martes, 13 de mayo de 2014

UP THE IRONS! UP THE WHAT’S! Gijón 03.05.2014. IRON WHAT? Crónica y fotos.


Texto: Larry Runner.
Fotos: José Gonzalez Roces (gracias amigo).

Siempre me he considerado muy fan de IRON MAIDEN. He conocido a gente fan de los Harris’ Boys, pero nunca llegaban a mi nivel de locura y de adoración por los del West End londinense. Así fue hasta que un día se cruzó en mi vida un tal Javi "Smallwood" que dijo representar a unos tal IRON WHAT? y me rompió los esquemas para siempre. De repente, pasaba a nivel de aprendiz. Porca Miseria!


Vinieron a Oviedo, a la Calleja, y lo hicieron genial. No estaba mal, pero el Smallwood de Pucela aquel día me dijo que venían a sembrar y que a la siguiente vez iba a ser mejor. Así fue. El año pasado estuvieron en Gijón, un día o dos antes de la descarga bilbaína de IRON MAIDEN y me gustaron aún más. No son un grupo de versiones de IRON MAIDEN, son un auténtico tributo. No son unos fulanos disfrazados aprovechándose del curro de otros, son gente que idolatra a la banda de heavy metal más grande de la historia. Que procura ir a todos los conciertos que pueden y a los que podrás encontrar en las fotos sacadas desde el escenario porque están en la puta primera fila. Son fans de grado extremo y todo ese amor por el sexteto inglés lo reflejan en el escenario cuando se enfundan en el traje de músico.


Llegaron a Gijón por segunda vez con ánimo de sorprendernos en un grado más alto que nunca y de verdad que lo consiguieron. No pudieron contar con el proyector para ir cambiando el fondo con cada canción como hacen los IRON MAIDEN “de verdad”, pero a cambio supieron adornar el escenario muy dignamente imitando a los grandes. Incluso llegaron a cambiar las lonas para el larguísimo bis.

No son un grupo de versiones de
IRON MAIDEN, son un auténtico tributo.


Nos hicieron disfrutar de lo lindo clavando los temas. ¡Que clavando! ¡Incluso hasta mejorándolos! Al menos no iban acelerados como les pasa a los “de verdad” muchas veces. Tantas que en su momento Adrian Smith se mosqueó y se largó para no volver en años. ¿Y el Dickinson “postizo”? ¡Ay amigo! Mejor que el de verdad. A día de hoy Bruce Dickinson es incapaz de poder cantar los temas como en los discos, los años no pasan en balde y todos lo entendemos. No somos unos cafres y no por eso le criticamos, es más que comprensible. Pero Carlos “Dickinson” sí que canta los temas como en el disco. Sí, como lo oyes, si no me crees, tendrás que ir a verlos en vivo la próxima vez que se crucen en tu camino. No te arrepentirás.


Carlos “Dickinson” lo borda, es realmente genial y hasta se viste como el vocalista original. Si te vas hasta la parte de atrás de la sala alucinarás de lo mucho que se le parece al Dickinson “de verdad” cuando tiene el micro en sus manos. Ya no te digo nada cuando viste de The Trooper y sale con la Union Jack. ¡Es la leche! El resto, no es que físicamente se les parezcan, pero en cuanto los veas sobre el escenario te darás inmediatamente cuenta de quién es Adrian Smith y quién hace las veces de Murray y de Janick Gers (increíble lo de Alberto). Evidentemente a Harris y McBrain los encontrarás enseguida. Son enormes también, y eso que Jose, el nuevo Harris, llevaba apenas cuatro conciertos con el grupo.


Veintiuno fueron los cortes que nos ofrecieron en la noche gijonesa del 3 de mayo. Muchos más que los de los “de verdad”, haciendo un gran repaso a la extensa discografía del grupo. Disfrutamos con un comienzo Maiden England, tirando de Moonchild y de un segundo comienzo en el bis con el Aces High y por el camino se quedaron muchas de las habituales de los “de verdad” como Wasted Years, The Trooper, Run To The Hills, Hallowed Be Thy Name, etc. Pero también con alguna menos habitual en los últimos años como Killers, The Wickerman o Brave New World. Una maravilla con las canciones interpretadas con todo detalle.


Nos hicieron disfrutar de lo lindo clavando los temas.
¡Que clavando! ¡Incluso hasta mejorándolos!

Todo ello además acompañado de la aparición de Eddie en diferentes versiones a lo largo de la noche. No podía faltar el mejor de los iconos del heavy metal. En Wasted Years apareció como en la portada de Somewhere in Time, en Two Minutes To Midnight en versión momia, etc. También el diablo de la carátula del The Number of The Beast tuvo su rato de gloria. Alucinante. Hasta hubo coros para el Heaven Can Wait, no pude decir que no.


Sí, lograron emocionarme, más que nunca. Se veía venir. Ya con la intro del Doctor, Doctor se me puso la carne de gallina, como con los "de verdad". El día que nos falten esos que digo “de verdad”, nos agarraremos a ellos como un clavo ardiendo. Al tiempo.

Gracias chavales!


© Diario de un Metalhead 2014.