miércoles, 6 de enero de 2016

LEMMY, EL ÚLTIMO MÚSICO RESPETABLE


By Antonio Valseca.
Foto: Sergio Blanco.

Escribo este artículo aún en shock y muy jodido por la muerte de Ian ‘Lemmy’ Kilmister, pero muy jodido y ya no porque haya muerto un icono vivo del Rock sino porque me he puesto a pensar lo que realmente significa su finamiento y me entran verdaderos escalofríos.


Ian Fraser ‘Lemmy’ Kilmister, ¡viejo cabronazo!, te has ido con la música a otra parte y nos has dejado bien jodidos a nosotros, a los de siempre, a los de verdad, no a todos esos que de la noche a la mañana resulta que eran seguidores tuyos sin ni siquiera haber escuchado tus discos pero que tienen los santos cojones de poner tu foto como perfil del Facebook, algo que seguro que hace que te revuelvas allá donde estés porque si algo representabas, querido Lemmy, era el ser ‘auténtico’.

Jo, ¡ha muerto Lemmy, qué putada! ¿Pero a alguien que de verdad le admirase le ha sorprendido? Lo raro es que haya vivido 70 años un tipo que acostumbraba a beberse una botella de bourbon diaria a la par que tomaba una buena dosis de speed aderezada con dos paquetitos de tabaco más lo que se turnase, ¿de veras te extraña que haya cascado?, porque a mí no, ni lo más mínimo. 

Que no te de pena su muerte, a mí no me la da, él no lo querría así. Lemmy fue el que quiso ser y vivió como quiso hasta el final y eso es digno de admirar. Puedes compartir o no sus costumbres de putero, bebedor, fumador y drogadicto pero debes respetar su modo de vida dado que él jamás se arrepintió de nada de lo que hizo, lo hizo conscientemente porque quiso y no trató de convencer a nadie de nada. Vivió al límite la vida del Rock And Roll. Y todos los que de veras le seguíamos sabíamos que venía pidiendo pista desde que tuvo que bajarse del escenario al segundo tema. Él lo sabía. Y la muerte de ‘Philthy Animal’ le puso la puntilla. El cáncer llegó tarde. 

Con él se va la pura esencia del Rock And Roll, el último rockero de verdad, eso es lo que verdaderamente me da pena. ¿Un tipo al que respetaban absolutamente todos en el negocio? Dime cuántos más hay de esos, porque te sobran dedos en las manos. Con Lemmy pasaba como con Dio, que se mantuvo tan fiel a sus principios hasta el día de su muerte que nadie ha podido echarle nada en cara jamás, y eso se transmite obligatoriamente en respeto. ¡Joder!, el tipo era tan auténtico que lo respetaban a la vez los heavies y los punkis, ¿quién más ha conseguido eso?

A Lemmy no le hacía falta hacerse el malote, ¡era el único jodido malote!, pero lo mejor era que a él le sudaba la polla que tú o yo pensásemos que fuese ‘el auténtico malote’, esa es la verdadera esencia, la pureza.  Eso murió el 28 de diciembre porque Lemmy ha sido, es y será irrepetible en ese sentido. 

Insisto, que nadie se tome esto como que hay que imitar su estilo de vida, nooo. Para ser ‘auténtico’ no hay que emborracharse en un strep-club a diario, nooo, si tratas de imitar la pureza acabarás siendo penoso. Para ser auténtico hay que ser constante y consecuente con tu trabajo, con tu forma de ser y con tu forma de pensar. Eso es ser ‘auténtico’ y no venderse nunca, tener una idea fija de lo que quieres, ser, hacer y conseguir hasta el último de tus días, esa es la única manera de irte en paz contigo mismo y con los demás. ¿A cuánta gente más conoces así?

Por si no te has dado cuenta en este artículo no he hablado de su música, ni pienso hacerlo, allá cada cual, podía gustarte más o menos, pero si de verdad eres auténtico al escuchar a Motorhead, te gusten estos más o menos, te debería venir inmediatamente un pensamiento a la cabeza, ¡respeto! Y qué pocos músicos, grupos o iconos quedan ya que emanen verdadero respeto.

© Diario de un Metalhead 2016.

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