viernes, 15 de septiembre de 2017

DARK EMBRACE: “The Call of Wolves” (2017 - 7 Hard Records)


Por Larry Runner.

Los oscuros DARK EMBRACE están de vuelta. Fundados en 2000, vivieron los primeros cuatro años rodándose y publicando tres demos que fueron bien recibidas por público y crítica.

En 2005 grabaron su álbum debut “The Rebirth Of Darkness” con Andy Classen (ex- Holy Moses) en el Stage One Studio (Tankard, Rotting Christ, Crisix ...). Entre 2006 y 2008 se dedicaron a pisar todos los escenarios que se les pusieron por delante, llegando a compartir tablas con Sepultura, Amon Amarth, Destruction, Watain, etc.

Seis años de parón y se plantan en la actualidad con un nuevo disco, y una nueva formación a la que se incorpora en la grabación de este nuevo álbum el reputado batería Snowy Shaw (King Diamond, Sabaton, Therion, Dimmu Borgir ...).

Las sesiones de grabación se hicieron a caballo entre Suecia y España entre los Sound Industry Studios y los Estudios Mafia. La masterización ha corrido a cargo de Jens Bogren (Kreator, Opeth, Paradise Lost, Moonspell, Amorphis, Dark Tranquillity... ) en los Fascination Street Studios.

“The Call of Wolves” es el resultado de años de trabajo y de un inmenso esfuerzo económico a los que finalmente se les ha dado forma y envuelto en un soberbio portadón firmado por Gustavo Sazes (Arch Enemy, Morbid Angel, Kamelot, Sirenia, etc...).

Hasta ahora todo son nombres deslumbrantes, con figuras reputadas y megaprofesionales colaborando en dar forma a la obra. ¿Estará a la altura en lo musical? La respuesta es sí. El sueño de Oscar Rilo y el esfuerzo empleado durante mucho tiempo ha merecido la pena.

¿Qué nos ofrece “The Call of Wolves”? De mano decir que parece mentira que una obra como ésta haya nacido en nuestro país. No está uno acostumbrado a tanta calidad estatal y menos aún a sonidos como los que DARK EMBRACE ofrece en este disco.

Oscuridad y melancolía se dan la mano en un álbum que a través de sus canciones te traslada a un mundo de atmósfera tenebrosa. Melodías lúgubres que a buen seguro pueden gustar a amantes de sonidos de grupos como Moonspell, Dark Tranquillity o Fleshgod Apocalypse por dar alguna pista.

“Memories”, el tema de apertura, juega un poco al despiste. Rápida como pocas en el disco, desconcierta al oyente como suelen hacer los portugueses Moonspell habitualmente en sus discos. Oscar juega con las voces, trabajandolas de forma variada y muy distintas entre ellas, recorriendo muy diferentes registros que van del gutural al limpio con muchas variantes. Los teclados, con sonidos de órgano, piano e incluso clavicordio juegan un papel fundamental. Un temazo para empezar al que sigue “Time will tell”, que lleva una onda muy parecida, con partes rápidas y donde Oscar Rilo se luce aún más a la voz, sacando aún algunas más distintas a las de “Memories”, volviendo a sorprender en ese sentido y convirtiéndose en un hombre de mil voces que te llega a desconcertar porque en cada estrofa nunca sabes por donde te va a salir. Suena mucho mejor la batería en este segundo corte, y ya empieza a dar de sí la sección rítmica como cabría esperar al ver en los créditos el nombre de Snowy Shaw.

“The Call of Wolves” da título al trabajo y reduce las revoluciones de un álbum que llevaba camino de ser demasiado intenso para ser disfrutado en plenitud. Aún así, siguen imprimiendo tiempos rápidos para obtener una gran canción.

“Proud of You” frena por fin la velocidad y se agradece. Es un medio tiempo reposado en el que la negrura invade la música y donde una vez más se incorporan las instrumentaciones con un clavicordio sonando por encima del resto de sonidos clásicos, sumándose a guitarras, bajo y batería, que están impecablemente elaboradas aunque jamás pisan a una voz a la que yo habría dotado de más capas probablemente. El final al piano, sublime.

En “Let The Blind to See” el trabajo de Rilo me recuerda en las partes más guturales al del amigo Daniel de Ravenblood. Estos dos juntos harían buenas migas. En este tema me encanta Oscar cuando se adentra en las voces limpias y llega a esos tonos altos pero contundentes, no chillones. Las guitarras están tratadas con sumo gusto en el tema hasta ahora más heavy de todo el álbum. Encuentro las orquestaciones más en segundo plano. Un auténtico hit.


Recorrida ya más de la mitad del disco, llega “Dark Embrace”, la canción. No te asustes de la muerte. La letra, como todas, se ajusta a la oscuridad de la canción, que en este caso vuelve a la rapidez, colocada estratégicamente para convertir el disco en ameno, jugando con las diferentes velocidades. Un single por su corta duración y probablemente el tema más directo del disco.

“Love is not lost”, vuelve al medio tiempo con un piano que se hace protagonista y donde los coros juegan un papel fundamental y en el que el órgano aporta un plus sensacional. Otra gran canción.

Llegados a este punto, y a falta de sólo dos temas, uno ya valora que lo que se está echando a los oídos puede ser uno de los discos del año en este país, pues no creo que vayamos a encontrar muchos productos parecidos publicados en España en 2017.

“Angel From Hell” vuelve a la rapidez y transcurre más directa, con menos artificios, menos adornos, más llana, más evidente, sin tantas florituras, más heavy metal y menos gótica, con partes de las guitarras dobladas típicas de la NWOBHM. Muy distinta al resto del álbum. Me encanta.

“Metalhead Till I Die” es el último de los nueve cortes de este “The Call of Wolves”. A pesar del título está lejos de ser un himno. La estructura es complicada y como en el resto de las canciones, numerosas pistas entran en juego para acabar sonando gordo con tantas texturas como ganas le ha puesto la banda a este disco. No está mal, pero personalmente es la que menos me agrada.

Conclusión: Un álbum que te traslada a escenarios de castillos de finales del XVIII. Que bien podría ser banda sonora de una película de los vampiros de las novelas de Ann Rice. Un disco para los amantes de la música de tinieblas que probablemente será ignorado por algunos que al ver que es de aquí, lo rechacen, aunque personalmente creo que nada tiene que envidiar a muchos de los discos de los más grandes del género más tenebroso del metal. No citaré nombres para no herir sensibilidades en las comparaciones. A buen seguro que el que deje de lado los prejuicios, lo disfrutará al menos tanto como yo. Sobresaliente en la composición y en especial en el trabajo del camaleónico vocalista.

Discazo.

Line Up:
Snowy Shaw (batería de sesión)
Oscar Rilo (voz)
Alejandro Melchor (guitarra)
Julio Díez (guitarra)








© Diario de un Metalhead 2017

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