martes, 26 de abril de 2016

OBSCURA: Akroasis (2016- Relapse Records) Alemania.


By Simón García López

OBSCURA regresan con un nuevo trabajo 5 años después de su aclamado y particularmente adorado Omnivium. Y es que he de reconocer que si bien Cosmogenesis ya los puso definitivamente en el mapa de la música extrema con su particular y “novedosa” visión del Death técnico, a mí personalmente no me terminó de convencer a pesar de la indiscutible calidad del disco porque la falta de potencia en las guitarras siempre me pareció un punto en contra.

Esa característica de Cosmogenesis se subsanó en Omnivium. Se le aplicó a las guitarras la potencia que necesitaban, y dos años después de progresión y maduración compositiva, consiguieron un disco absolutamente majestuoso a la altura del histórico Epitaph de Necrophagist de 2004, disco que supuso un antes y después en el concepto de Death técnico y que marcó e influyó el camino a toda una generación de bandas en sonido y composición, de las que Obscura siempre han sido referente y abanderados. Y no es casualidad que esto haya sido así. Tanto Christian Münzner a la guitarra como Hannes Grossmann a la batería formaban parte de aquellos Necrophagist liderados indiscutiblemente por Muhammed Suiçmez, cantante, guitarrista y fundador de la banda. Una especie de Chuck Schuldiner alemán que siempre fue a lo suyo, pero con las cosas muy claras. Lo demostró cuando en 1999 editó su primer disco, Onset of putrefaction, un disco totalmente compuesto y grabado por él mismo. No sé si porque fue incapaz de encontrar a alguien que pudiese alcanzar en aquella época el nivel técnico para poder grabar y tocar las baterías de ese disco, aquellas fueron programadas. Pero un buen día, en 2003, en su vida se cruzó un joven de poco más de 20 años llamado Hannes Grossman tocado por los dioses que le permitió llevar sus temas a directo y grabar su nuevo disco en estudio. Epitaph salió en 2004 y supuso un impacto en la escena extrema como pocos discos causaron. Necrophagist se convirtieron en los nuevos dioses del metal extremo mundial. En el currículum de cualquiera haber tocado o pasado por el grupo suponía poseer un nivel de excelencia indudable.


Steffen Kummerer veía todo esto desde la distancia. Había formado Obscura en 2002 y en 2005 con tan solo 20 años publicó Retribution, un buen disco de Death que me recuerda sobre todo al Atlantis de Atrocity editado un año antes pero sin esas cosas raras comerciales de los eclécticos alemanes. Si mi sexto sentido no me falla me atrevo a decir, ya que siempre he tenido esa sensación, que en Retribution las baterías fueron programadas como en aquel Onset of putrefaction. Pero un buen día, en 2007, en la vida de Kummerer se cruzó un joven de poco más de 24 años llamado Hannes Grossman tocado por los dioses y recocido ya a nivel mundial que inmediatamente pasó a formar parte de Obscura. Con él entró Jeroen Paul Thesseling al bajo, otro masterclass y un año más tarde Christian Münzner, el otro ex Necrophagist que terminó de formar la que sin duda ha sido la mejor formación de OBSCURA hasta la fecha, que varió radicalmente el concepto musical del grupo y  que les permitió hacerse mundialmente conocidos con la publicación como ya hemos visto de Cosmogenesis y Omnivium.

OBSCURA llegan a este 2016 con una formación totalmente renovada, comandada como no podía ser de otra manera por Kummerer  y con el apoyo incalculable de Linus Klausenitzer al bajo, que entró en el grupo al poco de editarse Omnivium e hizo la gira completa con aquel disco adaptándose perfectamente. Entre los dos componen la totalidad de Akroasis, disco que mantiene la esencia del trabajo anterior en todos los sentidos, estético y musical, pero dejando un poco de lado las partes rápidas para focalizar el protagonismo en partes instrumentales donde los punteos cobran especial importancia. Por ello, el disco es en general más técnico y menos agresivo. Creo que pretende ser más bello, más progresivo, más emocional.

Es una maravilla.
No se puede describir de otra manera.

Todos los instrumentos siguen teniendo una presencia enorme y donde más se nota siempre esa característica es en el sonido del bajo, que mantiene su predominancia, cosa siempre de agradecer, ya que no sólo acompaña la base rítmica, sino que adopta un papel tan protagonista como el resto de instrumentos en la mezcla. El trabajo de Klausenitzer es por ello apreciable y alucinante, lleno de calidad y matices. Y es que los discos de OBSCURA aceptan muchas escuchas. Puedes escuchar el conjunto; el trabajo individualizado de cada componente; centrarte en las partes instrumentales únicamente si es lo que más disfrutas. Tiene tantos matices que cada revisión es un nuevo descubrimiento. Un trabajo para perderte en su inmensidad.

Mi admiración hacia la gente que hace este tipo de música es absoluta y he de reconocerlo. Aunar esa calidad técnica, con un sentido profundo de lo emocional y construir canciones que tengan un sentido, principio, nudo y desenlace y que no sean una muestra de cualidades o un conjunto de riffs complejos es desde mi punto de vista el mayor grado de calidad y consciencia musical que se puede alcanzar. Sólo unos pocos llegan a ese nivel y OBSCURA están ahí arriba.

Arranca el disco con Sermon of Seven SunsOBSCURA puro y duro. Rapidez, técnica y la voz rasgada de Kummerer, pero el desarrollo de la canción nos muestra en la parte intermedia esa evolución que comentábamos y que marca el disco en general. Instrumentales complejos, partes más lentas y mucho punteo. Fractal Dimension o Akróasis representan el mismo tipo de canción pero la sutileza de esta última es aún mayor. Alucinante la belleza del conjunto y sobre todo de las partes de blast beat con un potente guitarrazo al aire mientras por debajo otra guitarra dibuja ritmos y punteos. Una maravilla.


Akroasis tiene también canciones lentas como aquella Ocean Gateways del Omnivium (seguro que no es casual el título de la canción). The Monist y Ode to the Sun demuestran la mala leche del grupo con ritmos oscuros y guitarras potentes acompañadas de dobles bombos y la voz más gutural de Kummerer que mantiene esos dos registros, unidos a algunos melódicos y otros más experimentales con efectos.

Los dos últimos temas son más experimentales por decirlo de alguna manera tirando de medios tiempos y evoluciones complejas, profundizando en el nuevo concepto musical del grupo, donde aparecen incluso teclados, “voces del espacio”, etc. Weltseele por ejemplo es una canción épica de 15 minutos donde todo lo explicado se pone en práctica además de introducir partes orquestadas y jugar con diferentes atmósferas haciendo posible que pasase a formar parte de la banda sonora de cualquier película del espacio. Una ópera espacial.

Akroasis es un disco para los amantes de lo técnico y progresivo. Creo que abre las puertas además a todos aquellos progs a los que el término Death les impide acceder a este tipo de grupos. Me extrañaría por ejemplo que un disco como este no pudiese ser disfrutado por un amante de Dream Theater, pero no estoy en sus, vuestras cabezas. Si sois amantes de Dream Theater dadle una oportunidad y si no os gusta por el principio, podéis empezarlo por el final, pero no lo dejéis pasar. Es una maravilla. No se puede describir de otra manera.







© Diario de un Metalhead 2016.

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