sábado, 31 de mayo de 2014

NO LO HAY MÁS GRANDE. YA ME PUEDO MORIR. Barakaldo, 29.05.2014. IRON MAIDEN + ANTHRAX. Crónica y fotos.


Texto: Larry Runner.
Fotos: Sergio Blanco.

Puede que me esté haciendo viejo y más cascarrabias, o puede que sea cada vez más exigente. Puede. Pero cuando uno acumula años de experiencia y de mover el culo por el mundo, no todo vale, y sí, muchos habrán vivido este jueves pasado en el BEC! de Barakaldo momentos inolvidables y el mejor concierto de su vida, pero es como todo, depende de la altura a la que uno sitúe el listón de las exigencias.

No se llenó el BEC!, y es que en los tiempos que corren, cada vez hay menos gente que se pueda permitir el lujo de pagar unas entradas tan sumamente caras. No digamos ya la desfachatez de cobrar 90 eurazosa aquellos que pudieran permitírselo para estar más cerca del escenario en plan desahogado, porque lo de la zona Premiun es probablemente una de las mayores mierdas que haya visto yo en mi vida.

Sí, el mundo USA ha llegado a España, y pagando casi 30 pavos más puedes ver a tus héroes de cerca comiendo pipas si quieres, porque el espacio es lo suficientemente holgado para ello. Esa es una de las opciones, pagar los 90 euros te dan paso a la zona acotada. Pero durante la noche también comprobamos que había otra opción. Y si llegabas a la entrada sin la pulsera Premium pero estabas lo suficientemente buena y tenías la suficiente labia también podías acceder. Ya sabemos cómo se funciona aquí, a ver si alguien se pensaba que no iba a haber mamoneos como en todo lo demás. Lo gordo es que nadie saltara a la "zona prohibida". En los 80 habría sido hasta peligroso montar un follón así. Ahora estamos más aletargados. No educados, porque si hace falta se mea en los pasillos o se fuma, que también estaba prohibido, pero dio igual.

Antes ya habíamos caminado más de la cuenta para entrar en el recinto. Había señales que indicaban lo de Premium, pero para el resto de los mortales ni un sólo indicador. ¿Dónde vas Vicente? Donde va la gente. Y la gente iba y venía por los largos pasillos del faraónico BEC! hasta dar con la serpeante entrada. Ya dentro y tras pasar dos controles que no nos miraron absolutamente nada, comprobamos que en ésta ocasión había más puestos de merchan. A 35.- € la camiseta de IRON MAIDEN y a 30 las de ANTHRAX. El que lo quiera que lo pague, y lo pagamos. Yo esta vez no, pues tengo tres nuevas de la banda y una aún sin estrenar, es lo que tiene estar en el F.C.  Pero bueno, el merchan oficial siempre fue caro, pero las bandas no engañan a nadie. Ésto no es fútbol y aquí no hay subvenciones.

No digo que me lo pasara mal, pero me lo he pasado mejor, bastante mejor, en otras ocasiones. Seguramente es culpa mía, pues de todas las personas con las que he hablado sobre el show de Maiden, seguramente soy el único crítico.


Quizás fuera que antes actuaban ANTHRAX, y eso son palabras mayores. Que les dejen apenas cincuenta minutos y les bajen el volumen a casi la mitad de potencia, no les hace pequeños. Son los Big del Big4, al menos para mí, que cuento sus discos en mi estantería por decenas, sí, decenas. Son enormes, y con apenas un telón con el logo capaces de meterse en el bolsillo a cualquiera que ame el thrash metal. Los putos amos.

Fuí a Barakaldo sin haberlos escuchado en los días previos ni haber leído ni una sola línea sobre ellos. Lo de IRON MAIDEN iba a ser muy previsible, lo de ANTHRAX no quería que lo fuese. Me habían comentado que iban a soltar varias versiones, y esperaba por ellas, pero al final no fue para tanto.

Aún tengo el tick tack "in my head"

Abrieron con Caught in a Mosh y ya empecé a despeinarme. Belladonna es el puto amo y punto, sin falta de ayudas. El indio está como en los mejores tiempos, y luce un look de metalhead auténtico, como lo son ellos, que transpiran metal por todos los poros. De riguroso negro y en estupenda forma física, acapara todas las miradas sin falta de monerías. Tras la inicial se suelta el primer verso del The Ripper de los JUDAS PRIEST. Sad Wings of Destiny fue mi primer vinilo de la banda de Halford y sigue siendo a día de hoy uno de mis favoritos. ¿No iban a tocar versiones? ¡A ver si me voy a mear encima de la emoción! Pero no, fue un amago, ¡menudo cabronazo! Ya me estaba poniendo “picueto”. Fue una pequeña broma para dar paso a Madhouse, una de mis favoritas, que además ahora, siempre que la escucho, me recuerda a mis SOLDIER queridos, que una vez me la dedicaron en un concierto.

Sí, lo estaba disfrutando, hasta me llevé el chaleco que luce espaldera de los de New York. Putos grandes, detrás venía Got The Time. Aún tengo el tick tack "in my head". Menos mal que tocaba conducir a la vuelta y no me había puesto filipino a cervezas, si no a estas alturas ya estaría soltando la lágrima. Y eso que los solos del ex-SHADOWS FALL Jonathan Donais no me convencieron demasiado. Todo lo contrario que Jon Dette, que a la batería estuvo sensacional. Algo había leído por ahí hace tiempo de que Benante iba y venía, pero pensé que iba a estar en este tour. De todas formas, la verdad, el mercenario a los tambores cumplió con creces. TESTAMENT y los primeros EVILDEAD figuran en su historial, lo normal es que el tío lo hiciera bien. Le pega más fuerte que el original.

Si la cosa se iba caldeando, con el T.N.T. de AC/DC ni te cuento como se puso el BEC! De repente los que hasta ahora permanecían aletargados esperando por IRON MAIDEN parecieron despertar, y el final del show con I Am The Law y Antisocial fue sensacional. Bolazo.


Puede que sea culpa mía. Puede ser que el estado de ánimo a veces influya. No lo sé. Quizás. Pero al fin y al cabo era el mismo que con ANTHRAX. El caso es que IRON MAIDEN en esta ocasión no me pusieron “in the air”. Puede que fuera yo, probablemente, o puede que sea que sus shows ya dejan demasiado poco a la imaginación, y tras ver el espectáculo MAIDEN ENGLAND dos veces el año pasado, que hayan cambiado apenas tres temas en el repertorio, me parece excesivamente poco. 

Sí, en este TOUR 2014, IRON MAIDEN ofrece muy poco nuevo. El show visual es exactamente el mismo. Mismos Eddies, mismas lonas, mismo escenario. Con lo cual, si les sigues con asiduidad, como afortunadamente es mi caso, la sensación de Deja-Vu es constante. Por cierto, ya podían tocar esa canción algún día.

quizás por eso viéramos a Adrian Smith tan sumamente feliz y entregado, acercándose más que de costumbre al borde del escenario

El caso es que sólo Bruce Dickinson se esfuerza es realizar alguna variación de un año a otro, y sus cambios de atuendo fueron constantes, así como su aparición luciendo todo tipo de complementos. Es muy de agradecer que se tome la molestia en ofrecer a estas alturas algo más de lo habitual. 

Vale que lo de sacar la bandera en The Trooper es lo de siempre, pero no duda en cambiar de ropa en varias ocasiones, en lucir gorro de aviador en Aces High, en peinarse como el de los Misfits en Seventh Son of a Seventh Son, etc. Es muy grande.

Por contra, su voz se va apagando, o eso o cada vez fuerza menos. Muchos no se habrán dado cuenta porque el espectáculo deja boquiabierto a cualquiera, pero en todos los temas hay detalles que Dickinson se guarda disimuladamente. ¿Alguien se fijó en el final de Run To The Hills? Pues no termina así, ni de lejos.


Curiosamente tiran bastante de temas de la época Dianno. Esas que como digo yo, que soy de la vieja escuela, Dickinson “no sabe cantar”. Evidentemente no es que no sepa, es que no son suyas, él no es el cantante original, que diríais de muchos otros. De todas formas todo es perdonable a excepción de la masacre que realiza con The Phantom of The Opera, en la que con sus gritos y su mover al público una vez más se volvió a cargar la parte central del tema, la más hermosa de la canción y uno de los pasajes más sublimes que haya compuesto jamás la banda. Siempre igual. Eso por no decir lo de recortar las notas constantemente para no forzar, y que éstas se alarguen a base de vibrato y eco desde la mesa. 

Pero dejemos de meternos con Bruce Bruce y hablemos un poco del resto. La banda fue de menos a más. Su nivel de calidad es muy superior al que veíamos en nuestras cintas VHS sin duda alguna. Son muchos años y lo temas fluyen solos, aunque hasta Seventh Son of a Seventh Son me dio la sensación de que iban todos como frenados, como un poco más lentos de lo normal. Quizás por eso viéramos a Adrian Smith tan sumamente feliz y entregado, acercándose más que de costumbre al borde del escenario. Sublime en sus solos fue el que más me gustó de la noche, pues fue el que más respetó el trabajo original de los discos.

si les sigues con asiduidad, como afortunadamente es mi caso, la sensación de Deja-Vu es constante

El resto como siempre, en su línea, con Harris al bajo magistral, aunque me dio la sensación de que al principio del show estaba un poco falto de volumen. Por cierto, odio sus putos pantalones cortos, parece que se va de playa. Janick Gers en su línea, sin parar de moverse y espectacular como siempre. Dave Murray sonriente durante toda la noche, disfrutando de su papel y perforándonos con sus solos juguetones. Nicko McBrain poco disciplinado, como siempre. Eddie saltó a escena caminando con Run to The Hills vestido de general Custer y también hizo acto de presencia en Seventh Son of a Seventh Son y en Iron Maiden en diferentes formas. 

Precisamente Seventh Son of a Seventh Son se me antojó como el mejor momento de la noche. No es mi disco favorito ni de lejos, pero la atmósfera que crean durante esa canción es sublime. La niebla, las luces, Eddie al fondo, el teclado en lo alto, todo ello la hace espectacular y muy por encima de la media. Fear of the Dark puso en pie hasta a los muertos.


Para los bises dejaron tres canciones: Aces High, The Evil That Men Do y Sanctuary para cerrar, en vez de Hallowed Be Thy Name. Tema bastante menos exigente para la voz de Dickinson que el hit de los hits del que nos privaron.

Sabiendo que no había lugar a la improvisación, nada más terminar Sanctuary comenzamos a desfilar. El Always look on the Bright Side of Life ya lo escuchamos por los pasillos.

Definitivamente, ver a IRON MAIDEN detrás de ANTHRAX, no es buena idea. Me pasó en el 91 en Donosti, y me ha vuelto a pasar en 2014 en Bilbao. A pesar de que la crónica a alguno le pueda parecer negativa, no lo es, al contrario. Ni 50, ni 60 ni 100 euros son mucho para ser feliz un jueves. Y yo, a pesar de todo, lo fui. Canciones como Revelations forman parte de la banda sonora de mi vida. Así que, a pesar de lo previsible, que sigan girando. Les necesitamos.

UP THE IRONS! Pero UP THE ANTHRAX! también.

IRON MAIDEN, ANTHRAX & BILBAO. No lo hay más grande. Ya me puedo morir.

© Diario de un Metalhead 2014.