bien de ellas, pero hasta esta noche nunca las había visto en todo su esplendor. En las primeras filas esos detalles pasan desapercibidos. La magia de tener cerca a los músicos te hace ignorar lo que hay detrás.


Quiero Oirte abrió la noche de karaoke. Sí, karaoke. Sobre todo al principio. En el primer tema sonó todo un poco empastado, los instrumentos apenas se distinguían con claridad y el volumen se nos antojaba bajo. Oía cantar a todo el mundo a mi alrededor, pero no a Víctor García. Nuevo Mundo, la segunda no fue mucho más allá, aunque a Victor ya dejaron de taparle. Poco a poco se fue todo acoplando y Contra el Viento ya sonó perfecta. Costó trabajo. Me imagino que cambiaría mucho de la prueba a luego en el concierto. De probar en una sala vacía a luego ponerse a los mandos con el local lleno hasta la bandera varían mucho las condiciones acústicas. Nada que no tuviera remedio. Llegaba La Carta del Adiós y todo sonaba como se podría desear.


Cobarde sonó gloriosa, quizás mejor que nunca, con actitud. Antes La Carta del Adiós contó con una mini-intro a cargo del master Pablo García. Acordes de clásicos sirvieron para darle más llama al fuego ardiente de la audiencia. Siempre mola escuchar el riff del Walk de PANTERA. Grande el seis cuerdas, impecable a lo largo de la noche, lució además la camiseta de otra banda asturiana,  que triunfaba a esas mismas horas a otro nivel en Santiago de Compostela, LEGACY OF BRUTALITY. Siempre he pensado que detalles así engrandecen a los músicos. Es algo que siempre me ha encantado. Así que chapeau por el detallazo.


“Hey, hey, hey” grita Víctor García y las casi 2000 almas le imitan. Sí, era el momento de Alma de Conquistador que levantó aún más el ánimo. El sonido de la batería de Yugueros seguía sin convencerme del todo, en cambio los teclados de Santi Novoa me parecían más correctos que nunca. En su sitio. ¡Que grande el maestro al piano! La audiencia entregada y entre tanta gente algunas caras conocidas, como la de Christian Gálvez, protagonista de su video-clip y famoso presentador o la de Tete Novoa, actual vocalista de SARATOGA (ya hay ganas de verle otra vez en el escenario).


En Ardo Por Dentro, Víctor García lució para la ocasión camiseta especial regalada por sus compañeros del equipo de fútbol aficionado en el que juega. El detalle de los Veteranos del Grisú tuvo recompensa cuando el vocalista lució la indumentaria con la leyenda WARCRY en el pecho en vez de la habitual publicidad. En la espalda un enorme 18 y el nombre del cantante, que no dudó en darse la vuelta al final del tema señalándose el nombre cual crack futbolero tras marcar gol. Espíritu de Amor, la anterior, fue un poco desastre.


El concierto transcurría sin casi momentos de respiro y yo disfrutaba de lindo desde mi posición sin perder un solo detalle ni de los músicos ni de los visuales del fondo, algunos realmente espectaculares como el de La Maldición del Templario, que quizás sea el que más me gustó de todos. Me llamó la atención el de Huelo el Miedo. En vez de proyectar el video sin más, utilizaron imágenes del mismo, pero no exactamente el video clip en sí. Todas las proyecciones me parecieron muy cuidadas, trabajadas de forma excelente y con todo lujo de detalles.

Santi Novoa y Pablo García comenzaron a capella con el estribillo de Devorando el Corazón, momento para recordar con uno de los mejores temas del grupo. Fue continuado con Capital Lawrence. En esta ocasión ausente el confeti, la nieve fue virtual, la vimos en la pantalla.


Con Tu Mismo, una de mis favoritas, y en la que Roberto García ganó el protagonismo, se despidieron. Impresionante como sonaba el “nada hay bajo el sol que no tenga solución”. Canciones como ésta levantan el ánimo a cualquiera. Y es que en el concierto hubo momentos de euforia, de casi baile, de gritar e incluso de llorar. Más de alguno soltó la lágrima en El Amor de una Madre. Todos tenemos una vida y la muy puta no siempre nos trata lo bien que nos merecemos.


Para el bis quedaron Luz Del Norte, El Guardián de Troya y la final de siempre Hoy Gano Yo. Fuera del repertorio se quedaron, para mi disgusto, mis tres favoritas a día de hoy: La Vieja Guardia, Como Un Mago y Mi Tierra. Nadie es perfecto. Ellos tampoco :P

Aún así, fueron casi dos horas y media de diversión. Casi mil kilómetros entre ir y volver. ¿Mereció la pena? Sí, con ellos Siempre.


Quiero agradecer desde aquí profundamente a la familia WarCry y a Production Manager el excelente trato recibido. Vosotros sí que sabéis hacer sentir bien a la gente. Sois excepcionales, por eso os habéis encontrado. Cuando los buenos se juntan, las cosas salen así de bien. Por muchos años! Gracias!. Volveremos!

© Diario de un Metalhead 2015.