lunes, 30 de mayo de 2016

LUJURIA: TENEMOS MUCHO QUE APRENDER DE ÓSCAR SANCHO.



By Larry Runner.

El pasado sábado LUJURIA, como se suele decir vulgarmente, la cagaba. Uno de sus miembros daba la espantada y la banda no podía ofrecer su concierto ante la gente que estaba esperando. Algo así siempre causa un enorme trastorno a alguien de rebote, organizadores, fans, etc. Pero en este caso la ocasión, por lo especial que era el evento, convertía la cancelación de su show en algo aún más sangrante.


Y es que el concierto era benéfico, organizado por la asociación Solidary Biker, como aquí habíamos contado, y el destino de los fondos era la lucha contra el cáncer de mama. Para ello iban a actuar LUJURIA y un montón de bandas más: DÖRIA, ZENOBIA, REGRESIÓN ... y LUJURIA al final se quedó fuera y no cumplió con lo prometido.

Tras los hechos, muchos pusieron grito en el cielo y exigieron a la banda dar la cara y pedir disculpas. Pues bien, lo han hecho, Óscar Sancho ha dado la cara y a través de su facebook ha hecho llegar a todos este comunicado que ahora publicamos para que aquellos que no sigan a la banda se enteren también.

No es fácil hacer lo que ha hecho Óscar Sancho y pedir disculpas tras la vergüenza sufrida el pasado fin de semana. Muy pocos lo han hecho en el pasado, casi nadie lo lleva a cabo en el presente y a buen seguro que pocos procederán así en el futuro. Es por ello que sus palabras tienen un enorme valor.

Gracias Óscar por ser lo que llamamos en Asturias "un paisano". Tenemos mucho que aprender, todos, yo también, por supuesto, nos has dado a todos una lección. 

Recibe un abrazo desde aquí tan grande como la catedral de Segovia. Otro también para Solidary Bikers.

Este es el texto de Óscar:

Dar la cara.

No sé los años que tendría. Muy pocos. Vivía en mi pueblo. Mi primo y yo, en una de esas de críos y ahora mismo ni me acuerdo el por qué ni nada, nos pegamos con un amigo, Mariano. Mariano era amigo, pero por lo que fuera nos zurramos. Mi padre, además de mi padre, era el maestro del pueblo. Nos llamó a los tres. No nos regañó, no nos castigó. Tan solo pilló tres folios. En uno puso, SEREMOS. En otro SIEMPRE. En otro AMIGOS. Nos los grapó en el jersey a la espalda. Y nos dijo que, abrazados los tres fuésemos casa por casa en el pueblo, llamásemos a las puertas de cada casa y nos girásemos. Nosotros no queríamos hacer eso, que vergüenza. Todo el mundo se iba a enterar y coño, apenas nos habían visto nadie cuando nos zurramos. Mariano se atrevió a hablar, era el mayor. Don Francisco (ese era mi padre) que nadie nos ha visto, si eso lo hacemos aquí en la calle donde nos hemos pegado y listo. Mi padre, don Francisco, no cedía ni nos daba ninguna razón, solo insistía: por todo el pueblo. 

Nos moríamos de vergüenza. Nuestra idea era, bueno que no se comente nada, a ver si nadie se entera, nos escaqueamos y andando. O bueno que nos castigue como siempre hacía cuando la cagábamos, un tiempo sin recreo y andando. No se, cualquier cosa, cualquier cosa menos eso joder, que puta vergüenza.

Mi padre fue inflexible. Lo tuvimos que hacer. Lo hicimos. Nos dijo que al acabar fuésemos a verle. Y fuimos. Entonces nos dijo esto:
Cuando haces algo mal no importa la gente que te haya visto hacerlo. Tú lo sabes. Y debes quedar en paz contigo.

Cuando haces algo mal, siempre tienes que dar la cara. Es el único modo de, al menos, poder seguir por donde ibas. Si no, inicias otro camino que no tiene retorno.

El sábado Lujuria hizo algo mal, muy mal y no hay excusa posible. Fallamos a mucha gente, a mucha, a gente realmente buena, con un corazón que nos le cabe en el pecho. Fallamos a compañeros de escenario que dieron unos conciertazos como la copa de un pino. Fallamos a la causa por la que estábamos allí, fallamos a todo el mundo. Aun ni hemos hablado entre nosotros. No sé cuando lo haremos. No se que pasará. Pero esta noche, la segunda que duermo mal y doy vueltas, he vuelto a acordarme de este episodio de mi infancia y de las enseñanzas de mi padre.

Por eso pongo estas líneas aquí, para “todo el pueblo” no dejaremos las excusas tan solo en la calle donde pasó. Se que muchas y muchos ni sabéis que ha pasado. La discreción de quien organizaba todo y de los grupos que participaron es digna de elogio. Pero nosotros tenemos que darla cara y aquí la pongo, porque nosotros sabemos que estuvo mal. Porque si no lo hacemos y nos agazapamos a ver si pasa la tormenta estaremos empezando a recorrer un camino que no quiero recorrer con el grupo. Que sea lo que tenga que ser. 

Jamás encontraré palabras para agradecer a Solidary Biker, lo que hicieron. Encima me regalan los colores. Será un honor lucir ese chaleco cuando monte en mi moto… y cuando considere que estoy en paz conmigo y con ellos, cuando crea que, al menos un poquito, me lo merezco. Mientras lo tendré bien a la vista, recordándome cada día que ponerse ese chaleco hay que ganárselo. De momento cuelga frente a mi cama.

Si sirve de algo, organizadores, asociaciones para las que era el concierto, grupos que allí estuvisteis y disteis esos conciertazos y cada persona que acudió como público. Lo sentimos enormemente. Nos morimos de vergüenza. Esperamos que podáis perdonarnos.