viernes, 31 de marzo de 2017

IMMOLATION: Atonement (2016 - Nuclear Blast)


Por Simón García López.

Immolation es uno de esos grupos que han traspasado la frontera de lo humano en el Death metal y por qué no decirlo, en la música en general. Llevan casi 30 años sin abandonar la escena en ningún momento por duro que fuese el panorama, siendo una referencia innegable y absoluta a base de discos de calidad, con altibajos lógicos que dependen a buen seguro de que su momento de inspiración sea mayor o menor y de que el resultado sónico sea más acertado o menos, pero sin ninguna referencia de deshecho, sin disco para olvidar. Creo que sólo Cannibal Corpse pueden decir lo mismo. 

Siendo “Dawn of possession” la joya de la corona, a lo largo de su trayectoria y de su evolución musical han creado otro tipo de joyas sin parangón como “Close to a world below” o “Majesty and decay”, referencias absolutas dentro del Death metal moderno. 

Immolation ha conseguido todo esto basándose en una indiscutible calidad técnica y en la inamovible fe sobre un concepto basado en la complejidad y oscuridad musical, y en base a eso han conseguido crear una seña de identidad propia desde sus inicios que los hace reconocibles entre la montaña de grupos que existen o han existido, desde la primera nota de sus discos. Immolation son intensidad, opresión, brutalidad, maldad, oscuridad. 


“Atonement” es la continuación de una carrera simplemente impresionante. Es más Immolation, con la intención en este caso de regresar por lo menos en concepto a los orígenes, ya que musicalmente el disco no supone un viraje significativo respecto a anteriores propuestas. Así lo indica la vuelta del logo clásico y el ángel a la portada, referencia indudable a sus dos primeros discos. Se agradece sin duda, sin duda, quede claro, y aprovecho para añadir que sin cambios sustanciales de verdad en el grupo, eso de cambiar el logo yo nunca lo he entendido muy bien, y más con la personalidad que su logo tenía sustituyéndose por uno “normal”, pero a estas alturas ya no les hacía ni falta. Immolation se han ganado estar fuera de toda duda respecto a coherencia y convicción. Son Death metal, son más bien su Death metal, porque no hay nadie en el mundo como ellos. Como con otros grupos de marcado estilo propio, cada vez que alguien hace algo similar en seguida suena a ellos y deja a quien lo intenta en evidencia. Han patentado su estilo y no se puede intentar copiar mínimamente sin que recuerde a ellos.

Con el paso de los años el único pero que les puedo poner es el de haber perdido el sonido de batería absolutamente real. “Unholy cult” fue el último disco donde se escuchaban hasta los mínimos detalles. Ese detalle que puede ser insignificante para muchos es para mí fundamental, porque el sonido “de verdad” ayuda a profundizar la tan destacada atmósfera de oscuridad del grupo, ayuda a dar vida a la maldad, a hacer el disco más real y vivo. El mundo de la digitalización extrema les afectó, les invadió más bien y creo que lejos de beneficiarles, ni a ellos ni a nadie ayudó. Supuso igualar las propuestas musicales haciéndoles perder identidad. Pero este es un tema muy manoseado ya en muchas de mis reseñas. No insistiré más.


“Atonement” vuelve de nuevo a recuperar el sonido “de verdad” en cierta medida, abandonando el sonido más exagerado de “Providence” o “Kingdom of conspiracy” y yo lo agradezco, ya no sólo en ellos, sino en todo aquel que se anime a hacerlo. Teniendo en cuenta el sonido del disco es magnífico, cosa que a veces puede fallar como en “Shadows in the light”, musicalmente “Atonement” es una nueva aportación de Immolation a la causa sin abandonar su esencia y raíces.

El nuevo disco tiene un poco de todos sus discos, pero si tuviera que colocarlo en un lugar concreto lo enclavaría, con un sonido de hoy, dentro del estilo que hacían en la época del “Close to a world below” y “Unholy cult”, quizás una época un poco más oscura y profunda que la posterior y más compleja compositivamente que la anterior, con esos roturas rítmicas tan características unidas a partes veloces y ambientes malignos que consigue Vigna con sus peculiares punteos, armónicos y disonancias. La voz en este disco de Dolan sí representa un cambio en la tónica habitual del grupo, siendo mucho más profunda a causa de un efecto de eco que me recuerda a Incantation. Es quizás la parte más novedosa. Por otra parte Shalaty hace nuevamente un trabajo genial en la batería. Con esos breaks tan característicos, esas complejas composiciones en ritmos que serían “comunes”, siempre matizando cada nota, jugando con los platos, desarrollando bombos pesados o veloces. Siempre he pensado que tocar la batería en Immolation requería de un punto especial, de alguien que se saliese de la norma, que entendiese la música de manera compleja, su música. Porque Immolation nunca fueron un grupo fácil. Recuerdo la cara del público avanzado el concierto ya en su DVD “Bringing down the world”. Todo el mundo quieto, impasible, observando aquella máquina perfecta que tenían en frente, como cuando un tren de alta velocidad pasa a tu lado a toda velocidad, miras estupefacto, no está y no sabes muy bien qué coño ha sido eso. La cara de haber llevado un repaso antológico, de estar flipando y no dar crédito, o no haberse enterado de una. En general la cara es la misma.

Dentro de que como siempre, no hay canción mala en el disco, nada nuevo por otra parte, al igual que no es nuevo que siempre tengan la deferencia de dedicarnos al menos 40 minutos de música en sus discos, destacan sobre las demás para mí los dos adelantos, lo que demuestra que no son casuales, “Destructive currents” con un aire a “Dawn of possession” en la parte del punteo, y “Fostering the divide” mi preferido por su pesadez y atmósfera, y por el control tan brutal que tienen del silencio como una aportación más a la música. Destacan dentro de que todos los temas son buenos. Es que no hay mucho más que decir al respecto.

Es un disco bestial, uno más. Immolation. No hay más.







© Diario de un Metalhead 2017.

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