jueves, 16 de junio de 2016

EL KEEP IT TRUE ESPAÑOL. 07.05.2016. POUNDING METAL FEST. Crónica y fotos..


Texto: Diego Rodríguez Liébanas.
Fotos: Anhell Ironfaker.

La expectación creada desde el momento en que se confirmó la presencia de Riot en el cartel de la décima edición del Pounding Metal Fest fue muy alta.

Había gente, entre los que me incluyo, que había tenido la oportunidad de ver en directo a la formación estadounidense el año pasado, bien en el Rock Fest de Barcelona, bien en el Keep It True, y se palpaba en el ambiente que su actuación iba a ser algo que no te podías perder. Hubo otro candidato para ser la banda principal: Ni más ni menos que la formación original de Exciter, pero al final, y bien que me alegro, se optó por Riot, debido a la falta de acuerdo con los canadienses. Por otro lado, se rompió con la tradición de no repetir bandas con la inclusión de los alemanes Metal Inquisitor y los suecos RAM, bandas conocidas y queridas por los miembros de la asociación, y cuyo nivel musical queda fuera de toda duda. La guinda del pastel la puso la inclusión de dos formaciones como Frenzy y, sobre todo, Leather Heart, las cuáles perfilaban un elenco de bandas a la altura de un gran festival. Las reacciones que se producían vía redes sociales y las noticias sobre venta de entradas que íbamos conociendo fueron confirmando esa primera impresión de que la organización se había currado un gran cartel.

Además de la repetición de grupos, en esta décima edición se han producido pequeños cambios como la reducción a cinco el número de bandas para que cada una tuviera un espacio de tiempo holgado de show pero supongo que también porque apostar por Riot supone invertir una buena pasta y las cuentas deben cuadrar. También se han producido cambios de gran envergadura como trasladar la realización del festival de la habitual Sala El Grito de Fuenlabrada a la Sala Changó situada en el centro de Madrid. Después de tener pactado el evento en la Sala Cats, que rompió unilateralmente el acuerdo por cambiar de un día para otro la programación en lo que a los sábados de mayo se refiere para dar cabida a despedidas de soltero y soltera, se siguió con la idea de realizar el festival en el centro de Madrid en lo que en un principio se percibe como un intento por parte de la organización de crecer pero que lleva también tras de sí la inesperada circunstancia de que el Ayuntamiento de Fuenlabrada, ahora regentado por el PSOE, rehusara a la celebración del festival en aquella sala como venía siendo habitual. Sí, el PSOE.


RAM

¿Ha sido positivo el cambio? Partiendo de la base de que el festival ha sido un éxito a todo nivel, siempre podemos encontrar peros que comentar. Resultó cojonudo evitarse el traslado a Fuenlabrada a la ida y, sobre todo, a la vuelta, eso sin duda. También fue un puntazo disfrutar de un ambiente como el vivido en pleno centro de Madrid donde no está de más recordar a la gente que esta movida no está muerta ni mucho menos. ¿En el plano negativo? El precio y la calidad de las bebidas. Tercios de cerveza a cinco euros, vaso de 50 cl. de cerveza a siete euros, cacharros de dudosa calidad a diez pavos… Hubo que ingeniárselas para localizar un chino e introducir cervezas de escaquis. Una de las cosas que molaba de la Sala El Grito era el parquecito y la interacción con la peña que se producía en él a lo largo de toda la jornada. En esta ocasión ejerció de punto de encuentro el bar de enfrente de la sala el cual hizo su personal agosto pero no era lo mismo. Como no hay mal que por bien no venga, no sucedió en ningún momento lo que en otros años, que a causa del esparcimiento del personal, algunas bandas actuaran ante un número inferior de público. Este año la sala registró un gran aspecto de continuo debido quizá a la homogeneidad del cartel ya que no hubo vaivén de géneros al quedar fuera algún representante thrashero o de otro estilo colindante, que yo eché un poco de menos por eso de la variedad.

A las 16:00 nos plantamos allí como un clavo a sabiendas de que la puntualidad es una de las máximas de la organización pero esta vez no iba a ser como siempre ya que tenían pensado realizar como sorpresa un tributo a Motörhead y a Lemmy al finalizar el festival pero no pudo ser y todos los horarios quedaron desplazados en el tiempo casi una hora. Hubo bastante desinformación al respecto y la gente no sabía por qué se demoraba el acceso. Allí estuvimos en la cola hasta que llegó una gente diciendo “los que tengan entrada comprada ya podemos entrar” y así fue. Este desbarajuste, debido a la incompetencia en la gestión del acceso por parte de la seguridad de la sala, no exime a la organización de cierta responsabilidad, al menos en lo referente a la desinformación.

FRENZY
A causa de esos problemas de acceso a la sala, Frenzy ya estaban llevando a cabo su actuación desde hacía un rato cuando pudimos entrar. La actitud de la banda estaba fuera de toda duda, la sintonía con el público poco a poco iba cuajando y el sonido, al principio no muy lustroso, fue cogiendo tono hasta que los temas comenzaron a sonar engrasados. Tener a Ángel Muñoz y Rubén Salvador, ambos procedentes de Steel Horse, como base rítmica es garantía de calidad pero dejadme que os hable del sorpresón que me llevé con la labor de Luis Pinedo a la guitarra. ¡Qué manera de sacarle sonido guapo a la Stratocaster! Con un estilo a medio camino entre lo melódico y lo agresivo, al igual que su sonido, sus solos sonaron a gloria bendita llenando la sala con sus notas y haciendo las delicias del personal. La labor vocal, de menos a más, de Anthony Stephen, y la potencia de la segunda guitarra a cargo de Víctor Díaz, un poco bajo de sonido, complementaron una actuación que sirvió con creces para dar el pistoletazo de salida al festival e ir caldeando el ambiente.


LEATHER HEART
Leather Heart tienen todos los ingredientes para convertirse, como de hecho lo están haciendo, en una de las bandas de referencia de la escena nacional de Heavy Metal. Desparpajo, personalidad, espontaneidad, frescura, calidad, carisma… Pero todo eso se quedaría en nada si no estuviese apoyado en buenas canciones cosa que no sucede ya que tienen todo el repertorio de su excelente disco Comeback para acabar de rematar la jugada. Cuando comienzan temas como Hopeless Sinner, The Crow, Destiny o la propia Leather Heart parece que estuvieras escuchando himnos que perdurarán en el tiempo. La banda lleva unos meses tocando sin parar y su estado de forma es buenísimo en este momento por lo que puedo decir sin temor a equivocarme que esta actuación superó a todo nivel a la última que pude verles en la Sala Taboo hace medio año. Al cantante Adrián González lo vi especialmente asentado en su labor sacando un gran partido a sus condiciones vocales y estableciendo una relación más fluida con el público. También me gustaría referirme a Alejandro Gabasa, todo un animal de las seis cuerdas. Lo tiene todo, calidad, ejecución, presencia escénica… Se lleva gran parte de las miradas. Al igual que a nosotros, a los integrantes de la banda se les pasó tan rápido su tiempo de actuación que desde la organización tuvieron que avisarles que les quedaba un solo tema. Concluir de forma gloriosa con una efervescente versión del maravilloso Kill The King de Rainbow es la mejor manera de poner un broche de oro a una actuación memorable.


METAL INQUISITOR
La política de Pounding Metal Union de no repetir bandas en su festival se ha roto este año con motivo de su décimo aniversario. Supongo que razones de toda índole les llevaron a tomar esta decisión y nosotros encantados con que bandas como Metal Inquisitor repitan una vez al mes si hace falta. ¿Sensaciones? Las mismas que cuando disfruté de su actuación en la edición de hace cuatro años. Los alemanes son un grupo solvente, con buenísimos temas y están  liderados por un gran cantante y frontman como es Robert Zerwas. Su Heavy Metal dinámico y divertido, inspirado en Judas Priest y Iron Maiden, es puro nervio y contagia. La banda sonó como un cañón desde el principio con temas como Doomsday For The Heretic o Legion Of Grey. Los guitarristas Johen Blumenthal  y T.P. se dedicaron a sacar la máquina de dar cera y pulir cera a la mínima oportunidad llegando el concierto a su momento de máximo esplendor, al menos en lo que a mí se refiere, con el combo Run For Your Live y Daze Of Avalon, que terminó por desatar a una concurrencia deseosa de caña de la buena como la que se les estaba dispensando. No hay mejor indicador para evaluar el éxito de un concierto que ver como coincide la felicidad que emanan las caras de los asistentes con la de los miembros de la banda. Otra actuación memorable para la buchaca de los asistentes al festival.

RAM
Todavía tengo bastante reciente la grata sorpresa y el placer que me causó la publicación por parte de los suecos de un discazo con Svbversvm con el que después de un irregular Death vuelven por los fueros habituales de una banda que tiene una capacidad de composición de discos tremendos fuera de lo habitual. ¿Está su directo acorde con lo demostrado en disco? No, desde mi punto de vista. Esta era la tercera ocasión que disfruto de la banda en vivo y ninguna de las tres, aunque quizá la del Espectros murciano sí se acercó un poco más a lo esperado, me ha dejado el mismo sabor de boca que sus obras en estudio. ¿Son malos en directo? En absoluto. Pero quizá es mi banda preferida de este siglo en lo que a Heavy Metal se refiere y por eso mis expectativas están muy muy altas y tengo que decir que en este Pounding Metal no se han visto del todo satisfechas. En el repertorio tuvieron cabida canciones de sus cuatro discos abriendo con temas del último como The Omega Device, The Return Of The Iron Tyrant y Eyes Of The Night. En comparación con las bandas anteriores, los suecos se muestran más distantes con el público. El cantante Oscar Carlquist sigue manteniendo muy buena forma en su voz aunque se guarda algo en la recámara para no dañarla con esos alaridos agresivos que requieren los temas. El público de las cuatro o cinco primeras filas disfruta muchísimo con la actuación pero la fiesta no llega más atrás y el estado de ebullición que vivía toda la sala con los anteriores grupos parece diluirse hasta que se acometen temas como Sudden Impact o Machine Invaders que logran grandes ovaciones. Una pequeña sorpresa fue la subida al escenario de Per Lengstedt, cantante de Portrait, banda con la que RAM comparten management, para cantar un tema con Oscar. La banda se despidió y se retiró al backstage por lo que todos dimos por finalizado el concierto hasta que subiendo por las escaleras nos llegó el sonido de un martillo impactando con un yunque… Estaba claro lo que eso significaba: la banda iba a interpretar Suomussalmi (The Few Of Iron) en honor al programa de radio Forjando el Acero que lleva a cabo semanalmente Nacho, cabeza visible del Pounding Metal Union, cuya introducción es siempre ese sonido de yunque y después el temazo de los RAM cuya interpretación estuvo a la altura y que sirvió para redimir en cierta manera a una banda a la que le falta replantearse su directo si aún tienen alguna aspiración de salir del underground.


Riot

RIOT
Suele pasar en el Pounding Metal Fest, y aquí estoy yo para atestiguarlo en primera persona, ya que esta es la séptima vez consecutiva que asisto, que la banda cabeza de cartel se tiene ganado al personal desde la primera nota. Con Riot no fue una excepción, incluso al contrario. Todos teníamos claro que el concierto iba a ser de órdago y gran parte de la culpa del llenazo que se vivió es a causa de la inclusión de los americanos en el cartel. Recuerdo estar en el Rock Fest de Barcelona viendo su exhibición con Nacho por allí cerca… ¿Se comenzó a gestar la vista de Riot a Madrid un año después en ese momento? Qué decir del repertorio… Temón tras temón, tras temón… Clásico tras clásico, tras clásico… aunque con algún hueco también para temas de su Unleash The Fire como Ride Hard Live Free, Metal Warrior o Fall From The Sky que van camino de convertirse en clásicos también ya que además de no desentonar en absoluto son acogidos por la congregación con tanta o más efusión que Hard Lovin Man, Fire Down Under o ese Fight Or Fall tan tremendo que se calcaron. En estas ocasiones o bien estoy cansado de lo anterior y disfruto del espectáculo en segundo plano o bien me vengo arriba y me meto de lleno en la boca del lobo a disfrutar de los pogos y de los saltos de la peña. Allí por las primeras filas andaban integrantes de Leather Heart como el batera Manuel Rueda que si no se tiró del escenario una docena de veces no lo hizo ninguna. Aquello era una fiesta. ¿Qué decir de Todd Michael Hall? En serio… ¿Qué me puedo inventar para ensalzar las dotes de este cantante? Tremendo talento y tremenda interpretación. ¿Una banda tributo? No me jodas. Sin entrar al debate de la conformidad o no con la proliferación de este tipo de bandas hay que decir que la personalidad y el alma de la banda están a buen recaudo con dos integrantes como son el guitarrista Mike Flyntz y el bajista Don Van Stavern que estaban en la banda… ¡Hace 30 años! Iban cayendo temas impresionantes como Outlaw o Angel Eyes. Siempre se podrá poner algún pero al set list pero de lo gordo gordo se puede decir que no se dejaron nada en el tintero. Me gustaría destacar interpretación de Mike Flyntz a la guitarra ya que, sin ser un virtuoso, ni falta que le hace, trasmite la intensidad y la actitud a las seis cuerdas que sólo alguien de su experiencia y su estado de forma puede mostrar, ya sea soleando o como rítmica. Una lección de guitarra metálica la dada por el neoyorquino. Otra vez tuvimos la oportunidad de ver sobre las tablas a Per Lengstedt, cantante de Portrait, que compartió labor con T. M. Hall en la interpretación de Take Me Back, aunque no se puede decir que la relación desbordara feeling. Las dos “últimas”, Road Racin´ y Warrior, ¡BAM, BAM! como dos leñazos en la cara para ir terminando y las dos definitivas, después de ovación y descanso de unos segundos, Swords And Tequila y Thundersteel, que pusieron la guinda y colmaron de felicidad a un extasiado público al que le brillaban los ojos después de refrendar lo que todos pensábamos: Que iba a ser una noche especial. Y así fue, ya que este bolo de Riot entra de lleno por méritos propios en el escalón más alto de las actuaciones que he tenido la suerte de vivir.


Así que un evento de tres pares de cojones es el que disfrutamos en esta décima edición del Pounding Metal Fest. Será recordado por ser “el de Riot”, por ser en el que se volvió a Madrid después de aquellas primeras tres ediciones que se llevaron a cabo en Ritmo & Compás, y por ser en el que se logró el Sold Out metiendo nada más y nada menos que a 500 personas, batiendo todos los récords de asistencia habidos hasta el momento en el festival. Larga Vida al Pounding Metal Fest!!

Gracias al amigo Anhell por sus fotos. Problemas técnicos nos impidieron poder contar con las "originales" y en dos minutos teníamos estas para poder mostrar algo al menos. Gracies duru!
De todas formas, si alguien ve este artículo, tiene fotos guapas y le hace ilusión compartirlas con nosotros y publicarlas aquí, que se ponga en contacto con nosotros:
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© Diario de un Metalhead 2016.

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