martes, 29 de marzo de 2016

OS ESTÁIS FORRANDO CON LA MÚSICA… TÍO, ¡ERES GILIPOLLAS!


By Antonio Valseca.

Cuantas miles de veces he escuchado esa expresión de boca de alguien que no tiene ni puta idea cada vez que ve que una banda tiene unas cuantas fechas en su gira. Pero la vida del músico es tan dura o más que la de cualquier otro trabajador.

Prueba a bajar al panadero de tu barrio y  decirle ¡te estás forrando con las barras… ¿eh?. Dile al frutero del Súper ¡te estás forrando con las ciruelas… ¿eh? O coméntale al mecánico ¡te estás forrando con los cambios de aceite… ¿eh? Porque cualquiera de ellos te va a dar la misma respuesta: ¡Tío, tu eres gilipollas!!! 

Quizá el problema surge en que la gente no sabe bien cuánto gana realmente un grupo cada vez que se paga una entrada por verles tocar en directo y por ello puede que aclarando los gastos a los que tiene que hacer frente las bandas en su día a día esto lleve a que muchos (que fijo que no todos) dejen de pensar que los grupos se están haciendo ricos a su costa nuestra ya que nada más lejos de la verdad.

Antes de comenzar aclarar que este artículo se refiere a todas aquellas bandas semiprofesionales considerando dentro de este término a todos aquellos grupos que giran a nivel nacional y/o internacional por salas y festivales pero compaginando esto con un trabajo diario dado que, por si no lo sabías, de la música Rock y Metal a tiempo completo viven 4 gatos contados (en España te sobran dedos de una mano, en serio). Esto excluye a megabandas mundialmente conocidas y megaforradas de pasta tipo AC/DC o Metallica y a todos aquellos millones de bandas amateur que no tocan más lejos que en un radio de 50km de su casa y muy de vez en cuando.

Este artículo habla de todos aquellos grupos que pasan cada semana o cada 15 días por tu ciudad los cuales llevan años y años de durísimo trabajo a sus espaldas para poder hacer eso precisamente, llegar hasta tu casa a poder dar un concierto ya sean heavy, thrash, sleazy, doom, hard, stooner… o tributos. Lógicamente la última palabra para ir a verles es tuya, vas si te sale de los cojones, literalmente, pues así tiene que ser; pero creo que todos debemos saber qué se llevan limpio realmente estos grupos cuando pagamos una entrada por ir a verles (los amateur nada y los semis… poco). 
Pues ahí te van los 10 gastos fijos para todas las formaciones semiprofesionales:

1  - NO ES TU TRABAJO. Estar en una banda semiprofesional conlleva que esta no te da para comer y que tienes que compaginarla con un trabajo principal que sí te da para vivir y pagar los gastos que tiene todo hijo de vecino en sus vidas diarias. Pueden ser curros de 12, 10 u 8 horas o medias jornadas o pueden ser ñapas esporádicas o simplemente dar clases… el caso es que cuentas con un trabajo principal como todo el mundo y ocupas la mayor parte de tu tiempo ‘libre’ para dedicárselo a tu otra pasión que es la música y que a la larga te pide las mismas horas de dedicación que tu trabajo principal sin estar remunerado de la misma manera.

2 – INSTRUMENTOS - Es incalculable la cantidad de dinero que un músico se gasta en instrumentos, complementos y manutención de los mismos a lo largo de su carrera. Hecha la cuenta tú mismo: amplificadores, guitarras, bajos, micrófonos, baterías, teclados, cuerdas, pedaleras, efectos, in-ears, parches, baquetas, púas, bandoleras, soportes, fundas, pastillas, válvulas, platos, timbales… no tiene fin y depende de cada uno. Bien es cierto que nadie les obliga pero el músico compra instrumentos y derivados a sabiendas de que ese dinero nunca lo van a recuperar. 

3 – ENSAYOS – Esta es la parte más desconocida del negocio. Para que una banda suene de puta madre y esté justificado el que cobren por tocar tienen que tener detrás horas y horas y horas y horas de ensayo que nadie les paga, cada día, cada mes, cada año. Y te hablo desde el que le echa media hora escasa al día hasta el que le mete 6 horas o más, hay de todo, y eso nadie lo paga. Es más, si encima son horas acudiendo a clases las paga el músico.

4 - LOCALES DE ENSAYO – Adivina… la mayoría de las horas de ensayo se hacen en el local de ensayo, ¿lógico no? Y esos locales cuestan pasta, y depende de la ciudad mucha o muchísima. Te hablo de precios que oscilan desde 200€ al mes en una ciudad pequeña hasta 1000€ en la capital y las otras grandes. Multiplica por 12 y te sale el año. Ahhh, y suma la factura de la luz, que también se paga.

5 – DESPLAZAMIENTO. Ya no me quiero meter en lo que gasta cada persona individual del grupo en gasolina en ir al local, me quiero meter de lleno en lo que se gasta la banda en desplazamientos para ir a tu ciudad. Un grupo de varios + instrumentos + atrezzos + equipajes igual a: o vas en furgo o no vas. Muchos las alquilan por día, es decir, una pasta a la que se tienen que sumar la gasolina que la hace andar. Y muchos más las compran, es decir, la pasta que vale la furgo más la gasolina que la hace andar, más el seguro obligatorio, más las itvs, más los impuestos municipales, más las reparaciones y revisiones. Y cuando hablamos de viajes hablamos de meterte un mínimo de 500 kilómetros hasta llegar, a veces 700km a veces mil y pico. Lo normal suele ser un Barcelona-A Coruña, o un Valladolid-Murcia-Benidorm o un Asturias-Madrid y vuelta, claro. Y en esos viajes se pagan muuuchos peajes. Ahhhh, ¿qué ya en este punto del artículo no te habías parado a pensar en cosas como ésta nunca no?

6 – ALOJAMIENTO. Lógicamente cuando en un fin de semana tienes dos conciertos a 300km y a 600km respectivamente de tu casa agradeces poder descansar en un hotel cada día, fíjate tú qué cosas. Pero eso no siempre puede costearse y los asientos de la furgo suelen ser en muchas ocasiones el lugar que tienes para mal dormir y meterte la paliza de kilómetros para llegar a la otra ciudad sin descansar y aún así subirte a escena a darlo todo. Los hoteles cuestan, y mucho, y más cuando si se son 5, 6, 7, 8, 9… personas.

7 – PERSONAL. Una banda semiprofesional con cierto grado nunca viaja sola, va con gente que la acompaña para facilitarla el trabajo realizando trabajo que lógicamente hay que pagar. Hablo de técnicos, luceros, pipas, gente de merchandising, mánagers, tour mánagers… suma y sigue. Estos viajan, duermen y comen igual que los músicos.

8 – ALIMENTACIÓN. Mira por dónde, hablando de comer, efectivamente como cualquier persona el músico necesita comer. Si  el viernes sales de tu casa por la mañana y vuelves el domingo a última hora para poder haber dado dos bolos necesitas comer, merendar/picar, cenar, desayunar, comer, merendar/picar, cenar, desayunar, comer y merendar/picar fuera de tu casa y eso se paga, ya sea del bolsillo de cada uno o de un fondo común. Y no hablo de parar en asador en asador sino de alternar bocatas fríos con menús del día y donettes en una gasolinera. 

9 – MANAGEMENT – Si una banda quiere llegar a algo en el mundo de la música necesita tener detrás una oficina de management que precisamente haga eso, el trabajo de oficina. Buscar y cerrar bolos, enviar y recibir información por web, escrita o por teléfono, ocuparse de contratos y cachés, de llevar las cuentas, de lidiar con los promotores, de que todo esté en orden…. A lo que hay que sumar el dinero que cuesta hacer cartelería, pegarla, hacer entradas y distribuirlas, diseñar merchandising, hacer merchandising, llevar las redes sociales y webs y pagarlas… etc, etc, etc. En dos palabras: más pasta. La oficinal de management se suele llevar un 10%, un 20% o más de tus ingresos, dependiendo de cada uno.

10 – PORCENTAJES. Y el management no es el único porcentaje que se quita del dinero que ingresas. Hay muchos otros como el que se lleva el promotor, el que te cobra el productor, el que pagas a la sala porque te la alquilen, el personal que monta, la SGAE que se lleva su parte (sobre todo si eres un tributo) y suma y sigue y suma y sigue.

Pues bien, estos 10 puntos son el pan nuestro de cada día cada vez que se da un concierto. Es decir, que si las entradas valen 15€ en el típico bolo que vas a ver es más que probable que quitando todos esos gastos a cada miembro de la banda que estás viendo tocar en el escenario le lleguen limpios limpios de verdad entre 0,20€ y 1€ y no te exagero, todo depende de cómo vaya la cosa porque en esta semiprofesión nunca se sabe si va a haber 10 ó 1000 personas viéndote o de si vas a volver a casa con algo de dinero, si cubres gastos o si va mal y palmas. Pero claro, para el listo de turno es la de “joooooder 15€ por entrada, ¡os estaréis forrando cabrones!”.

Puede que todo esto te abra un poco los ojos a la hora de saber porqué el concierto vale 8, 10, 12 o 15€ y si eres promotor y solicitas un caché para que te cuadre porqué una banda pide 1000€, 1500, 2000 o 2500€; no se quieren forrar no, solo quieren asegurarse de volver a casa con un mínimo de dinero digno por el esfuerzo hecho y el trabajo realizado una vez que se hayan cubierto todos los gastos obligatorios.

Efectivamente nadie les obliga, pero tampoco nadie obliga a nadie a ir a ver un concierto de pago. Esto es una simple cuestión de toma y daca: para darlo todo necesito que haya pasta sino no puedo; toma mi pasta y dalo todo ¡cojones!

Pagar por ver música en vivo (si el bolo es gratis también lo ha pagado alguien sí o sí no te engañes) es lo que precisamente mantiene viva a la música, acuérdate de ello cada vez que pagues voluntariamente por ello.

Foto: Sister Sin, que hace bien poco lo dejaron y no por forrarse precisamente.

© Diario de un Metalhead 2016.

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