domingo, 27 de abril de 2014

UNA AGRIDULCE NOCHE HISTÓRICA. Gijón 29.03.2014. ALQUIMIA. Crónica y fotos.


By José A. Ruiz.

“Una noche histórica”, así describió, casi llegando al final del concierto, Alberto Rionda la noche del 29 de Marzo en Gijón. Y es que no siempre se puede asistir al primer concierto de una banda con tanto futuro como ésta sabiéndolo de antemano. Y título agridulce por varias cosas que comentaré en las próximas líneas.
Buena presencia de público en Acapulco, alrededor de trescientas personas aproximadamente, cifra que no está nada mal viendo la que está cayendo y las asistencias a los conciertos de metal nacional últimamente en la región.

Como era de esperar la noche arrancaba con la introducción del disco y la fuerza de El Lobo Y el Arca, seguida de la gran Dama Oscura igual que hacían en el set del álbum. Tras tan sólo tres canciones echábamos la primera de muchas vistas atrás, sonaba El Ángel Caído. Un gran Israel en este tema, se nota que uno de sus grupos referencia eran Avalanch, pero quizás algo vacía en general. Me explico, Alberto es un guitarrista que mete muchos arreglos durante los riffs de sus temas y la ausencia de un segundo guitarrista quizás ensombrezca un poquito la grandeza indudable del tema. No obstante, muy bien en conjunto.

Seguía el concierto desgranando su disco debut con La Penitencia del Noble y Divina Providencia, posiblemente mis favoritas del disco y que en directo no defraudaron en absoluto pese algún que otro fallo en la estructura instrumental. Aliento, que sigue sin entrarme del todo y Claro de Luna precedieron a uno de los momentos de la noche. Y es que Pelayo sonó brutal, al igual que antes dije que quizás sonaba algo vacía El Ángel Caído, ésta fue un ciclón. Ayudó el público, eso sí, coreando a Israel y a un gran Rubén que no paraba de moverse por el escenario. La grandeza de la canción en sí hizo el resto. Una pasada. Lagunas de Sal, La Cuna del Arce y La Fuente Dorada hicieron cerrar el primer ciclo de Alquimia. Muy coreada la última de estas tres y es que su estribillo es óptimo para ello.


Y llegaba la ronda de Avalanch muy esperada por un gran número de gente. Las escogidas, muy variadas, creo que hicieron el efecto deseado. Abría Antojo de Un Dios, que hacía años que no escuchaba en directo. Muy buena interpretación de todos en general pero con un Israel a la cabeza dando un feeling especial al tema. La sorpresa era La Llama Eterna, la de años que tiene y me sigue gustando como el primer día. Aquí sí que hubo menos voces coreando en el público, normal por otra parte por lo olvidado que está ese buenisímo disco de Avalanch. De Xana, Santa Bárbara y Torquemada, creo que sobra decir cualquier cosa que no sepamos ya. Israel cómodo en registros altos, pese a que en Amadeüs no los usase habitualmente y el hecho de volver a ver a Alberto con la Jem7v en mano deslizándose a toda velocidad por el mástil trae unos recuerdos muy agradables.
Para cerrar la noche, las elegidas fueron Sacrificio y La Morada del Alquimista, tema idóneo para acabar desde mi punto de vista los conciertos.

Y vuelvo al primer punto, agridulce por una sencilla razón. No fue ni el mejor concierto del año ni tampoco el peor, era el primer concierto de una banda “joven” y eso lastra como es lógico. Fallos de falta de rodaje, sobre todo en la batería, poca presencia de teclados en mi opinión y quizás unos movimientos en el escenario faltos de alguna pulida de última hora. Por otra parte son cosas que evidentemente no dudo que en futuras ocasiones vayan a ser solventados y es que este tipo de noches históricas son un arma de doble filo precisamente por eso. No obstante estoy convencido que en su próxima parada en Barcelona, donde también estaremos presentes, Alberto y los suyos me harán comerme con patatas este último párrafo, y...  ¡ojalá sea así!

© Diario de un Metalhead 2014

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