lunes, 15 de diciembre de 2014

DEPRESIÓN POST CONCIERTO


By Larry Runner.

Sé que no sólo me pasa a mi. Lo sé, porque lo he comentado en más de una ocasión con personas de mi entorno y les ocurre lo mismo. Nos sucede a todos aquellos que vivimos el mundo de la música con tanta o más intensidad que los profesionales aunque desgraciadamente no podemos permitirnos el lujo de vivir de ella.


Sucede a músicos no profesionales -aunque sobre las tablas lo sean-, a organizadores de conciertos - y digo organizadores, no promotores - a pipas de fin de semana, a fans tras los festivales … en definitiva a todos aquellos para los que la música significa casi o sin casi, un modo de vida aunque tristemente no pueden sacar su sustento de la misma.

Si de verdad sientes la música como yo la siento lo entenderás. Siempre he oido eso de la depre post-vacacional. A mi nunca me ha ocurrido. Regreso de mis vacaciones siempre con las pilas cargadas, con capacidad de trabajo y con un alto nivel de aguante de estupideces. Otra cosa es que luego esa energía me dure una semana, un mes, o una estación entera, pero así vuelvo.

Pero cuando estoy en un festival dos, tres o cuatro días, el regreso se me hace duro. No tengo ganas de nada y trabajar se me hace cuesta arriba. Y cuando me he visto en la organización de algún sarao, es aún peor. Los días posteriores a un concierto o un mini-tour en el que he formado parte de la organización son terribles. Una tremenda tristeza invade mi estado de ánimo y me cuesta horrores arrancar. Incluso duermo mal. El grado de desgana es tan grande que la nostalgia me invade y a veces hasta dan ganas de llorar.

Y lo peor de todo es que no hay nada que lo remedie. No se soluciona con ir a la Fnac y cargarse de discos. No se soluciona comiendo dulces, ni bebiendo, ni hostias en vinagre. Sólo el tiempo cura ese grado de depresión. Sólo el tiempo lo cura.

Quizás os pase a vosotros también. Quizás no. Quizás no me entendáis, quizás os esté ocurriendo en este mismo momento ...

Foto: CRISIX  by Sergio Blanco.

© Diario de un Metalhead 2014.