martes, 22 de noviembre de 2016

OPERATION: MINDCRIME: Resurrection (2016- Frontiers Music)


Por Larry Runner.
“Resurrection” es la segunda parte de la trilogía en la que está inmerso Geoff Tate y su llamada OPERATION: MINDCRIME. Justo un año después de haber publicado la primera parte el ex-Queensryche continúa con su obra en la que intenta plasmar el espíritu de la histórica obra.

Evidentemente el vocalista no logró el éxito esperado en otras aventuras y sin duda alguna utilizar el nombre de la icónica obra de su ex-banda sirve sin duda alguna para llamar la atención sobre su música. 25 millones de discos y 30 años de carrera tienen la culpa de que sea imposible no mirar atrás. 

En “Resurrection” encontramos 14 pistas, que no canciones. Una vez más tiramos de historia conceptual (lástima no contar con los textos, la hoja promocional apenas habla de la brillante historia del cantante) y los cuatro primeros cortes no son más que una intro dividida hasta que en el quinto, “Left for Dead” podemos gozar por fin de una canción que bien podría haber ido en el “Operation Mindcrime” ochentero o al menos en su continuación. 

Los sintetizadores juegan un papel importante en este disco, “Miles Away” es buena muestra de ello, aunque también es un coñazo que para nada está a la altura del anterior tema. Decepción total tras una primera canción que prometía. Lo peor es que la siguiente “Healing My Wounds” tampoco da para nada y se pierde en experimentos, metiendo incluso un saxo que no aporta absolutamente nada a la canción.


Y es que cuando acabas de escuchar el álbum, te das cuenta de que la voz de Geoff Tate sigue siendo una maravilla y tal y como está tratada en el álbum, es realmente sensacional, pero que poco más hay en un disco que llega a ser bastante aburridete, y que quizás estaría bien para disfrutar sobre la cama con los ojos cerrados, pero que probablemente sirviera para dormirte.
Poco hay de divertido en este disco, la verdad. “Taking on the world” -nada que ver con la de Gun- al menos se salva. Cuenta en el tema con la colaboración de dos invitados de lujo, Ripper Owens y Blaze Bayley y sí, la canción se salva de la quema. Pero es como un oasis en el desierto. Desde ahí hasta el final, temas largos, que se hacen eternos y donde el tedio me acaba derrotando a base de repetir fórmulas en las voces, sintetizadores a barullo y el puñetero saxo que no aporta una mierda.

Segunda parte de la trilogía y segunda parte olvidable. Un autentico coñazo.








© Diario de un Metalhead 2016.

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