miércoles, 15 de junio de 2016

TÚ ANTES MOLABAS.


By Larry Runner.

Eras un chaval majo. Eras auténtico. Querías triunfar y tenías talento. Aptitudes innatas, porque en cuanto te propusiste tocar un instrumento, enseguida te hiciste con él y fuiste capaz de sacarte los grandes éxitos de tus héroes favoritos.

Pronto encontraste gente con la que tocar, pasaron a ser tus mejores amigos y formasteis una banda de verdad. La demo, todo ilusión y resulta que funcionó bien. Los más auténticos te empezaron a apoyar, algunos muy cercanos, otros desde la lejanía. Ahí estaban, siempre contigo, apoyándote y comprando tu material. El disco, la camiseta, las chapas de tu grupo pasaron a formar parte de la decoración de las casas y de la vestimenta de esos primeros fans, los más de verdad, los más fieles, los que viajaban para verte aunque tuviesen que hacer un esfuerzo grande y gastarse una pasta por verte a ti. No hacía falta que no fueses una rockstar, te apoyaban, incondicionalmente, y acudían a todos los conciertos que les era posible. Además esos primeros fans son los que corrieron la voz para que te contrataran en todas partes, para que tu banda fuese más y más famosa y que en vez de perder dinero por ir a tocar, comenzases a ganarlo. Algunos hasta se jugaron la pasta para llevarte a tocar o te alojaron en su casa cuando el presupuesto no te llegaba.

Llegó el primer disco y ahí estaban ellos, los de siempre, apoyando, comprándolo antes que nadie aunque fuese más caro por lo novedoso. No les importaba, eras tú. Ahí estuvieron ellos, dejándose el alma por ti para que tu música se conociese. Haciendola llegar a los medios más auténticos, a los underground, a los que no pedían pasta por hacerte sonar. Y sonaste, vaya si sonaste en la radio. Y te hiciste más conocido. Y comenzaron a entrevistarte y hasta empezaste a salir en alguna web importante, y en aquella revista en la que soñabas ver tu cara hace nada.

Sí, te fue bien. Llegaban las entrevistas en los medios, aunque fuera de momento en los mismos, en los que lo hacen todo por amor y no por dinero. Allí te trataron bien, te sentiste querido y te volviste más y más famoso. Y llegó el siguiente disco, y otro más. Y un video y los acérrimos seguían apoyando, y compartiendo, y haciéndote sentir querido. 

Empezaron a rodearte nuevos personajes, gentes de éxito y tías buenas, las mismas que pasaban de ti hace nada ahora te rodeaban y querían salir contigo en selfies y en citas nocturnas. Ahora ya tenías camerino y no dormías en la furgoneta. Empezaste a pernoctar en hoteles y tu chica, ahora ya tienes chica formal, se va contigo siempre que puede. De todas formas ella en realidad en cuanto te tomas dos birras importa poco. Anda que no se la has liado cuando te has ido más de un par de días de casa. Ella, que siempre está contigo en las buenas y en las malas. ¿Malas? No, en las malas no estaba. Recuerda, cuando eran malas estaban tus fans de verdad y tus amigos de siempre. Has empezado a olvidar. 

Y te ves ahí, rodeado de gente guai, nuevos amigos que hace apenas unos años no sabían ni quién eras y algunos de los cuales hasta despreciaban tu música. Pero eres un hombre de moda, tu grupo empieza a estar en todas partes, y aquel al que llamabas buitre se ha convertido en tu mánager. Aquellos que eran unos sacacuartos ahora son tu gente de promoción. Y ahora te vistes a la moda y no como un “jevo”.

Sí, eres grande, estás a tope, te has convertido en una rockstar. Ahí te ves, en el facebook y en el instagram, en fiestas con la gente más molona del momento. Es curioso, no se ve a ninguno de los de antes, piensas que pasan de ti.

Pero no, no es eso, no pasan de ti, eres tú el que se ha olvidado de ellos, o tu mánager, o tu agencia de contratación, o tu responsable de prensa o quién sabe. Y no te has parado a pensar en por qué aquel que siempre te entrevistaba de repente no está en la lista de medios que te va a entrevistar para tu nuevo disco.

Ahora te entrevistan los que te pedían antes dinero y te indignabas. Tú no les pagas, claro que no, lo hace tu agencia por ti. Tú en eso no entras, no es tu tema. Sí, la agencia, tu gran amiga, que desprecia a aquellos medios underground que nunca te cobraron por darte a conocer. Aquellos que te apoyaron cuando no eras nadie. Que se da importancia utilizando tu nombre porque tú lo has permitido, que pasea su logo al lado del de tu banda en la que por cierto ya hay gente nueva, porque los más auténticos se han ido o los has echado porque no estaban a tu altura.

Y es que aunque pienses que no, aunque la tía buena que te follas te de la razón, has cambiado. Sí, no eres el mismo, has dado la espalda a los que te querían de verdad, les has olvidado y se han sentido despreciados. Nunca te pidieron nada a cambio de lo que te daban. Con tu saludo y tu música ya se sentían correspondidos, pero hasta en eso les has fallado y ahora hasta te haces de rogar para darles un rt del twitter, y eso que no paran de etiquetarte. Pero ni así. Ni caso.

Ya no eres el de antes y pronto te verás pintando cuadros o haciendo cualquier otra gilipollez y acudiendo a fiestas donde habrá más gente vestida a la moda, por muy estúpida que sea, que de chupa. Pronto serás el rockero de moda, la nota de color, el bufón de los que nada tienen que ver con tu mundo aunque allí estarás porque necesitan a alguien “alternativo” y tú lo eres para ellos.

Ahora ya no compartes cartel con grupos como el tuyo. Has abierto el espectro, no se puede uno cerrar a nada, y tocas con bandas de estilos distintos porque tu agente te dice que eso es lo mejor. Ya no te pones camisetas de los grupos que empiezan para apoyarlos, te pones la de una peli molona, o la de un patrocinador guapo, o la de una marca chula. La moda, importante ese mundo.

El éxito se te acabará algún día y volverás a depender de los que hacen la promoción por amor porque no podrás pagar a los medios de éxito que te promocionaban a cambio de dinero. Tranquilo, seguirán ahí, probablemente no sean los mismos, serán otros nombres porque los que te apoyaban han tirado la toalla desilusionados.

Pero te ayudarán, siempre habrá alguien que lo haga a cambio de nada, aunque seas una rockstar venida a menos. Y es que siempre habrá alguien que ponga su pasión en entrevistarte sin pedirte dinero. Se contentará con una púa, un autógrafo, una baqueta, una foto contigo, como los que al principio te apoyaban. Y seguirás, porque en el fondo amas la música, o porque ya no te quede otra opción. Pero ya no serás el mismo. Nunca lo serás y no te darás cuenta hasta que te cruces con alguien que te diga a la cara la gran verdad... que "tú antes molabas".

Aunque la foto se a de Axl Rose, el texto está inspirado en varios personajes del mundo del metal, tanto de aquí como extranjeros. En varios y en ninguno en concreto.

© Diario de un Metalhead 2016.