miércoles, 4 de noviembre de 2015

DEATH DEALER: Hallowed Ground (2015- Sweden Music Group) USA


By Diego Rodríguez Liébanas.

Internet ha supuesto un ciclón de dimensiones descomunales para el mundo de la música en las últimas dos décadas. Si entráramos a debate saldrían a relucir argumentos de todo tipo pero una cosa es clara: DEATH DEALER, al igual que otras muchas bandas, no existirían sino fuera por internet. Así que hubiera sido inconcebible sin las nuevas tecnologías que Sean Peck, cantante de la banda californiana Cage, iniciara un proyecto con el guitarrista Stu Marshall, residente en Australia, y ambos propusieran a Ross “The Boss” Friedman (Dictators, ex Manowar), que vive en Nueva York, formar una banda y que esta sacara a la luz dos discos en poco más de dos años cuando todos viven a miles de kilómetros de distancia. Acompañan a los anteriormente citados un bajista experimentado como Mike Davis (ex Halford y ex Lizzy Borden) y Steve Bolognese a la batería.

El camino que está siguiendo DEATH DEALER viene predeterminado por la combinación que resulta de ajustar las apetencias y gustos de los tres creadores de la música que tiene la banda. Por un lado tenemos la velocidad agresiva de los Cage de Sean Peck y por otro, la épica, la melodía y la consistencia que le gusta a Ross The Boss. Ellos son los dos miembros más conocidos de la banda pero cometeríamos un error si obviásemos la labor Stu Marshall. Escuchando el trabajo que ha realizado el australiano como cabeza pensante de su banda powermetalera Paindivision nos damos cuenta de que tiene más responsabilidad en el sonido de DEATH DEALER de lo que podríamos pensar a priori. Así, el resultado es una banda situada a medio camino entre el Power Metal y el Heavy Metal siempre en su vertiente americana con algunos ramalazos a lo Vicious Rumors y otros a lo Metal Church aunque Judas Priest también están ahí.


El primer tema, Gunslinger, tras una pequeña introducción en plan épico, comienza veloz y potente pero con mucha melodía además de esa parte acústica con arreglos viento que obtiene un buen resultado. Escucho Break The Silence y parece talmente una composición de los Judas Priest más actuales. We need a plan of attack! We have a plan: ATTACK!! Así comienza el tercer corte enfatizado por el sonido del vuelo de un caza militar de fondo. Velocidad pero combinada con otras partes más pausadas. Esa va a ser la tónica a lo largo del disco, una combinación de velocidad, agresividad, melodía y momentos más pausados y épicos como el comienzo de Seance, con un inicio en el que es protagonista la voz de Sean Peck y después se combinan diferentes rangos de velocidad alta y unas guitarras rítmicas de nivel. Después de la acústica de un minuto Llega el diablo, nos topamos con The Way Of The Gun, marca de la casa Friedman, épica, crujiente y con un par de solos muy acertados.


a medio camino entre el Power Metal
y el Heavy Metal

Seguimos con K.I.L.L. en el que la banda saca todo el arsenal y lo pone encima de la mesa convirtiéndose en el tema más rápido y agresivo del disco. I Am The Revolution, una de las destacadas, es un tema 100% Heavy Metal americano con toques Power y seguimos con esas mismas premisas aunque con resultados inferiores con Total Devastation, a través del cual comprobamos que los arreglos orquestales les han quedado un poco flojos, y con The Anthem. Sean Peck es uno de esos cantantes que parece que se cayó de pequeño en una marmita llena de voz. Demuestra corte tras corte que se mueve como pez en el agua rodeado de velocidad y ejecutando las partes más agresivas pero que también tiene la suficiente capacidad para adaptarse a los medios tiempos y a rangos más melódicos con resultado sobresaliente. Es un cantante excepcional. El disco no flojea al final sino todo lo contrario. Los tres últimos están entre lo mejor. Corruption Of Blood es un tema rápido que recupera el pulso con un estribillo inspirado. Con un rollo diferente aparece Skull and Crossbones en el que cruzan el charco y adoptan la forma europea de entender el Power Metal. Y no había mejor manera de acabar que con un temazo como U666 a través del cual la banda nos ofrece un compendio de todas las virtudes que nos puede ofrecer DEATH DEALER a día de hoy.


DEATH DEALER ofrece a través de Hallowed Ground un trabajo extenso, sólido y no exento de momentos inspirados. Es un disco que ronda la hora de duración y que está formado por trece canciones que no se te hacen pesadas a pesar de algún que otro bache que la banda supera sin problemas. Esperemos que esta formación perpetrada al amparo de internet siga adelante ofreciendo trabajos tan disfrutables como este y se aventuren a girar de vez en cuando como ya hicieron hace unos meses actuando en varios países de Europa.






© Diario de un Metalhead 2015.

+ Textos de Diego aquí.