lunes, 29 de agosto de 2016

SEVENTH HELL: We Are Burning (2016- Autoproducido)


By Larry Runner.

Me mandan un mail con cuatro cortes y me dicen que no saben si encajarán en Diario de un Metalhead. Que hacen una mezcla de hard rock con metal y que claro, "quizás sean blandos para nosotros". Por otra parte aportan el dato de que son de Valencia. Por aquí eso ya es un plus, porque todo lo que de allí nos llega ... telita con ello. Y un segundo apunte importante, su productor es Raúl Abellán. Vamos, que así como que no quiere la cosa introducen el password y abrimos la puerta de par en par, o mejor dicho los oídos.  Menuda alegría me dan.

We Are Burning (Nananana Huah) es el corte de apertura de este perfecto ep de cuatro canciones que desde el primer segundo deja patente que cuenta con sonidazo. Para que me entiendas, suena guiri, sobre todo por las guitarras, las inmensas guitarras. Esa sonido rock que te imaginas en un garito de esos de película yankee construidos todos de madera donde la peña se bebe los calderos de Budweiser acompañados de chupitos de bourbon. Estupenda sensación para empezar que a medida que pasan los segundos se va metalizando, embruteciendo. Entra el doble bombo y el "Nananana" para que azotes el sombrero y te pongas a agitar la melena al viento.


Handful of Reptiles suena aún más gorda. Sí tienen ese rollo hard rock influenciado por el heavy metal que no creáis que se da mucho por aquí, al menos no a este nivel. Olvídate del sleazy, esto es más cañero, es más puñetazo en la cara, más motero, más Harley, más Hell’s Angels. Si los oyen los del Northside se los llevan a la fiesta. Rasgan las guitarras, el bajo toma cuerpo y la batería va en su sitio, dibujando a veces figuras que aportan un plus a la canción. No es sólo llevar el ritmo, es mucho más.

Stop the Clock aporta el punto calmado en su comienzo, con un bajo muy heavy metal detrás, muy Harris. Va en serio. De primeras escuché el comienzo hasta tres veces para ver que no me cegaba mi pasión por The Irons. De repente el tema estalla, entra el guitarrazo macarra y el fuego. Juegan contigo, vuelve la calma y regresa la explosión guitarrera. El tema es una montaña rusa y llegado a este punto, sin haber terminado de escuchar todo el álbum, ya veo que esto no tiene desperdicio y que apunta a sobresaliente. Ojito al solo, nada de velocidades descabelladas, nada de postizos mal pegados, va fusionado en la canción. Masters.


Stone in my Way cierra el trabajo, con un tono más contundente, más duro que sus predecesoras. Más heavy metal, más cañero. El solo es muy made in USA y me encanta, porque afloja la contundencia que llevaba la canción, en un tono durísimo.

Toda la review hablando de la magnífica sección rítmica, del sobresaliente trabajo guitarrero y sin citar la voz. Lo he dejado para el final. Porque si de principio te fijas en Lory Roxx igual vas y te enamoras de su voz, de su aptitud, de su actitud y de toda ella y ni puto caso le haces a lo demás. Buenísima. Como todos ellos, porque SEVENTH HELL son muuuuy buenos. Fan desde ya. En su estilo, lo mejor que he escuchado en este país junto a White Coast Rebels. Si fuesen de Madrid fijo que nos estarían aburriendo con ellos desde hace tiempo.







© Diario de un Metalhead 2016.

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