sábado, 29 de julio de 2017

RESURRECTION FEST 2017. Crónica y Fotos. Parte 4/4 y final.


Texto: Sonia Mostazo.
Colaboran además: Simón García López, Diego Rodríguez y José A. Ruiz P.
Fotos: Unai Calleja.

Viveiro nos esperaba una última vez el sábado. Cierre de festival y comienzo de la depresión post-RESURRECTION FEST. El cuerpo comenzaba a pedir clemencia, pero hacíamos oídos sordos. De nuevo a nuestro lugar habitual a por el desayuno revitalizante. Y aquí quiero añadir algo que se me quedó en el tintero en las entregas anteriores. Y es que en La Quinta, el bar donde hicimos la celebración del chupinazo sanferminero, una de las camareras nos confirmó algo que ya sabemos pero que sienta de lujo escuchar de vez en cuando. Básicamente nos dijo:
"La verdad es que vosotros sois los mejores clientes, respetuosos, atentos y muy agradables. Mucha gente piensa lo de las pintas y tal, pero la verdad que sois lo mejor y estamos encantados de teneros aquí. Créeme que las pintas son lo de menos, que menudos nos han tocado. ¡Volved el año que viene, por favor!" 

Lo dicho. Nos tienen mártires siempre en la sociedad por las pintas pero cuando nos conocen, nos adoran. Además, Viveiro ya lleva 13 años con esto. No digo que no haya impresentables en nuestro mundillo, que los habrá, pero que te vayas a casi 700 kilómetros lejos de tu casa y te digan estas cosas te emociona. Así que mi más sinceras gracias a esa chica que tan amablemente nos atendió. Volveremos, claro que sí. Al menos lo intentaremos.

Y ya dicho esto vamos a por la última jornada.


Comenzamos a las 14.30 con BOLU2 DEATH, a quienes tenía muchísimas ganas de ver ya que no es nada fácil. Estos chicos de Huelva nos deleitaron a estas tempranas horas con una media hora muy salvaje cargada de guturales, breaks, electrónica, flamencore y todo lo que quieras. En disco me encantan pero en directo aún más. Ojalá pueda repetir pronto y se muevan más ya que su particular mezcla me chifla.

Tras esta descarga de adrenalina tocó repostar comiendo y viendo tranquilamente a THE BLACKJAW en el Ritual Stage. Sinceramente de aquí hasta que me fui a ver a MORPHIUM al Main Stage tengo un borrón bastante importante. ¡Pardiez! Sería ese arroz magnífico que me nutrió tanto esos días. El caso es que fui a MORPHIUM porque me tienen enamorada con "The Blackout" y una que no se puede resistir. Y lo cierto es que a los catalanes se les quedó muy grande el Main Stage. El sonido tampoco es que acompañara mucho, además de un público bastante destruido. Y sinceramente, a pesar de la pegada contundente que tienen, la ausencia de Estefanía Aledo en las voces femeninas o en su defecto de Patricia Pons me dejaron bastante a medias.


Los suecos ADHESIVE me sirvieron de refugio al sol condenado en el Ritual Stage con su punk rock azucarado que me hizo disfrutar bastante aunque si hubiese conocido los temas, muchísimo mejor. Seguro. Este tipo de propuestas las echo bastante en falta en el RESURRECTION FEST. Pero al final la oferta es tan amplia que al menos me conformo.

BESTA en el Desert Stage fueron una gratísima sorpresa. Con su potente grindcore estos portugueses la liaron pero bien. Y aunque las fuerzas ya nos empezaban a faltar porque llevábamos tres días intensos a las espaldas, hicieron que nos moviésemos casi sin quererlo. Muy loco todo, lanzamiento de micrófono al suelo sin piedad incluido.

La decepción del día fue acudir tras BESTA al Chaos Stage para ver a los brasileños KRISIUN y encontrarme el telón de LORDS OF BLACK y ver en las pantallas que la actuación se había cancelado. Allí se quedó el compañero José Ángel y él os cuenta a continuación lo mucho que disfrutó.
Tras la brutal descarga de Arch Enemy, le tocaba a Lords Of Black. La banda de Ronnie, Tony y Andy, que recientemente han sumado a la formación al ex bajista de Skizoo Dani Criado, era a priori la banda mas alejada de los sonidos "típicos" del Resurrection Fest. Supuse que no mucha gente iba a acercarse, en parte por lo que dije anteriormente y en parte porque aún pegaba fuerte el sol. Me equivoqué. Nada mas lejos de la realidad.

La banda utilizando una base del set del que pudimos disfrutar en otros conciertos (algo reducido) y prácticamente calcado al del Rock Fest es una auténtica apisonadora. Sus canciones suenan compactas, potentes, lo que unido a la voz del gran Ronnie, al virtuosismo de Tony y Andy y a temas como "Merciless", "Shadows of War" o su tema "homónimo", hacen de Lords of Black, la que va a ser la banda mas grande internacionalmente hablando de este país. Al tiempo. Por lo pronto su próxima parada será Wacken, que no es moco de pavo. Por cierto, su versión final del "Neon Knights" de los Sabbath de Dio, dejó boquiabiertos a muchos de los presentes, haciendo incluso a gente que esperaba a Mastodon girarse para disfrutar de esa reencarnación de Ronnie James. ¡Que sigan así durante mucho tiempo por favor!



Poco después descubrí que fue porque no pudieron llegar los vuelos por las intensas lluvias en la capital. Una pena. Así que me quedé un poco en tierra de nadie sin saber dónde me llevaba el viento. Mi compañero me arrastró un poco de nuevo al Desert Stage para ver unos minutos de CONAN, de los que os va a hablar mi compañero Diego:
Con una reputación sólida y solvente dentro del Stoner Doom, se plantaron en Viveiro con una formación que poco tiene que ver con aquella que giró por España hace año y pico. Jon Davis, por supuesto, capitanea la nave, pero la sección rítmica que nos presentaron formada por Dan Mullins, a la batería, y la bajista estadounidense Renata Castagna, es novedosa. No sabemos si ambos están en la banda de forma interina o para quedarse pero lo que sí tenemos claro es que cumplieron con creces con su cometido. La banda estuvo a la altura de las circunstancias manteniéndonos en trance con la cadencia y densidad de temas como “Thunderhoof” o “Earthenguard” pero también pisando el acelerador con otros como “Foehammer”. Notable actuación de los de Liverpool.

Una servidora se marchó al Main Stage para ver a ARCH ENEMY, en esta ocasión por primera vez con Alissa. Y la verdad es que se me hicieron bastante descafeinados. Me esperaba más garra, más caña. Hubo algún que otro tema, sobre todo de los antiguos, que si que nos brindaron bien de caña y guitarras salvajes pero el resto me quedó muy a medias, a pesar del humo y demás. Me quedo con la vez que los vi hace ya unos años en Pamplona, en esa ocasión con Angela. Quizás es que mis oídos reclamaban más intensidad, no lo sé. Al compañero Jose por ejemplo le fliparon. Lo dicho, diferentes perspectivas. 



Tras esta "decepción", volví al Desert Stage para flipar muchísimo con el dúo alemán MANTAR. Menuda ruidera de la buena, batería y guitarra. Bestial. Me encantaron. Este tipo de grupos de dos personas que la lían exagerado solo demuestra, como bien hicieron previamente por ejemplo BALA que si se quiere, se puede. Y a por ello. No conocía prácticamente nada de MANTAR y como digo, de diez. A pesar del sol de justicia del que también me llevé recuerdo a casa.

A continuación, momento de cenar viendo tranquilamente por las pantallas la actuación de MASTODON, mientras el compañero Simón tomaba buena nota. He aquí sus impresiones:
MASTODON es sin duda y aún no entiendo muy bien por qué, un grupo que o se odia o se ama. O te gustan o te aburren. No encuentro término medio entre la gente que los ha escuchado o visto en directo. Soy un fan extremo del grupo. Me gusta todo desde que comenzaron. Algunas cosas mucho, otras menos, pero me parecen un grupo enorme y que ha cambiado el concepto de entender el metal, cosa que sin duda recogerán las enciclopedias futuras de la música. El directo no es el disco y yo llegaba con un miedo atroz. Miedo a que me defraudasen, a que desafinasen, a que sonara a mierda, a que fuese un concierto aburrido.

Lo siento haters de la banda, no fue así. Sonaron muy bien, quizás faltó volumen, pero sonó nítido y potente, con todas las líneas de guitarra marcadas y diferenciadas, con Brann inmenso a la batería como siempre, y con las discutidas líneas vocales muy bien ejecutadas, mucho mejor de lo que me esperaba porque sé que ese en directo sí que fue un punto débil en cierto momento. Hicieron un buen concierto, no seguramente memorable, pero su casi hora de actuación a mí se me pasó como una exhalación y la disfruté libre de tabúes y miedos como un enano. Tocaron un set centrado en su último disco, con mucho tema del “Blood mountain” también, canciones directas y de corta duración, y solo una del “Crack the Skye” si mal no recuerdo, cosa que me entristeció porque es para mí su obra maestra. Pusieron la nota brutal con “Mother puncher” y se fueron con su canción quizás más conocida “Blood and thunder”. Me quedé con ganas de más personalmente, pero sirvió su concierto para quitarme todos los miedos y ver que Mastodon son una banda enorme que están donde merecen, guste al personal o no.



Tras recuperarme con la cena y de compartir impresiones con el compañero Diego y posteriormente con Jose, me quedé en el Chaos Stage para ver la descarga de TAAKE. El black metal de los noruegos quedó un poco deslucido a plena luz del día, aunque ya comenzaba a bajar en intensidad. Sin embargo, el grupo capitaneado por Hoest no me defraudó y me gustaron bastante a pesar de no conocerles prácticamente de nada. A mi parecer sonaron muy bien cosa que no puedo afirmar de MAYHEM. Pero eso, más tarde.

Diego por su parte estaba en el Desert Stage con UFOMAMMUT:
Tenía toda la intención de dirigirme al Chaos Stage para ver a TAAKE pero comenzaron a sonar UFOMAMMUT en el Desert y me atraparon en sus redes. Hace un par de años que me enganché a su tremendo disco “Écate” del que tocaron “Temple” que casi me hace levitar. Con grupos como MANTAR o BALA pudimos comprobar en ese mismo escenario como el bajo puede no ser necesario para sonar como un auténtico torbellino pero gracias a la lección que impartió Urlo le seguimos viendo al bajo futuro en esto del Rock n Roll. Poia a la guitarra y Vita en la batería acompañaron al bajista en la ceremonia demostrando una vez más que tres se bastan y se sobran para volarte la cabeza. Me habían dicho que eran buenos en estudio pero flojos en directo. ¡Y un cojón!

Llegaba casi el final de mi experiencia en Viveiro, pero aún quedaban cosas interesantes como la llegada de RANCID al escenario principal. Una banda que me acompañó mucho en mi época de instituto casi sin quererlo y que de golpe y porrazo podía ver en directo. Colmaron mis expectativas y me divirtieron muchísimo, disfrutando un montón de temas actuales como de “Let's go” entre otros. Ya eran las doce de la noche pero la hora y cuarto de RANCID me inyectó un buen chute de energía a base de punk rock/ska clásico.


Diego, mientras tanto, veía en el Desert Stage a ORANGE GOBLIN:
Con ORANGE GOBLIN se puede pensar si son una banda que ocupa verdaderamente el puesto que le corresponde o merecerían más. No hay duda de que son conocidos por muchos, venerados por unos cuantos y con una reputación intachable pero lo cierto es que no acaban de petarlo. A su favor tienen que han logrado meter la pezuña en el complicado circuito en directo americano y que han situado su sonido después de algunas idas y venidas en un punto medio muy rico entre los SABBATH y MOTÖRHEAD. En Viveiro se plantaron con sus armas de costumbre y dieron un recital como es habitual. Ben Ward desborda carisma y borda su papel de frontman, y los otros tres tipos, Millard, Turner y Hoare, que le acompañan sobre las tablas desde hace veintidós años, no le van ni un poco a la zaga. Entrega, actitud, sonido, temas… Cuando acaba de sonar “Red Tide Rising” y miras a tu alrededor puedes observar las caras de satisfacción de la peña. Arrolladores.

Tras haber disfrutado con RANCID me metí en las fauces de MAYHEM en el Chaos Stage y acabé mosqueada y cabreada. Me acerqué al escenario y aquello era insoportable, por el sonido tan alto de bombo sobre todo. Así que sufrí las primeras canciones por el espectáculo visual. Luego desistí y me salí fuera a distancia del escenario y lo pude disfrutar mucho más, aunque aún en mi posición lo del bombo... En fin. La verdad que la escenografía con esa banda sonora de fondo te metía en el cuerpo una sensación rara pero gustosa. Además, ya era noche cerrada con lo que todo ello ganaba enteros.

Luego vi a SABATON, quienes hace muchos años me encantaban y ahora los tengo bastante abandonados porque, aunque en disco me gustan, en directo no me enloquecen. Pero la hora que tocaron me gustaron mucho, haciéndome recordar muchos temas clásicos que hacía años que no oía y otros nuevos que no estuvieron nada mal. La parafernalia con el tanque y el fuego estuvo bien, pero después de lo de RAMMSTEIN todo me parecía una broma.


Y como al compañero Diego SABATON no le hacen tilín, escapando del Main Stage fue como se topó con PORCO BRAVO:
Una de las grandes sorpresas del festival para mí. Me había llegado el runrún de que tenían buen directo y también me enteré de su Sold Out en Madrid junto a LENDAKARIS MUERTOS pero nunca los había escuchado. Llegué con el concierto empezado pero me acogieron como si fuera fan de toda la vida. Indudablemente en lo primero que te fijas es en Manu, el cantante. Lo miras, lo miras y no lo dejas de mirar mientras te provoca “¡Parecéis españoles, coño, peperos!” y canta temazos como “La Piara” o “Se Quema”. El cabrón hizo de todo: Repartió chupitos de whisky entre la peña, hizo crowdsurfing con una bengala en el culo, sacó una tabla de surf y todos le llevamos en volandas por el recinto… Los demás, Txelu, Oskar, Asier, le siguen el ritmo todo a la salud del Pulpo, fallecido hace unos meses. Puro Rock N Roll revienta culos y demoledor que, mientras suenan las últimas notas de “Eléctrica Actitud”, me recuerda que no son estrictamente imprescindibles las atmósferas envolventes, las velocidades supersónicas o megalentas, los riffs ampulosos o las voces guturales para pasar un rato de puta madre. Lo dicho, una grata sorpresa. Repetiré.


Y una servidora cerró el festival con OBITUARY. Primero acudí rauda y veloz una última vez al Metal Market a por unas compras de última hora, con la bocina sonando, y luego con el cuerpo hecho trizas y viendo como mucha gente abandonaba ya el recinto me acerqué al Chaos Stage para disfrutar de una nueva lección de OBITUARY sobre las tablas. Hace unos años tuve la "oportunidad" de escucharlos, que no verlos, en la carpa del RESURRECTION FEST petada hasta arriba porque llovía lo que no está escrito. Así que esta ocasión me desquité y disfruté del death metal de los americanos. Superengrasados, eso sonaba que atronaba, en el buen sentido de la palabra. Acojonantes. Y eso que casi desconozco su discografía pero los vería una y otra vez. Muy grandes.

Y fin. Ya eran las 3 de la mañana. Otro día que nos habíamos pegado en el recinto al menos 12 horas. Y las que hicieran falta. Aún hubo gente que se quedó en la carpa con las WTF Parties pero la mayoría, en digno paso a lo The Walking Dead, salíamos del recinto con alegría/pena a partes iguales. Un no quiero pero debo.

Sin duda este año ha sido increíble. Tanto en bandas vistas, en experiencias vividas, en aguante en general desde que abrían hasta que cerraban. Cuatro días cargados de buenos recuerdos; de actuaciones para la posteridad, de bandas descubiertas que se han hecho un hueco en mi corazón, de compras inevitables para recordar cada día. Hasta el año que viene.


Mucha gente, la que más en esta 12 edición. No tengo más que palabras de gratitud y cariño para este festival. Obviamente hay cosas a mejorar, y sin duda, se han visto desbordados por la cantidad de gente que hemos ido este año. Pero estoy segura que lo solucionarán para la próxima edición. De hecho, ya han lanzado una encuesta a los usuarios.

Ya cuento las horas para la número 13, la que será la 5ª en mi palmarés.

VIVIERO ON FIRE!

Fin.


© Diario de un Metalhead 2017.

1ª, 2ª Y 3ª parte y otras más de 100 entradas sobre "el Resu" aquí.