domingo, 29 de noviembre de 2015

GIJÓN VOLVIÓ A SER GIJÓN.12.11.2015. MICHAEL SCHENKER'S TEMPLE OF ROCK + GOLDEN GRAHAMS. Crónica y fotos.


Texto: Larry Runner.
Fotos: Sergio Blanco.

Gijón, lugar con fama de conciertos multitudinarios, de público fiel y rockero. Historia. Como en todas partes, la asistencia a los conciertos en los últimos tiempos en la llamada Villa de Jovellanos es floja. Sí, ni Gijón se libra ya de la crisis de asistencia. El público rockero mengua con cada nueva cita hasta niveles sonrojantes en algunas ocasiones. Ni Y&T ni ULI JON ROTH, ni los HAMLET que antes siempre lo llenaban todo se han librado de ver la Sala Acapulco con menos público del que debiera. Y sí, puede que los madrileños unos días antes metieran cerca de dos centenares de personas en su concierto, pero eso dista mucho de los 500 de no hace tantos años en la hoy convertida en cochiquera disco Sala Albéniz.

Pero esta noche iba a ser distinto. La venta anticipada superaba las 400 entradas, ¡UN JUEVES! y todo hacía presagiar que íbamos por fin a ver una noche con mucha gente, que Gijón iba a hacer honor a su fama, aunque bien está decir que con muchísima gente de fuera. Sí, la Sala Acapulco presentó un aspecto inmejorable, con un público con hambre de buena música entre el que se contaban más calvas y canas que melenas. Sí, mucho rockero entrado en años, la mayoría de los cuales acude poco a esta clase de eventos, porque si no, otro gallo nos cantara en la región. Gente veterana, con trabajos y familia. Vidas hechas y rostros castigados por el paso del tiempo, pero con todo el derecho del mundo a disfrutar al menos una noche, de la música con la que se criaron. La cita era casi ineludible, y a pesar de que hubo bastantes críticas al precio de la entrada -36 en taquilla- muchos no quisieron fallar.


Michael Schenker visitaba Asturias por vez primera y seguro que muchos de los presentes nunca habían tenido la suerte de haberle visto en vivo. Para mí era la tercera, la primera en sala, y de las tres la que más me gustó a nivel de repertorio. El rubio llegaba con su enésimo invento, este llamado TEMPLE OF ROCK en el que la formación se antoja de lujo, con dos ex-Scorpions en el line-up, uno de los más atractivos que se le han visto al mayor de los Schenker. Francis Buchholz al bajo y Herman Rarebell a la batería, un lujo de formación que completaban el ex-Rainbow Doogie White y el fenómeno de Wayne Findlay, que compaginó toda la noche su enorme Dean con las teclas. Lo dicho, un lujazo de banda.

Antes de saltar a escena la formación de la rockstar alemana, los barceloneses GOLDEN GRAHAMS intentaron caldear un difícil ambiente para ellos. Su hard rock no llegó a calar del todo entre la audiencia a pesar de su actitud intachable y su entrega. La caída de los californianos VENREZ a última hora hizo que los americanos se llevaran toda la gloria de promoción en esta gira mientras el trío barcelonés se lo pelea cada noche para intentar darse a conocer y llegar a la gente. A buen seguro que algún fan harían en esta ruta. Lo merecen.


Con apenas unos minutos de retraso, MICHAEL SCHENKER'S TEMPLE OF ROCK tomaron el escenario de la Acapulco. Comenzar con un clásico tan enorme como el Doctor, Doctor de UFO era una apuesta segura. Eso es jugar con ventaja. El público en el bolsillo desde el primer minuto. Live and Let Live, del último disco Spirit of a Mission que da nombre al tour fue la siguiente. Triunfo de inicio para un concierto con algunos altibajos aunque no demasiados. El sonido era aceptable y Doogie White defendía bien los temas. Lights Out, otra de UFO, no dejaba que decayera el ánimo. Para entonces y tras tres temas yo ya estaba acordándome de la madre de alguno con tanto puto móvil y hasta tablets en el aire. Más de uno se pasó el concierto brazo arriba, sin ver una puta mierda, sólo grabando estúpidos videos verticales que jamás podrán reflejar el show que se perdieron por querer inmortalizar las imágenes. Tanto sacar fotos chungas … espera a llegar a casa y te bajas las de Sergio, joder! Déjanos ver el puto concierto! Luego cuando te manda el vocalista levantar los brazos quedas con la manos en el bolsillos. Parece que con la edad algunos se vuelven extravagantes, mira que ir cargando con una tablet tiene cojones. No te digo nada el protagonista, con una GoPro en la cabeza, durante al menos ocho temas. Lo guapo que estaba. En fin …


Tras un poco de apalanque con Where the Wild Winds Blow, llegó la tercera de UFO, Natural Thing y volvimos a espabilar. Para Before the Devil Knows You're Dead, con Wayne Findlay a los teclados por vez primera, Doogie White pidió levantar los cuernos, pero la mayoría de los presentes eran de la generación del francés en el colegio, así que muchos no se enteraron. Pero bueno, no quedó mal del todo. Con Victim of Illusion nos vinimos un poco abajo, pero la primera de SCORPIONS, Lovedrive, enseguida nos espabiló a pesar de que el vocalista sufriera para intentar acercarse a los tonos de Klaus Meine.

La instrumental Coast To Coast fue una maravilla y la "saxoniana" Vigilante Man también, con el cantante la mar de cómodo. Too Hot To Handle y a dar palmas, la gente se lo estaba pasando bien. Lord of the Lost and Lonely, con Findlay de nuevo a los teclados no estuvo mal, pero nada que ver con la locura posterior. Y es que un himno como Rock You Like a Hurricane levanta a los muertos. Todo el mundo cantando el estribillo, como si hubiesen estado ensayando por la tarde. Alguno seguro que tiró bien de vinilo en los días previos. Pocos temas nos han calado tan hondo a los que pasamos de los cuarenta. Sólo en ese tema Finlay tuvo oportunidad de lucirse con un solo, colocándose en el centro y pudiendo lucir su enorme guitarra Dean. Herman Rarebell puesto en pie también tuvo su momento de protagonismo interactuando con el público. A su "here I am" todos contestábamos "Rock You Like a Hurricane" como corderitos. Lo disfrutamos. El Rock Bottom de UFO fue la despedida, aunque no se llegaron a ir para el bis. Nada de hacer el paripé.


Attack of the Mad Axeman fue de lo mejor de la noche. Luego Communion y para terminar un Blackout que dejó un poco con el culete al aire a Doogie White, incapaz de cantarla dignamente. A pesar del borrón final, una buena noche, con temas que forman parte de la historia y de la banda sonora de muchas vidas de una generación de Metalheads irrepetible, muchos de los cuales acudieron con sus hijos al concierto. Sí, hay gente que sabe educar bien a sus vástagos. Que cunda el ejemplo.

Quiero mandar un saludo afectuoso a la gente que lució en la noche gijonesa la camiseta de Diario de un Metalhead: René, Joel y Josín. Gracias de corazón. Si estás leyendo esto y también la llevaste y no te incluyo en la lista, perdóname, es que no te vi. De todas formas igualmente agradecido.

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