sábado, 16 de abril de 2016

La Cerveza del mes: ESCOMBROS VERANIEGOS.



By Leonidas Trismegisto.

Ya parece que va llegando el calor y quiero dedicar este artículo, a unas cervezas de las que todo el mundo reniega ahora que lo que manda para ser  un experto es hundir el morro en nuestras queridas artesanas.

No olvidemos que hace años, antes de entrar en este mundo de cervezas de garaje y desarrollar un agudo hocico trufero, cuando había un evento en el que se combinasen dos o más de estas variables: amigos, campo, parrilla, películas o ganas de agarrarse un cagallón a bajo coste, todos recurrimos a los más oscuros estantes de los principales supermercados, en busca de la cerveza más barata y lamentable del mercado.

Es por eso que voy a dedicar este artículo a las cuatro cervezas que me han auspiciado las mejores fiestas veraniegas: Las cuatro cervezas del apocalipsis post-adolescente.


SKOL

¿Qué te ha pasado pequeña? Llegaste de Brasil como la gran novedad, la gran esperada, Allá por los 80 estabas en los cañeros de todos los bares. Ahora eres la vieja que acecha detrás de la sangría Don Simón. Nunca fuiste lo que decían. Dabas asco, pero venías de fuera y este es el país de las "oportunidades". Te usamos y gastamos como a Nadiuska. Ya nunca volviste a ser la misma. Pasaste de las luces de Bohemia de los bares, a las luces parpadeantes de las farolas que iluminan las plazas del botellón. Siempre te mereciste este trono de ratas.



STEINBURG

La estrella en todas las parrilladas, reuniones de amigos y berreas. Por experiencia, os puedo decir, que podéis beber un palé de 24 y seguir en pie con todas las habilidades motrices y de cálculo simple preservadas, con altas posibilidades de risa y sueño, algunas veces de manera simultánea.
No está mal, aunque su variedad, Steinburg, Ley de Pureza, hará que nos sintamos los más distinguidos bebedores de polígono.

Si algo he aprendido en mis años nefandos de catador, es que alemana no significa que esté buena, pero crecimos bebiendo morralla para legionarios y nadie se quejaba entonces.


ARGUS

Fue la última que caté en mi periplo en el escombro. Es suave, entra muy bien. La etiqueta pone que si cerveza checa tipo pilsen, premium quality (el que lo puso tiene los cojones de Espartaco) y un montón de frases, digo yo que referentes a la cerveza, en alemán y demás idiomas exóticos para que al final leas la letra pequeña y veas que está hecha en Valencia para Lidl. Lo mejor de esta birra es que puedes hacer la broma y llamarla Argus Young. Y ya.



HOLANDESA

Esta no engaña. Está hecha en Holanda por Bierbrouwer Bavaria, que supongo que será la Cruzcampo de allí. Otra vez vuelven a poner lo de Premium Quality, como si pensasen que nos engañan y como si nos importase. Me pregunto, qué cerveza es la que hace que esta sea Premium. No sé si quiero adentrarme en ese pozo de gorrinosis cervecera.


No hagamos ascos a las cervezas que amenizaron nuestras jaranas. Es cierto, comprobado empíricamente por un servidor, que después de consumir casi exclusivamente cerveza artesana, cuidada y de calidad, cada vez que me engorrino a base de cerveza industrial, al día siguiente tengo resacas más negras que la magia de Euronymous. Pero protegedlas, ellas siempre estuvieron ahí cuando el dinero se esfumaba y podíais emborracharos como los hipsters de la alta sociedad cervecera.

Para terminar quiero apuntar que, cualquiera de estas cervezas, es un millón de veces mejor que la Von Raben.

Maridaje: cerveza barata con música más barata aún.


© Diario de un Metalhead 2016.

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