sábado, 2 de junio de 2018

BAJOPRESIÓN: La Máquina de Sueños (2018, Rock Estatal).


Por Larry Runner.

Tres años después de su debut, vuelven a la actualidad BAJOPRESIÓN. “La máquina de Sueños” es el título de este segundo disco que podríamos situar a medio camino entre el power metal y el hard rock, casi nada, sonando más grandes cuando se acercan más al hard que al primero de los estilos.

Abre el disco con “El Alquimista”, donde colabora Fernando Ponce de León, flautista de Mago de Oz y cuya aportación hace que el tema suene, evidentemente, a su banda. No es la única colaboración de renombre del disco, hay varias más, y ello hace que según quién entre en acción, el sonido de los temas varíe. Y es que si bien los aportes externos dan un plus al disco, también es verdad que sirven para distraer un poco el camino musical de la banda, que no parece coger continuidad, sonando las canciones bastante distintas de unas a otras.


Buena muestra de ello es “Hermanos de Sangre”, donde la entrada de Manuel Escudero (Ago, Sacramento ...) hace cambiar bastante la historia. Ni te quiero contar lo que ocurre cuando entra Leo Jiménez en juego con “Tú Mismo”. Influye menos el solo de Víctor de Andrés en la última y progresiva “Juicio Final”. Sí, colaboraciones importantes pero que distraen y que entre uno y otro parecen llevar al disco de un estilo a otro sin llegar a coger nunca la velocidad de crucero que todo buen álbum necesita para atrapar al oyente. 

Respecto al sonido, el grupo ha tirado la casa por la ventada, grabando con distintos estudios y técnicos al mando. Andy C. se encargó de las baterías, Dani Blanco de las voces, Jorge Salán de las guitarras y Rodrigo Álvarez del bajo. Al final todo ese follón fue mezclado por Pepe Herrero con Alejandro Briceño de ayudante y el resultado no está nada mal, siendo el bajo de Javier Canseco (Cuatro Gatos, Asfaltika) lo que más me gusta del disco, por su imponente presencia.


En definitiva “La Máquina de Sueños” no es un mal disco, suena bien, sin duda, pero creo que se quieren abarcar demasiadas historias en poco espacio. Hard Rock, Power, Prog, no sé, es como si el disco no cogiera nunca continuidad y personalmente me desconcierta y no me llega a enganchar del todo, aunque sí lo hará con los nostálgicos de los mejores tiempos del heavy español, el del siglo pasado. 








© Diario de un Metalhead 2018.

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