martes, 6 de septiembre de 2016

ASTRAL EXPERIENCE: Emovere (2016 - Rock CD)


By Larry Runner.

Nos llega desde Valencia y eso, teniendo en cuenta el histórico de estos seis años en Diario de un Metalhead, es ya un dato a favor, pues todo lo que nos ha llegado en este tiempo procedente de esa ciudad, ha sido bueno, absolutamente todo.

Sí, parece mentira, pero la ciudad de la que siempre que se ha hablado en lo musical del “chiquititantaun” en los últimos años no ha parado de sacar grandes bandas que dan vida a grandes discos y que van desde lo más tierno musicalmente, de bandas como Erotic Psycho a lo más bruto como Noctem, pasando por genialidades de todo tipo de estilos que en muchos casos vienen de las factorías de Raúl Abellán y de Fernando Asensi. El caso que nos ocupa viene de la segunda precisamente.

ASTRAL EXPERIENCE nos hace llegar su Emovere, un disco grabado en los Fireworks Studios a las órdenes de Fernando Asensi y de Quique Mombó y que ha visto la luz gracias a una exitosa campaña de crowdfunding. El artwork -muy acorde con la oferta musical que plantea el álbum- es obra de Fernando Nanderas.

Once cortes ofrece este Emovere (léase acentuando en la o) que camina por caminos de metal progresivo. Sí, tal cual te estoy contando y aunque te extrañe. Lo lógico es que en cuanto sale lo de “metal progresivo” el disco vaya a parar a las estanterías del compañero José Ángel, pero en este caso no ha sido así, y la razón la cuento a continuación.


Emovere no es un típico álbum de metal progresivo de los que llegan todas las semanas, algunos de bandas de renombre. Te lo pinchas y ... no te duermes, todo lo contrario. Quizá sea porque si bien todo el disco es una demostración -como suele ocurrir con las bandas del estilo- de virtuosismo, de hacer ver que son unos “tocones”, aquí hay canciones, auténticas canciones. No me gusta escribir sobre un disco corte por corte, pero sí que siento que es indispensable hablar de los detalles que merecen una especial atención, y en Emovere hay muchos, lo cual alargará un poco mi texto.

Emovere -que da título al disco- es la intro que precede a Ego, un tema que sorprende por la musicalidad y porque puede llegar a ser coreable. Cumple con su cometido, porque al ser tan buena, hace que sigas escuchando y te vayas a Renacer, un corte fantástico con una parte instrumental realmente alucinante, donde todo parece sonar en su sitio, como en todo el disco. 

Y es que las guitarras son protagonistas a pesar de que los teclados están ahí de continuo, pero sólo adoptan protagonismo cuando parece que el tema lo pide, sin apabullar, en su sitio. En ese sentido hay que aplaudir la labor de producción, como también lo haré para el apartado de la voz Ovidi Bea, que cumple con creces y aporta todo lo que una banda así necesita.

Sin Perdón, el cuarto de los cortes, nos trae la primera de las sorpresas de fuera, cuando aparece José Broseta de Opera Magna para cantar a dúo en lo que se acaba convirtiendo en todo un temazo con el invitado sin cortarse. Al loro con los solos. Solos trabajados, que no parecen sencillos pero que se integran bien en las canciones, no suenan a postizo, en unos temas que sí, caminan por el sonido del progresivo, pero dotados en muchos momentos de la velocidad del power metal, consiguiendo una fusión de estilos que hacen todo mucho más divertido, más asequible y que consigan engancharte.

Allá Donde Estés es veloz, y cuenta con otra colaboración que le da un plus porque convierte a la canción en algo excepcional por su dureza. La mala uva la aporta alguien al que queremos mucho en esta casa, David Mancha de Skill to Kill, aquella banda que nos enamoró en el Tronar Fest hace años y que sorprendió a todo el público asturiano aunque ahora ya hace tiempo que no sabemos de ellos. Otra buena muestra de lo mucho y bueno que hay en la ciudad del Turia. De este corte me gustaría destacar las partes dobladas de guitarra casi al final de la canción. Un piano sirve de vínculo de unión para que de seguido entre Negro Puñal, otro gran corte donde aparecen unas acústicas muy resultonas.

Ella se abre con Héctor Sierra en modo maestro al piano, dándole ya en el inicio ese toque de magia que hace que prestes atención a la canción en la que la letra es un cántico al amor perdido que si bien comienza como balada, enseguida se quita el velo y se endurece para acabar siendo una enorme canción. Ovidi da lo mejor de sí a la voz y acaba por ganarme del todo. El adjetivo para el solo tiene que ser malsonante para que se me entienda, es “la polla”. Temazo.

El resto del disco es una muy buena mezcla de progresivo con power metal, con más de lo primero, que hace que te puedas divertir a pesar de que en cortes como Delirio se retuercen las estructuras bastante.

Cierra el álbum a modo de bonus track el I Drove All Night de Cindy Lauper al que le han dado su toque personal convirtiendo la canción en todo un hit que a buen seguro pincharé en la radio y donde la voz de Elisabeth Gang (The Splizzy Gang) aporta un plus para convertirla en sobresaliente. Me encantan los covers de temas pop llevados al metal cuando la banda sabe aportarles su estilo personal de verdad como en este caso.


¿Es todo bueno?¿Todo maravilloso? Hombre, todo, todo, no. Hay un detalle que a veces me no me hace demasiada gracia. La superproducción de la batería en algunos momentos hace que suene demasiado artificial y poco creíble. A veces es preferible que suene un poco peor y más natural. Es el único pero que le encuentro a un disco que me ha gustado muchísimo y al que no daré la máxima puntuación por muy poco. 

ASTRAL EXPERIENCE se pueden sentir muy orgullosos de Emovere, los que aportaron pasta para la edición quedarán satisfechos y los que aún no sabéis de ellos, os recomiendo que dejéis de ser unos ignorantes al respecto. Allá vosotros, pero yo me lo paso de miedo con Emovere. No me queda más que darles las gracias por hacérmelo llegar y seguir disfrutándolo.

Por cierto, seguiré el consejo del álbum, sentiré que Emovere está en mi. Pretendían hacer del disco un viaje hacia el interior, y lo han conseguido. Mi alma está en paz.

Discazo. Grupazo. A la venta el día 10 de septiembre.






© Diario de un Metalhead 2016.

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