domingo, 31 de julio de 2011

BARON ROJO: Obstinato (1989). Madrid.


Creo que este disco fue y sigue siendo un LP bastante infravalorado. Después de sacar tantos discazos y luego un algo decepcionante "No va más" (1988), la banda intentó volver con fuerza sacando un disco muy metalero, muy heavy, con un montón de guapos solos, como por ejemplo el que suena en "Por primera vez".

Inexplicablemente no funcionó bien y el disco pasó bastante desapercibidos, puede ser porque en aquella época era el thrash el que mandaba y los grupos de hard rock de USA.

Una pena porque realmente hay canciones muy buenas y que ganan mucho después de escucharlas en reiteradas ocasiones como la que acabo de citar,  por ejemplo.


Otras que valen mucho la pena son "Get on your knees" (versión de Los Canarios), única canción en inglés y que salió como single en su día, y "Herencia Letal" que ya había salido como promo en un single 7", antes de la publicación del LP "Metalmorfosis" en 1983 con "Invulnerable" como cara A.

Sin embargo si comparas la versión que sale en este disco con la antigua, esta es mucho más melódica, especialmente durante la primera mitad, ya que es una balada al principio que luego se acelera, mientras en la versión del 83 era puro heavy metal rápido desde el comienzo. A mí me gustan ambas versiones.


Para terminar "Paraíso Terrenal" y "Seguimos Vivos" son otros dos temazos de puro heavy metal que me encantan.

Track list:
1. Vampiros y banqueros
    (Armando de Castro / Carlos de Castro)
2. Por primera vez
    (Hermes Calabria / J.L. Campuzano / Carolina Cortés)
3. Get on your knees
    (Eduardo Bautista)
4. Tren fantasma
    (J.L. Campuzano / Carolina Cortés)
5. Colapso en la M-30
    (Carlos de Castro)
6. Paraíso Terrenal
    (Miguel Angel Collado / J.L. Campuzano / Carolina Cortés)
7. Dueño de mi destino
    (Armando de Castro / Carlos de Castro)
8. Herencia Letal
    (J.L. Campuzano / Carolina Cortés /Armando de Castro)
9. Seguimos vivos
    (A. de Castro / J.L. Campuzano / Carolina Cortés / C. de Castro)
10. Pura Sangre
    (Armando de Castro / Carlos de Castro)



Este fue el último disco de la banda con la formación original y tristemente, a partir de aquí nada fue lo mismo para la banda.




© René Engelaan 2011


jueves, 28 de julio de 2011

Diario de un metalhead. Capítulo XVII: The Big 4


A Jorge le conozco de toda la vida. De críos éramos vecinos en el Bronx de Turón, en el Barrio de San Francisco. Lo fuimos hasta que yo cumplí 12 años y mi familia se mudó de vecindad. En “Los Cuarteles” que así se llamó siempre nuestro barrio obrero, vivíamos felices, jugábamos a las chapas, a  indios y vaqueros; de vez en cuando nos zurrábamos y a veces se nos hacía de noche jugando al fútbol en el patio trasero de las desaparecidas escuelas del barrio, que era de césped, todo un lujo.

sábado, 23 de julio de 2011

AVALANCH: DIEZ AÑOS DE "EL ANGEL CAÍDO".


By Larry Runner.

Puede que no sea el mejor disco de la historia del heavy español. Quizás no sea siquiera el mejor disco de la banda. Pero para mí, “El Ángel Caído”, de Avalanch, siempre será un disco especial.

jueves, 21 de julio de 2011

Crónica concierto: Slash. Sala Rock Star Live, Barakaldo. Domingo 17.07.2011


SLASH + Midnight Road
Sala RockStar Live, Barakaldo.
Domingo 17 de Julio de 2011
Entrada: 30/35.-€ + Gastos de distribución

Slash de cerca, en una Sala incomparable, la Rock Star de Barakaldo. Era domingo, pero daba igual. Aunque hubiese que madrugar el lunes el esfuerzo seguro que merecía la pena. Así que después de comer partimos rumbo a ese teatro de los sueños en que se ha convertido para nosotros la Sala del Centro Comercial Megapark en los últimos años. Teníamos tres horas de carretera por delante.

Al llegar nos encontramos con público de todo pelaje. Pijos, gafapastas, chicas con camisetitas fashion de “bad girl” del Corte Inglés, sombreritos que tanto están ahora de moda entre los modernos, rockeros adultos de los de toda la vida, gente con aspecto motero y algunos metalheads, la verdad, y desgraciadamente, los menos.

Como suele suceder en estos casos, también algún personaje ilustre y de esos que se hacen querer por todos por su trayectoria y cercanía, como Alfredo de Barricada o Kutxi de Marea, a los que seguro que les tocó atender a más de uno con algún que otro autógrafo y algunas fotos.

Largas colas para entrar como ya no recordábamos. Aquello tenía buena pinta. Algunos ya estaban nerviosos. Mirando la fila aquello asustaba. ¿Llegarían para ver a Slash? El buen hacer del personal de la Sala dio pronta respuesta. En menos de veinte minutos la cola era historia y todo el mundo estaba frente al escenario. En breve saldrían los teloneros y nadie que tuviera interés se los iba a perder. El Merchandising se vendía bien a pesar de que la camiseta más barata costaba treinta euros.

Los locales MIDNIGHT ROAD estrenaban cantante, y se les notó. Si bien la banda tuvo una actuación extraordinaria, su vocalista no estuvo del todo a la altura de sus compañeros. ¿Pero quién lo está en su primera vez? Jon Martínez tuvo un debut de esos soñados, aunque también una difícil papeleta a la que enfrentarse para un chaval que debuta con su banda. La Rock Star estaba casi llena y en los pasillos de los camerinos se podía cruzar con un ex-Gunner. Más no se podía pedir. 

Abrieron con la más que apropiada, para ser un grupo de Bilbao, “Lions in the City”. Fue la primera de siete canciones que nos entretuvieron durante casi cuarenta minutos.

Había tenido la suerte de verlos hace unos años como invitados de GOTTHARD y ya en aquella ocasión me causaron una grata impresión, sobre todo su zurdo guitarra solista Sergio Puertas, un joven con actitud de guitar-hero y con seguridad uno de los mejores de la zona con su instrumento.

A pesar de bregar como buenos leones, no llegar a mover mucho al público. De todas formas la gente fue condescendiente y les despidió con un cálido aplauso tras cerrar su show con “Liveborn”. Estoy seguro que irán a más y de que los volveré a ver con un Jon un poco más acertado y sufriendo menos con los agudos.


Repertorio:

Lions in the city
Garden City Nights
Mechanical World
Grains of Sand
One Night Heroes
Seven Men
Liveborn

Y llegó el gran momento. Por fin íbamos a poder ver a Slash sobre un escenario y desde muy cerca. La Rock Star presentaba un aspecto de casi lleno. Acercarse a las primeras filas era poco menos que imposible. Todo el mundo quería ver al ex-Gunner, y por supuesto, a Myles Kennedy. Entre el público se vieron camisetas con las pistolas y las rosas, pero no faltaron fans con el logo de Alter Bridge en su indumentaria.

Como se esperaba, dieron comienzo a su actuación con “Ghost”, la canción que también sirve de apertura al último trabajo discográfico y que en la grabación interpreta Ian Astbury de forma magistral como lo también lo hizo un Myles Kennedy al que encontré con aspecto mucho más heavy y algo más delgado que en las ocasiones anteriores cuando visitó la ciudad con su banda Alter Bridge.

Tras “Mean Bone” de Slash Snakepit y “Sucker Train Blues” de Velvet Revolver, que apenas obtuvieron respuesta por parte del público, “Night Train” puso la sala por primera vez patas arriba. Fue entonces cuando ya nos dimos cuenta de que la noche iba a ser memorable.

La fiesta continuó con “Rocket Queen”, en la que Slash, con 6 Marshalls customizados a su espalda, se explayó con un larguísimo solo, terminando el tema muy al borde del escenario, muy cerca del alcance de la gente. Fue entonces cuando me di cuenta de que el dispositivo de seguridad era bastante superior al que solemos observar en la sala vizcaína habitualmente, algo lógico tras la agresión sufrida en Milán el año pasado.


“Civil War” nos puso los pelos como escarpias y nos trajo a la memoria grandes momentos de antaño. Con ella superamos la primera media hora de concierto, en la que Myles Kennedy ya había tenido tiempo suficiente para demostrar que podía cantar los temas de Guns N’ Roses sin falta de despeinarse. Sin forzar.

Tras el paquete de temas de Guns N’ Roses, vinieron dos buenas andanadas. Mis dos favoritas del último disco, “Back From Cali” y “Starlight” fueron un regalo para nuestros oídos. Ambas son interpretadas en el disco por Myles Kennedy, con lo cual sonaron de forma casi idéntica a lo que reflejan en el disco. Por cierto, “Starlight” fue el primer tema que compusieron juntos, tal y como el mismo Slash nos hizo saber a través del micrófono en una de las escasas ocasiones en las que se dirigió al público.

“Nothing to say”, que en el disco interpreta M. Shadows, líder de los exitosos Avenged Sevenfold, fue la que sonó a continuación. Aquí Myles Kennedy se colgó su guitarra y la banda pasó a actuar con tres guitarristas.

El sonido entonces se endureció, se hizo más metal, y en esa nueva situación sonaron “Speed Parade” y “We’re All Gonna Die”, que en el disco la canta el mítico Iggy Pop y que aquí fue interpretada por el bajista Todd Kerns, que se metió al público en el bolsillo.

“Watch This”, sonó mucho más dura que en el álbum. Slash volvió a dejar patente su dominio del instrumento con un gran solo. Con el paso de los años no ha perdido ni una gota de carisma sobre el escenario y ha ganado sin duda en técnica. Se le ve mucho más serio y concentrado con la guitarra en las manos. A esas alturas de la velada, sus brazos chorreaban sudor como el que ves a la gente de su raza en los partidos de baloncesto cuando van a tirar los tiros libres. La banda se estaba dejando la piel ante una eufórica, abarrotada y entregada Rock Star. El calor era casi insoportable.

Fue entonces el momento en que Myles Kennedy acaparó del todo el centro de atención del público. “Rise Today” fue el único tema de Alter Bridge del que pudimos disfrutar a lo largo de la noche. Hechizante. Curioso el contraste entre la banda de Slash y los actuales Guns N’ Roses. Aquí tres guitarras, en la banda de Axl dos teclistas.

Un nuevo tema de Slash’s Snakepit, “Just like Anything” pasó sin pena ni gloria, para que con “Patience” volviera a cantar a la gente. La canción fue coronada con un ameno solo de guitarra en el que una vez más Slash dejó sonar los acordes de la banda sonora de “The Godfather” compuesta por el ilustre italiano Nino Rota hace la friolera de cuarenta años y que a día de hoy, y a pesar de haberla visto interpretarla incontables veces en los videos en vivo de Guns N’ Roses, sigue emocionando.

“Sweet Child O’Mine” fue un karaoke. Las voces de la audiencia tapaban la voz de Myles Kennedy. En ese momento si no hubiese habido vocalista no se le habría echado en falta. Fue sonar las cuatro primeras notas y volverse la gente, loca en todo el concepto de la expresión. Impresionante y un tema que forma parte de las vidas de muchos de nosotros. En ese momento, seguro que nadie se acordaba ya de los más de treinta euros pagados por la entrada. Para entonces Myles ya había posado su guitarra.

Terminaron con “Slither”, de Velvet Revolver y Myles Kennedy aprovechó para presentar a la banda, recibiendo aplausos todos ellos, aunque en mayor medida Todd Kerns, el bajista que como digo,  se metió al público en el bolsillo con su continuo movimiento por el escenario. Y por supuesto Slash, al que Myles presentó como “Mr Noise” Slash. 

No se hicieron mucho de rogar y enseguida volvieron para el bis. Comenzaron con la “Promise”, en la cual Kennedy se metió por completo en el papel de Chris Cornell en el disco.

Como traca final dos de los mejores temas de Guns N’ Roses, “My Michelle” y “Paradise City”, probablemente uno de los mejores temas de la historia del rock para terminar un recital.


Una gran noche, en la que los inmortales temas de Guns N’ Roses, y los del último álbum fueron acogidos de buena gana por los asistentes, aunque no tanto los de Velvet Revolver ni mucho menos los de Slash’s Snakepit, que parecían olvidados o desconocidos por la inmensa mayoría.

Habrá muchas opiniones con respecto a lo visto, pero a mí me pareció espectacular, genial, magistral e impresionante. Me quedo sin adjetivos que expresen el gran concierto que pudimos presenciar en Barakaldo y creo que únicamente aquellos que miren con algún tipo de prejuicio la figura del guitarrista serán los que no hayan disfrutado del show.


Personalmente agradecí los temas de Guns N’ Roses, pero sobre todo los del “R&FN’R”, porque me parece un disco excepcional y celebro que estén apostando por él en vivo. Kennedy y Slash llevan bien lo de compartir protagonismo, y esperemos que la unión perdure en el tiempo para volver a tener veladas como la del domingo.


Repertorio:
Ghost
Mean Bone (Slash’s Snakepit)
Sucker Train Blues (Velvet Revolver)
Night Train (Guns N’ Roses)
Rocket Queen (Guns N’ Roses)
Civil War (Guns N’ Roses)
Back From Cali
Starlight
Nothing To Say
Speed Parade (Slash’s Snakepit)
We’re all Gonna Die
Watch This
Rise Today (Alter Bridge)
Just Like Anything (Slash’s Snakepit)
Patience (Guns N’ Roses)
Solo de Slash
Sweet Child O’ Mine (Guns N’ Roses)
Slither (Velvet Revolver)

Bis:
Promise
My Michelle (Guns N’ Roses)
Paradise City (Guns N’ Roses)

Llegamos muy tarde a casa y apenas íbamos a tener un par de horas para dormir. Pero el esfuerzo al menos había merecido la pena.


Fotos: Sergio Blanco
Texto: Larry Runner

© Larry Runner 2011

Puedes ver la crónica también en la web de Rafa Basa haciendo click en este link:

martes, 19 de julio de 2011

Diario de un metalhead. Capítulo XVI: Rock n' Roll Radio.

Tenía apenas dieciséis años y junto con un amigo, aún más joven y al que no nombraré porque desgraciadamente ya no tengo contacto con él, y no se si le gustaría, nos comprometimos a realizar un programa de radio. Era en Radio Turón FM, la única radio local que ha tenido Turón en toda su historia que yo recuerde y que haya funcionado de verdad y de forma legal.

Radio Turón, tenía su sede en los sótanos del Colegio de La Salle de Turón (ver foto). Si. Ese colegio que se ha hecho famoso en tiempos recientes gracias a historias de fantasmas y a grandes y gloriosas noches de heavy metal.


De aquella estábamos en el Instituto, íbamos al IES Valle de Turón, pero manteníamos buena relación con algunos de nuestros antiguos profesores del colegio y sobre todo con un muy joven fraile, el Hermano Ángel que fue la persona que me propuso hacer el programa. 

Así que convencí a mi colega del alma y juntos nos tiramos a la piscina. Los viernes de noche el heavy metal iba a sonar en todo el valle, y para ello teníamos pensado poner publicidad en sitios estratégicos, aunque de aquella con que pusieras un cartel en la también desaparecida Sala de Juegos ya era bastante.

Nos faltaba el nombre para el programa y un muy buen amigo nos dio la idea. Era uno de los colegas del Grupu La Forcà, con los cual editaba en aquella época un fanzine que vendíamos en el Instituto. Sí en eso también estuve metido. ¡En la de movidas que he estado liado en esta vida Dios mío!

El “collaciu” en cuestión a día de hoy es un brillante escritor una persona de esas que hace que uno se sienta orgulloso de ser turonés, Xandru Fernández. Él nos dio la idea. Le salió así, de repente, una tarde tomando un café en aquellas tertulias que nos montábamos en el también desaparecido Bar El Rincón. Ya teníamos nombre y aquello iba a retumbar: “Esclavos de las Cuerdas”.

Habíamos estado barajando diversas posibilidades, siempre jugando con nombres de canciones, y 
“Cuerdas de Acero” era la que más nos gustaba, pero nos parecía poco original. Xandru vino con la brillante idea y con ella nos quedamos.


Otro muy buen amigo de la época, el ya de aquella artista Alfredo Rodríguez, hoy en día ilustre tatuador mierense en Marecuza Tattoo & Piercing, nos hizo un dibujo que ojalá apareciera algún día por alguna carpeta olvidada. El diseño y el precioso logo lo usamos como fondo para los carteles anunciando el programa y su horario. Las fotocopias las hicimos en el mismo instituto y allí pegamos los primeros carteles anunciadores.

Los viernes empezamos a emitir con los pocos discos de los que disponíamos. También pedíamos favores a los colegas más cercanos, y así de repente en las ondas del Valle comenzaron a retumbar nuestros héroes de la época. Accept, Scorpions, Crimson Glory, W.A.S.P., Purple ... y por supuesto mucho heavy español, que vivía su época más dorada: Barón, Obús, Bella Bestia, Panzer, Sangre Azul, Evo, Manzano, Banzai, Zero ...  Probablemente Iron Maiden también (modo irónico of course!).

Pronto empezamos a recibir alguna que otra felicitación de la gente que nos escuchaba. En ocasiones incluso logramos hacer algún concurso telefónico regalando alguna cosilla como parches, postales, pegatinas o chorradas similares. Lo poco que podíamos dar, pues nuestros recursos adolescentes no daban para excesos.

Los tiempos iban pasando y un día decidimos mandar una carta a la Heavy Rock con una copia del cartel que nos había dibujado Alfredo. El texto que mandamos salió en el apartado “Radio Dura” .  También el cartel, que sirvió para ilustrar la página. Fue realmente emocionante. Desgraciadamente no conservo la revista.

Aquello fue un empujón importante. De repente empezaron a llegarnos discos promocionales. Así que mi amigo y yo decidimos que a medida que nos fueran llegando, nos los íbamos quedando una vez cada uno.

El primero vino de Chapa Discos, y fue el single “No Hay Quién Nos Pare” de Panzer. Casi nos morimos de la emoción. Nunca antes había llegado una carta a nadie de la radio y mucho menos un paquete. Luego fueron llegando más. Los conservo todos, en buen estado, y algunos sirven para ilustrar esta entrada. Si queréis ver las fotos a mayor tamaño lo podéis hacer pinchando en ellas.

El “Telón de Acero” de Muro fue a parar a casa de mi amigo y yo me quedé con uno de Shy. Lp’s llegaron solo esos dos, pero singles sí que vinieron unos cuantos. Los discos que nos venían sonaban más que la otra música que teníamos que llevar nosotros de casa, y llegó un momento que la hora de programa pasó a estar ocupada única y exclusivamente por los vinilos promocionales que nos mandaban.

Avispa, Chapa Discos, Sony, Wea, e incluso sellos como Geffen o Atlantic vía Mastertrax, nos enviaban material. Blue Murder, White Lion ...  grupos a cuya música en aquella época no podíamos acceder económicamente pasaron a ser habituales del programa.


Así estuvimos dos años, haciendo algo que nos encantaba, hasta que el Hermano Ángel se fue de Turón y la emisora pasó a estar dirigida por un profesor al que no caíamos bien. El “afecto”, la verdad, era recíproco.

Empezó a recortarnos tiempo. Primero cinco minutos para dar noticias. Luego diez, y el día que nos dijo que nos daba solo media hora pillamos nuestros discos, le mandamos literalmente “a tomar por culo” y no volvimos más por allí.
Fue una pena. De todas las cosas que he hecho en esta vida sin duda alguna lo de la radio fue lo que más me gustó. Ese gusanillo interior que producía el hablar por el micro, poner tu música y hablar de los escasos conciertos de la época era algo muy especial.

Lo recuerdo con todo el cariño y a día de hoy ni siquiera guardo rencor al profesor que nos martirizó con aquello. Es cierto que el tiempo hace cicatrizar incluso las heridas más profundas.

© Larry Runner 2011

miércoles, 13 de julio de 2011

Crónica Sonisphere Festival (UK). Knebworth, England. 08-10.07.2011




El buen amigo Leña, carbayón oriundo de Turón, me ha hecho llegar ésta estupenda crónica de lo que fue para él la primera visita al Sonisphere británico. Nos pone los dientes largos y dan ganas de apuntarse con él a la próxima edición en Julio de 2012. Aunque verdaderemente lo veo complicado, recordemos que el año que viene, Londres será en ese momento la sede de los Juegos Olímpicos.

Gracias Leña por compartir tus vivencias con éste blog y todos los que lo siguen.


SONISHERE FESTIVAL.
Knebworth, England, UK.
Viernes 08 a domingo 10 Julio 2011
Entrada: 189.- €


La idea (me recuerdan) surgió una noche de borrachera en Oviedo, posiblemente en el Noise. Nuestra amiga Mery, que ya pensaba ir al Sonisphere UK, convenciéndonos a Topo y a mi para ir también. El Big 4, Slipknot, Limp Bizkit, In Flames…muy tentador. Eso sí: hoteles, viajes, entradas… pero como el año pasado estuve en el dique seco, me dije “Qué cojones!”, y a finales de febrero ya teníamos las entradas compradas. Luego ya cayeron los billetes de avión y el hotel.

Y por fin, llegó el día: 7 de julio de 2011, desde Asturias rumbo al aeropuerto de Stansted en uno de los míticos vuelos low cost de Easyjet (ese tipo de vuelos que no trae turismo de calidad, como quieren en Asturias… y que mientras, nos tengamos que joder y usar el Alsa). Un vuelo tranquilo y sin turbulencias. Nervios por ver si todas las reservas hechas por internet no habrían quedado en agua de borrajas …
Llegamos al hotel, el Hilton del aeropuerto de Stansted. No quedaba muy cerca del festival (50 minutos en bus desde el aeropuerto, al que se llegaba desde el hotel en una lanzadera que tardaba otros 10 minutos), pero no encontramos nada más cercano a un precio decente y que diese garantías de habitabilidad.
Ningún problema para coger la habitación, que era bastante decente. Nuestro precario inglés nos sirvió para arreglárnoslas bien durante todo el viaje: por una vez, éramos nosotros los guiris, y no lo hicimos tan mal. Una vez acomodados en el hotel, nos hicimos unos sándwiches para cenar que devoramos allí mismo, que había que dormir bien para empezar el festi.


DIA 1
Cogemos, como haríamos todos los días, la ruta hotel-aeropuerto-Stevenage. Allí llenamos la mochila en el Tesco, con agua y mierdas variadas para comer (aparte de lo que ya llevábamos). Lo de dejar meter comida y bebida no alcohólica en el festival es la vida, podían aprender aquí.
Estuvimos hora y media esperando a la lanzadera para ir hasta Knebworth desde Stevenage, cosa normal, ya que toda la gente estaba subiendo para el camping. Cuando llegamos, fuimos a la taquilla a recoger las entradas compradas meses antes, y ningún problema: ahí estaban en un sobre a mi nombre. Entramos al festival, pasando un par de controles de mochila, y recorriendo una caminata de 10 minutos hasta el recinto. ¡Ya estábamos en el Sonisphere! Rápidamente al escenario Apollo (el único que funcionaría durante el viernes de los dos principales). Nos dio tiempo a ver a Diamond Head tocar su clásicos “Helpless” y “Am I Evil?”, y con eso quedamos satisfechos, porque lo que nos esperaba iba a ser excesivo.

Primer round: Anthrax. Con el gran guitarrista de Sepultura, Andreas Kisser, sustituyendo al hombre más carismático del metal, Scott Ian (que por estas fechas iba a ser padre). Dieron un concierto de 45 minutos con todo clásicos, como no podía ser menos. Antisocial, I am the law, Indians, Only… ¡Y por fin los pude ver con Belladona! Hubo un momento para que Andreas demostrase quien es con un trocito de “Refuse/Resist”. Grandes Anthrax, ¡incluso a las 4 de la tarde!

Segundo round: Megadeth. Este lo oímos un poco peor, puede que por nuestra situación frente al escenario. La nota general fue que todos los conciertos se oyeron de puta madre (cosa que en los festivales de aquí no es la norma). Mustaine y sus amigos lo de siempre: los clasicazos que siempre queremos, seguro que el setlist está por internet. Tremendos también, aunque ya los había visto hacía 3 meses, como al siguiente grupo.

Tercer round: Slayer. Violencia. Locura. Una pena que no tenga ya el cuerpo para trotes, que si no habría participao en el desfase como cuando era joven. Es que no tengo nada más que decir de ellos!

Final round: Metallica. De las tres veces que los he visto, creo que esta ha sido la mejor. Setlist brutal (5 del “Ride the Lightning”), acaban con “Creeping Death”, y no tocan “Nothing Else Matters”. ¿Eso se puede mejorar de alguna forma? Claro, tocando “Am I evil?” junto con el resto del Big 4, Diamond Head, y Sepultura (en la persona de Andreas Kisser). El espectáculo y escenario de siempre…y que siga. Y como siempre, vemos que Lars o es un perezoso, o ya no sabe tocar como antes. Nunca fue un batería de los que más destacaban por virtuosismo, pero es que ahora… Y mientras, Lombardo sigue rompiendo.
Concierto acabado a las 11 y algo, creo recordar (no, no estaba borracho, pero no me acuerdo de la hora exacta). Hacer tiempo, ir al pueblo, y a esperar el bus que venía a las 3:20 de la mañana…y al día siguiente a las 11:30 nos reclamaba Richard Cheese.


DIA 2
El sábado dormimos como unas 3 horas nada más, pero el ver a Richard Cheese & Lounge Against The Machine a primera hora nos animó a despertarnos. Y el pensar que este sería un día más tranquilo y que marcharíamos primero para tener fuerzas para el domingo, nos daba energías para aguantar.

Cuando llegamos, fuimos directos al escenario Saturn, donde poco a poco se fue llenando para ver a un personaje que difícilmente podremos disfrutar en España, me parece a mi. Richard Cheese y sus versiones al estilo Las Vegas de clásicos del rock, pop y metal triunfaron. Temas bien interpretados con piano, batería y bajo, y risas en cantidades industriales. Si se acercan, hay que verlo.

Los siguientes grupos que vimos, fue estando nosotros sentados en las sillas de camping que compramos dentro del festival a un precio más que razonable (7 libras cada una), para el servicio que nos dieron. Topo me había dicho que Architects eran similares a Fear Factory…¡Y UNA MIERDA! Él mismo acabó ofendido con su actuación: típico metal con postureo y mezclando vozarrón con voz de llorón. Gallows parece que estuvieron bastante mejor, pero no me interesaba acercarme mucho. Aunque sonaban muy bien, eso si.


Cavalera Conspiracy también estuvimos sentados. El grupo tiene buenos temas, pero cuando el momento que más triunfa, tanto en estos como en Soulfly, es cuando tocan “Roots, bloody roots”, “Territory” o “Refuse/Resist”. ¡REUNION YA! Que yo ya canso de sucedáneos. Quiero ver a los clásicos Sepultura, tocando temas anteriores al Chaos A.D.

Después de eso ya nos fuimos a dar una vuelta por tenderetes y similares. Colgantes, gorras, camisetas (como no), y demás zarandajas habituales de estos sitios. Yo me vine con 3 camisetas, una de In Flames, otra del festival, y otra del Big 4 (mi máxima ilusión consumista del fin de semana). Entonces fue cuando empezó a llover a mares, embarrando todo bastante. Pero no se por que creo que si eso hubiese pasado en nuestro país, se habría suspendido el festival, y aquí no pasó.


Luego tocaba ver a Bad Religion, también sentados, en el escenario Apollo. Cuando ves a un grupo de su estilo, esperas o unos chavales macarrillas y desenfadados con pinta de skater, o unos viejos acabados y yonkosos. Ni lo uno ni lo otro: unos hombres maduros, con pinta de ser respetables padres de familia…pero que meten una caña que pa qué. Estuvieron de puta madre, ¡vaya!

Despues de Bad Religion, nos fuimos al final del mogollón de gente en el escenario Saturn para ver a Sum 41. Tenía ganas de oir en directo sus (para mi) clásicos “Fat lip” y “In to deep”, canciones que invitan a la fiesta. Aquí hubo movida, porque se alargaron demasiado los chavales, y les empezaron a bajar el volumen, acabando sin volumen ni siquiera para ellos. Pero ellos acabaron el concierto, con el consiguiente aplauso del público. ¡Los horarios se respetaban!

Después, más relax hasta la hora de Weezer, que disfrutaron de buena meteorología, para lo que habíamos sufrido. Un grupo que a mi me parece ideal para el verano, o al menos para escuchar sentado y con sol como era el caso en un lugar así de festivo. Aunque no sean de mi estilo favorito, un 10 para ellos.

Y acabamos el sábado viendo lo que pudimos de The Mars Volta. También con solazo. Musicones. Locura. Romper cosas. Cantante bebiendo té (o peyote, que no se si se puede hacer infusión…). Estuvo interesante, pero demasiado enrevesado para mi. A Topo le cundió bastante, pero hubo que marchar para ir al hotel a descansar, que el domingo iba a ser duro. Duro como el metal (tenía que decirlo).



DIA 3
Llegábamos al escenario Apollo a las 10:50, gracias al buen hacer de los buses lanzadera desde Stevenage hasta Knebworth. Y ahí estaban los rockermetaleros daneses Volbeat dando un conciertazo para empezar el día. Tupés, tatuajes, distorsión y metal. Muy rico!


Ya nos quedamos allí, pasando del concierto de unos tal Black Tide en el Saturn, y así cogimos sitio para Arch Enemy. Otra metalada de puta madre para quedarnos sin cuello. Concierto corto pero cundente. Y ya de ahí al Saturn a ver qué hacían los House of Pain. Hip hop del que me gusta a mi, que como profano no me van los bravuconeos gangsta, si no más bien los grupos como éstos o Cypress Hill. Además, con instrumentos en directo, guitarras y demás.

A Parkway Drive creo recordar que los oímos desde el Saturn, porque había que coger sitio para los grandes In Flames. Pero antes, Slipknot, el momento más emocionante que he vivido en un concierto: los 2 minutos de silencio en homenaje a Paul Grey, el número 2 de Slipknot que murió hace algo más de un año. Toda la gente del festival callada frente a un soporte de micrófono con el mono #2 y la máscara correspondientes puestas. El resto del grupo detrás de bastidores llorando (eso lo vi luego en video), y acabando con un estruendoso aplauso. Para verlo.

¡Llegaban In Flames! Otro gran concierto más, con clásicos como “Pinball map” o “Take this life”. Eso si, faltó mi favorita, “Only for the weak”. Habría que verlos en sala, pero cae en San Mateo, y uno ya gastó bastante panoja en conciertos este año.

Los siguientes, que vimos sentados moviéndonos cada vez al escenario correspondiente, fueron Mastodon (muy potentes y con gran calidad, pero como ya dije con The Mars Volta, igual es demasiado complicado para mi mente simplona). Airbourne (fiesteros como corresponde a los hijos putativos de AC/DC, bebiendo vino y golpeándose la cabeza con latas de birra). Motörhead (el show de siempre, potente pero previsible… claro que los veré en pocos días con Judas Priest y Saxon) y Opeth (muy buenos también técnicamente, pero para mí, un coñazo; nos fuimos antes para coger sitio en el Apollo).

La recta final. Con un sitio bastante curioso a la derecha de la “mesa” de  sonido, ya estábamos listos para Limp Bizkit. La lluvia intentó jodernos este concierto y el siguiente, pero mereció la pena. Los rapmetaleros estuvieron de puta madre, moviendo al personal como pocos pueden hacer. Claro que tienen temas para ello. Fue el concierto con más exhibición de tetas de todo el festival (ahí está la mayor diferencia con un festival en España: las TETAS). Eso si, acabaron con Rollin y nos dejaron sin Nookie, ya que al parecer a Wes Borland se le jodió la guitarra, y en vez de cambiarla, se piró…Una pena, pero se compensaría luego.


SLIPKNOT. Creo que, si quitamos mi fanatismo casi religioso por The Big 4, Slipknot dieron el CONCIERTAZO del Sonisphere 2011. Era el último de la gira en Europa, y quien sabe si el último que den por aquí para siempre, esperemos que no. Iba a decir que tocaron clásicos y  temas nuevos, pero creo  que el “All hope is gone” es ya un clásico en su discografía. Pirotecnia, emotividad en el recuerdo a #2, violencia sonora (que hacia que tuviese ganas de dar con la silla a la gente que venía desde atrás para ponerse delante y me apartaba…¿no ven que ya está petao? Mamones…). Y casi me joden la rodilla, cuando nos mandaron agacharnos a todos en “Spit it out”, para luego saltar. Que a mi me cuesta más agacharme que antes! Da igual, MERECIÓ LA PENA. Por cierto, si buscais por Youtube, ya están los videos de ese concierto tal y como lo grabaron las cámaras del festival.
Y ya está, se acabó el Sonisphere! Nos quedaban unas horas haciendo tiempo hasta coger el bus, para volver al día siguiente a Asturias. El miércoles salen las entradas para el festival del año que viene, del 6 al 8 de julio…como encuentre pronto una habitación en Stevenage que pueda cancelar gratis la reserva (por si las moscas), allí estaré.



LO MEJOR:
*  El dejar meter comida y bebida no alcohólica, evitando el arruinamiento, y el morir de sed en medio de un concierto.
*  Las sillas, que podías comprar dentro del festi, o traer de fuera. Había sitio de sobra para sentarse panchamente y descansa, que hacía falta muchas veces.
El sonido de los grupos: todos sonaron dentro de unos niveles de gran calidad. Me acuerdo del Electric, que Machine Head tocaban en el escenario “pequeño” justo antes de Metallica y sonaron a culo. Aquí esto no pasaba, aparte que los escenarios eran, aparentemente, casi del mismo tamaño.
 Los precios de la bebida: aunque bebí poco, teniendo en cuenta el nivel de precios en otras cosas en Inglaterra, esperaba clavadas mayores que aquí. Y por lo menos estaba al mismo precio, si no más barato.
 Slipknot y el homenaje a Paul Grey.
 The Big 4.
Metallica sin tocar “Nothing else matter” y acabando con “Creeping Death”.
El doble de nuestro querido Iñaki, alias “Ascoman”.
 Tetas!
 *  La compañía de Topo, Mery y Jose.

LO PEOR:
 No oir “Nookie”, “Only for the weak” o “Sulfur”.
La lluvia, cuando vino a intentar jodernos.
Architects (aunque sólo sea por lo que ofendieron a Topo)
*  No poder ver, tanto por tiempo como por cantidad de gente, a Black Dahlia Murder, Cancer Bats o Protest The Hero.
El tener que esperar tanto por el bus para volver al hotel (problema mío,  no del festival).
Las inglesas en general  no me gustan, por asi decirlo… fue llegar al avión para Asturias, y ya se notaba la diferencia.

© Leña 2011

martes, 12 de julio de 2011

KLEEBLATT: Nr. 22. Recopilatorio (1987). RDA.


Buen recopilatorio de heavy metal con tres grupos de la entonces Alemania del Este (DDR), que cantaban todos en alemán, algo que lo hace más especial.


Este era el número 22 de una serie de recopilaciones, pero éste volumen fue el único metalero, si no me equivoco.

De los tres grupos, Plattform, es quizás el más conocido junto a MCB (estos últimos son de los pocos grupos de la RDA con vinilo publicado durante los ochenta).

Plattform

Volviendo a PLATTFORM, tenían a una tía al frente que recuerda bastante a Kate de ACID y musicalmente tampoco estaban lejos de ese tipo de heavy metal de Warlock.



Salen cuatro temas con éste lp (igual que con los dos otros grupos MCB y Cobra, también con cuatro cada uno) y van desde un heavy rápido en “Feuer” a una power ballad en “Lichter Der Nacht”.

MCB

Los MCB eran más sucios, más heavy rock. Me recuerdan bastante a los húngaros Dance ¿alguien se acuerda del discazo “Love Commando”?, especialmente la primera canción “Heavy Mörtel Mischmaschine”. Para saber que estaban influenciados por Mötorhead sólo tienes que escuchar “Eisenmann” para comprobarlo.



“Lies des Galgenbruders and Sophie das Henkersmadel (sí, un título de locos) es algo diferente, me recuerda a lo que hizo Cutty Sark en su disco “Die Tonight”. “Komando 308” es más heavy metal.

Cobra

Y los últimos, COBRA, tenían otro rollo con respecto a los dos anteriores. Por ejemplo “Lady Rock” y “Wild Action” suenan más frescos y rápidos, más a lo que se llevaba en el 87 cuando salió éste lp.



A los que no estáis muy puestos en heavy metal salido de la ex-RDA, os recomiendo este recopilatorio para conocer a tres buenos grupos. Para terminar, recomendar  también un par de bandas más de la zona como TITAN y FORMEL 1 (no confundir con los FORMULA 1 de Rusia que sacaron un disco a lo ARIA a principios de los 90) y MACBETH/CAIMAN.


© René Engelaan 2011.

sábado, 9 de julio de 2011

THE BLACK DAHLIA MURDER. Sala Albéniz, Gijón. 06.07.2011. Crónica y fotos


Texto: Larry Runner
Fotos: José Mora "Hunterkiller"

El concierto de The Black Dahlia Murder del pasado día 6 de Julio en la Sala Albéniz de Gijón, vino a ser un oasis en el desierto musical que estamos sufriendo los metalheads asturianos en este triste verano. La iniciativa municipal gijonesa ya está al nivel de la de la Capital, y este verano la oferta rockera de Gijón pasa a estar al nivel de la vecina Oviedo. Es decir, no existe.

Así que gracias una vez más a la iniciativa privada, este caso a la valentía de Onp Prods, responsables del Resurrection Fest, pudimos tener una noche de glorioso ruido en nuestra región. Nos trajeron desde Michigan a la grandísima banda de death The Black Dahliah Murder. El cartel del “mini-Resurrection” lo completaban dos excelentes bandas asturianas también de ritmos extremos: Sound of Silence y Legacy of Brutality.

La gente respondió, y la Sala Albéniz presentó una entrada digna de las noches más gloriosas. El público estaba formado en su inmensa mayoría por gente de la nueva escuela. Metaleros con gorra, bermudas y bambas, cargados de piercings y tatuajes. El número de metalheads de la vieja escuela como yo era más bien testimonial.

Espero que esta respuesta popular siga en el futuro. Que esto no sea una moda pasajera como otras que hemos visto a lo largo de los años, y que en futuros conciertos y con el paso del tiempo veamos crecer esta escena que parece implantarse en Asturias. Yo soy escéptico al respecto, pero estaría encantado de que el tiempo me quitase la razón, y dentro de 10 años cuando nos visite una banda del calibre de Black Dahlia Murder, la sala esté casi abarrotada de nuevo y con un público en el que estén de nuevo presentes la mayoría de los que estuvieron en esta cita. 

Solo el tiempo pondrá solución a nuestras dudas, pero algo de experiencia ya tenemos. ¿Que fue por ejemplo de los 1800 powermetaleros que en su día llenaron la Quatro para ver a Blind Guardian? 

Pero dejemos de divagar y vamos a lo que realmente pasó en ésta gran noche de metal.


LEGACY OF BRUTALITY fueron los primeros en pisar el escenario con su old school death. Todos de negro y melenas al viento, esa imagen que tanto nos gusta a la gente como yo, a los que nos llaman ahora “puristas” y que personalmente me tomo como un cumplido.

Venían ávidos de presentar su nuevo trabajo discográfico “Path of forgotten Souls” y así lo hicieron. Por falta de tiempo tuvieron que recortar su repertorio y sacrificar tres de los temas previstos. Para mí personalmente una pena, pues dejaron fuera el corte que tenían preparado para el bis, y que no era otro que mi favorito “Land of Empty Graves”.

Presentaron un total de siete canciones del disco que vinieron precedidas de una intro. Aún no había podido hacerme con el cd, cosa que solucioné en cuanto acabaron su show, y de todo lo que sonó durante la noche, apenas conocía Martyrchrist, título que viene en el nuevo álbum, pero que ya aparecía a modo de bonus-track en su mini-lp editado ya hace dos años.

Han sido efectivamente dos años de espera para volver a tener canciones frescas de la mejor banda del occidente asturiano, pero ha merecido la pena.

Antes de escuchar esta crónica ya me he podido escuchar el disco un par de veces y ya me ha enganchado. “Dead is coming” es un tema perfecto para abrir un show, y al igual que en el disco así nos atacaron en la Albéniz. Un excelente comienzo que continuó sin parón alguno con “The son of God born here”. La blasfemia proseguía.

La inmundo estilo de sus tonos inundaba la Sala y comenzaban los primeros empujones en las primeras filas. Sonido profundo que te deja cautivado, gracias a esos graves que marcan los guitarristas Borja y Jaime de manera estupenda. 

Simón a través de su micro arengaba a las huestes como si de Attila, protagonista de “The golden age of Domination”, se tratase. Despiadada intensidad que inundaba la Albéniz.

Terminaron como lo hace su disco, con “Memories At War”. Sonaron muy bien y causaron una muy grata impresión, dejando bien claro que a día de hoy ya no tienen nada que envidiar a ninguna banda de su estilo en este país y que están listos para dar el salto mas allá de los Pirineos. Ojalá se atrevan.

La anterior ocasión en que los había visto fue en Ponferrada en Noviembre de 2009. Aquella vez ya me gustaron, ahora me han hecho un incondicional. Lástima que no sonara “Beyond the walls of The Colosseum”. ¡Me la deben! Por cierto, muy buen sonido, en la mesa sabían lo que se hacían.


Repertorio:
Intro
Death is Coming
The son of God born here
The golden age of domination
Martyrchrist
Path of forgotten souls
Rebirth
Memories at war

SOUND OF SILENCE fueron los siguientes.
Aún tenía en mi retina el recuerdo del concierto ofrecido en Oviedo el pasado mes de mayo compartiendo cartel en la Sala Tribeca con los reyes del Thrash español Angelus Apatrida. Cuentan ya con un amplio número de incondicionales que probablemente les hagan ya ser el segundo grupo asturiano de metal en capacidad de convocatoria, solo superados por los incontestables Warcry.

Sus conciertos son muestra de calidad, y ejemplo de lo que es tener un buen técnico a los mandos de la mesa, compenetrado del todo con la banda, que sabe por donde respiran los músicos y que les hace sonar como a pocos. Intento ir a todos los conciertos que puedo, y tengo que decir que muy pocos grupos de este país pueden presumir de sonar como suenan Sound Of Silence.

Algunas bandas nacionales siguen sin darse cuenta de lo importante que es tener a alguien tras la mesa que sepa trabajar y que sepa como actúa una banda, sus virtudes y sus debilidades. Así que a veces puedes ir con toda la ilusión del mundo a ver a un buen grupo y que el inútil que está a los botones haga que aquello suene fatal durante toda la velada y te arruine la tarde. Sound Of Silence en este sentido son de primera.
Así que abren con una instrumental, que sirve para que todas las piezas encajen y en cuanto el primer tema cantado “Nunca seré feliz” arrancó aquello ya sonaba que bramaba. Con la segunda “Martir de la conciencia” empezaron los pogos azuzados por Nefta. Aquello empezaba a ser una locura y para la tercera canción “Sacrificio de una vida atormentada” ya se lió un tremendo wall of death donde más de uno se jugó el tipo y la mandíbula.  La agresividad era llevada al límite en las primeras filas y los más tranquilos tuvieron que ir colocándose a los lados para no ver peligrar su integridad.

Es increíble la dureza que el dúo Sete - Rubo imprime a sus guitarras sin perder la melodía y al compás de los ritmos endiablados que marca Míchel azotando sin piedad su batería.

Terminaron con la estupenda “La resurrección de las diez almas” entre una gran ovación y con un Nefta que acabó lanzándose a la audiencia. Sobresalientes también.
Repertorio:
Instrumental
Nunca seré feliz
Martir de la conciencia
Sacrificio de una vida atormentada
Intro
El comienzo de un triste adiós
Mas Allá de mi
Viendo al cielo llorar
La resurrección de las 10 almas

THE BLACK DAHLIA MURDER vinieron presentando su nuevo disco “Ritual”, que hace menos de un mes que salió a la venta. Un álbum que personalmente encuentro mucho más duro y difícil de escuchar para los no acostumbrados a los sonidos extremos que su anterior “Deflorate”, que yo encontraba bastante más melódico y accesible a oídos educados a melodías más edulcoradas como las de los grupos del sonido Goteborg.

Se ha editado en varios formatos, pero el más espectacular es uno que viene con una tabla de ouija incluida. Ésta es la protagonista del álbum y sobre ella giran las letras de los temas del nuevo disco. 

Pocas veces he acudido en Asturias a citas tan brutas como la que aconteció ante el escenario en cuanto los americanos atacaron con “A Shrine to Madness”, el tema que abre “Ritual”. Efectivamente, la locura se desató en cuanto comenzaron los guitarrazos y el vocalista Trevor Strnad pisó el escenario.

He visto a bandas de estatus mucho más importante actuar y no despertaban en la audiencia una respuesta como la percibida por los de Waterford. Me encantaría poder verlos en un sitio como Wacken a ver la que podían liar. No creo que se quedaran atrás en capacidad de generación de locura con respecto a Heaven Shall Burn o los aún más salvajes Walls of Jericho. En 2007 estuve allí pero me los perdí, imposible verlos a todos.
En una hora de actuación dieron un repaso a su ya extensa discografía. Diez años han dado para publicar cinco trabajos de larga duración y convertirse para muchos en un auténtico grupo de culto.

Cada andanada que soltaban desde las tablas era acogida con ilusión desde la pista, aunque creo que los temas que mejor aceptación tuvieron fueron los del “Nocturnal” y sobre todo los de “Deflorate”. Un auténtico torbellino.

Con “Necropolis” se desató una auténtica batalla, los empujones eran realmente violentos y quedarse en la zona central de la pista era jugarse otra vez el físico. Los fotógrafos desaparecieron, tanto los acreditados como los aficionados. Hacía tiempo que no veía un concierto sin tener delante las manos de al menos una quincena de asistentes haciendo fotos.

Todos cumplen su papel con brillantez, pero el que brilla especialmente es el monstruo que ocupa la parte de atrás del escenario, Shannon Lucas, el percusionista. Un hombre con un amplio historial a sus espaldas en el cual encontramos un nombre con brillo, All That Remains, una banda que os recomiendo que veáis también en vivo en cuanto se os pongan a tiro, porque en su día tuve la fortuna de vivir un concierto suyo y fue realmente alucinante. Bien pensé que en la interpretación de la rápida “Miasma” iba a romper alguno de los parches de la batería. 

Terminaron extenuados con “Blood in the ink”, también de su último lp “Ritual” y el público quedó como muerto. Nadie pidió ningún bis. 

Especialmente impactante es ver como al finalizar el concierto, estas bestias de escenario se convierten en tranquilos ciudadanos que bien vestidos pueden parecer gente normal, cuando sobre la palestra transmiten una agresividad sin límites. Absolutamente geniales.
Repertorio:
A Shrine to Madness
Everything Went Black
A Vulgar Picture
Nocturnal
Moonlight Equilibrium
Malenchanments of the Necrosphere
Statutory Ape
Necropolis
What a Horrible Night to Have a Curse
Deathmask Divine
Miasma
I Will Return
Funeral Thirst
Blood in the Ink

La crónica ya ha sido publicada por Metal4all. Haciendo click en el link la podéis ver.

© Larry Runner 2011

Richie Faulkner cambia de vida.


Llegas un día a casa. Enciendes tu ordenador y miras el correo. Algún gracioso te ha mandado un mensaje diciendo que te escribe en nombre de Judas Priest y que quieren que toques en su banda. Piensas que es una broma, que hay gente con mucho tiempo libre y directamente mandas el correo a la papelera.

Unos días más tarde recibes una llamada de teléfono. A ti, un chaval de poco más de treinta años, en concreto de treinta y uno, te dicen al otro lado de la línea que llaman de la oficina de management de Judas Priest y que quieren que toques con ellos. De nuevo piensas que es una broma y tu respuesta es literalmente “¿es que no tienes nada mejor que hacer?, vete a tomar por culo”. Y naturalmente, cuelgas.

Pero es que unos días más tarde, alguien de la oficina de management de Iron Maiden, te llama y te cuenta la misma historia. Entonces, atas cabos y ves empiezas a creer que aquello igual va en serio. Les haces caso, porque al fin y al cabo a ellos ya les conoces de antes, pues has trabajado para su empresa en los últimos años y has girado con una de sus artistas en el pasado más reciente.

Eso es lo que le pasó a RICHIE FAULKNER, guitarrista londinense, ex- Dirty Deeds y ex- Voodoo Six, de la banda de Lauren Harris, que no estando de gira dedicaba su tiempo libre a tocar en un grupo de versiones bastante famoso en el Reino Unido llamado Metalworks.

Richie con Lauren Harris en Wacken 2008. © Sergio Blanco

De repente la vida de Richie dio un giro total. Pasó de ser el guitarra rubio que acompaña a la hija del bajista de Iron Maiden a ser un miembro de una de las bandas de heavy metal más grandes del planeta. Pasó de ganarse algunos cuartos tocando versiones en garitos a estar sobre los grandes escenarios al lado de unos músicos de leyenda.

JUDAS PRIEST (Wacken 5-08-11), by SERGIO BLANCO

Hoy en día ya está girando por el mundo, tras tener su bautismo de fuego con la banda en una actuación en directo en la televisión americana en el programa American Idol acompañando a James Durbin, otro joven con suerte, concursante de dicho programa. Por cierto, ¡menuda diferencia con la versión español!



Por cierto, Metalworks busca guitarrista. Si sabes tocar ... nunca se sabe.

© Larry Runner 2011

martes, 5 de julio de 2011

Crónica AZKENA ROCK FEST 2011. Vitoria-Gasteiz. Ju. 23.06.2011

AZKENA ROCK FESTIVAL
Recinto Mendizabala, Vitoria - Gasteiz
Jueves 23 de Junio de 2011.
Entrada: 89,90.-€

El pasado mes de febrero, Last Tour Internacional anunciaba las primeras confirmaciones para la Edición 10ª Aniversario del Azkena Rock Festival. Los nombres presentados me parecían realmente atractivos, así que esa misma semana me acerqué al Carrefour y me compré los tickets de Bono para los tres días. Al fin y al cabo, no sabía que más nombres se iban a confirmar, y en el peor de los casos la diferencia del precio de la entrada con respecto a la del bono tampoco era demasiada, teniendo en cuanta además que se anunciaba que nos iban a regalar un Welcome Pack que podía merecer la pena.

Una vez que teníamos los tickets en nuestro poder reservamos hotel, y al hacerlo con tanta premura encontramos uno a un precio no demasiado escandaloso y desde donde podíamos acudir caminando al festival. El Azkena, una vez más, pasaba a estar marcado en nuestro calendario.

Pasaron los meses y por fin llegó el 23 de Junio, y bien temprano partimos rumbo a la capital alavesa. El viaje transcurrió sin ningún incidente y se nos hizo hasta corto. Comida, siesta, ducha y rumbo al festival.

Al llegar al Recinto Mendizabala nos asustamos con las colas para poner la pulsera y para la entrada, pero en cosa de veinte minutos estábamos dentro, aunque se de buena tinta que otros no tuvieron la misma suerte. Ya en el recinto fuimos a la cola del Welcome Pack, pero una vez visto que se trataba de una bolsa con aspecto de “para pijo” y que su interior tampoco nos seducía, pasamos del regalo. Así que volvimos a guardar cola, la de cambiar nuestros euros por la moneda del festival, y luego a la siguiente y peor de todas, la de la barra. A estas alturas ya me como un ruso en la CCCP.

Entre mi entrada en el recinto y poder beber una cerveza que calmara mi sed, pasaron casi cuarenta minutos y eso que había renunciado a lo del Welcome Pack. Si bien las colas pueden ser entendibles, que nunca disculpables (debería haber habido mucha más gente poniendo pulseras en las horas punta, de 5 a 7) cuando más de 18.000 personas llegan de repente a un sitio, lo de las esperas en la barra no tiene perdón.

Hay que tener más gente atendiendo a los sedientos rockeros y debe haber algo más de variedad en las bebidas. Supongo que no fuese yo el único que pasó ganas de tomarse un Jack Daniels o un chupito de Jägermeister. A cambio solo había bebidas de lo más vulgar. Si querías un whisky solo tenías JB, si no te gustaba siempre podías pensar en el ron, pero solo había Cacique. En resumen: tarde - noche de San Miguel que pasaríamos frente al Escenario 1, el llamado Solomon Burke. Por tanto no nos importó demasiado que el programa de mano presentase horarios erróneos.


BLACK COUNTRY COMMUNION
Tres razones me llevaron al Azkena, y la principal de las tres era la de ver a la nueva banda de Glenn Hughes. Fue alucinante volver a disfrutar de Glenn en el escenario. La última vez que giró por nuestro país tuve la suerte de ser su runner en los bolos de Gijón, Madrid y Bilbao. Pasé muchas horas viajando por carretera con él y lo hablado en el coche para mí se queda o quizás, quién sabe, de para algún día escribir un libro. El caso es que fue una maravillosa sensación volver a verlo sobre las tablas y además observar su sensacional estado de forma, con una voz que para nada indica su edad. La “abuela” que diría el colega Juantxo, está que se sale.

Gozar además de su directo con una banda tan enorme alrededor es de ensueño. Joe Bonamasa ha entrado en el universo del rock fulgurantemente y su carrera avanza a pasos agigantados, tanto por sus discos en solitario como por sus colaboraciones y ahora con Black Country Communion se ha dado a conocer ya definitivamente a los pocos que aún no sabían de su existencia por llevar una carrera dedicada al blues y a los sonidos más clásicos y alejada de lo que se pudiese considerar heavy metal. Sus sutiles riffs inundaron el sonido de la banda.

A día de hoy y gracias a estar en BCC, no es raro ver a Bonamasa en revistas como Metal Hammer, cosa que hace un par de años era impensable.

Derek Sherinian es tan culo de mal asiento como bueno tras los teclados. Su historial es interminable e indica que no estamos hablando de un cualquiera: Dream Theater, Alice Cooper, Planet X, Kiss, Yngwie Malmsteeen, Billy Idol ... y ahora BCC. Impresionante, aunque en los tres primeros temas casi tuviésemos que intuir que estaba allí porque el sonido de sus teclados no nos llegaba.

Jason Bonham, no lo tuvo fácil al comienzo de su carrera. El apellido, como suele ocurrir en estos casos es un arma de doble filo. Te allana el camino para llegar a estar entre los grandes, pero el pedigrí lleva implícito que tienes que demostrar tus genes, y Jason con el paso de los años se ha convertido en un músico más que respetado. Ha sido el batería de Foreigner y UFO entre otras muchas aventuras. Además siempre ha sido un digno sustituto de su padre cuando ha habido reunión Zeppeliana.

Con estos mimbres, y habiendo escuchado mil veces el álbum de debut “Black Country Communion” y unas pocas el reciente “2”, sabíamos que el concierto iba a ser bueno sin duda.

Abrieron con la perfecta “Black Country”. La primera vez que la escuché sabía que era el tema ideal para abrir un concierto y no me sorprendieron. ¡Qué mejor que comenzar cantando un estribillo fácil! “I’m a Messenger, this is my Prophecy, I’m going back, to the Black Country” gritaba yo puño en alto excitado al tener a Glenn Hughes a escasos metros.

Continuaron con “One Last Soul” como en su disco de debut. Glenn Hughes seguía acaparando casi toda la atención mientras Bonamasa se quedaba hacia la parte de atrás del escenario. Normalmente son los bajistas los que dan el paso atrás. Los papeles estaban cambiados. Glenn es un huracán sobre el escenario y su presencia absorbe a cualquiera que se le ponga al lado. No hay más que ver el DVD de Deep Purple “California Jam ‘74”. Aquel día ... ¡Pobre Coverdale!

La larguísima “Save Me” fue la primera en sonar de su nuevo álbum “2” y llevó un momento de respiro al escenario. Fue en ese instante cuando me di cuenta de la diferencia tan grande que hay de ver una banda en un show propio a verla en un festival, donde a más de la mitad de la gente, hablando mal y pronto “se la sopla” lo que está sobre el escenario y se dedican a molestar a los que realmente están viendo el show con sus desagradables chillidos, haciendo fotos, etc. Cualquier cosa menos mirar hacia el artista, que es a lo que se supone que has ido.

No dejaba de ser curioso la indiferencia de algunos de los asistentes cuando veías en un lateral del escenario a Rob Zombie, y su guitarrista John 5, que disfrutaban del concierto en compañía del ex-Exodus y ex-Testament John Tempesta y el resto de los actuales The Cult que luego tenían que salir a escena y a estas alturas del show ya verían que lo de superar a BCC y quedar bien iba a ser tarea difícil.

A plena luz del día y con un escenario completamente desnudo estaban dando un conciertazo que ningún otro artista superaría en lo que quedaba de jornada.

No recuerdo cual fue el tema que terminó haciendo un guiño a "Won't Get Fooled Again" de The Who, el tema que ha popularizado la serie C.S.I. como banda sonora, el caso es que ahí os queda la anécdota.

Finalizaron con “Burn”, donde pudimos darnos cuenta de que la mayoría era la única que conocían. Espero que la lección de rock que dieron sobre el escenario haya hecho que muchos de los que desconocían a la banda se hayan convertido en nuevos seguidores.
Repertorio:

Black Country
One Last Soul
Save Me
¿The Battle For Hadrian's Wall?
Sista Jane
I Can See Your Spirit
The Outsider
Man In the Middle
Burn (Deep Purple)

Juraría que habían tocado The Battle For Hadrian's Wall, pero quizás esté confundido. Los he escuchado mucho ultimamente, incluso durante el viaje de ida, y no apostaría por si acaso, ya que en ninguna parte he podido confirmar que realmente la tocasen.

* Ed. 08.07.2011: Desde Rock Best Music me dan la razón en esto y efectivamente la tocaron. Estaba yo en lo cierto. Gracias a Perem por hacérmelo saber.

Moneda del festival

THE CULT
Tenía muchísimas ganas de ver a THE CULT. Era la primera vez que los disfrutaba en vivo y la verdad que me hacía muchísima ilusión. Me sorprendió ver a Ian Astbury tan fuera de forma, excesivamente gordo, pero al fin y al cabo yo fuí a verlos actuar, no me importa su sobrepeso, al fin y al cabo no pensaba hacerle el amor.

La pena es que ese estado de forma le afecta mucho durante el show. Su presencia fue estática en todo momento y estuvo más pendiente de la gente que orinaba en las vallas que del público que estaba frente al escenario.

La banda, intachable, dieron un gran show, y demostraron que son unos músicos de primera categoría, aunque eché en falta algo más de actitud y de cercanía al público. El rock es algo más que una interpretación de canciones. Yo soy de los que prefiere algún fallo en la ejecución y que a cambio se de algo más de espectáculo y de interacción con los espectadores.

Comenzaron con “Fire Woman”, que junto con “Sweet Soul Sister” fueron las más celebradas, demostrando que “Sonic Temple” dejó huella al menos en este país, y que a día de hoy y pese a haber pasado más de veinte años, no han sido capaces de superar ese álbum.

Estuvieron muy bien, probablemente hayan tenido momentos mejores, pero a mí me gustaron. De todas formas que se hayan quedado fuera del set-list temazos como “Sun King” o “Edie (Ciao Baby)” para meter por ejemplo “Rise” del mediocre “Beyond Good and Evil” no tiene perdón.

Repertorio:

Fire Woman
Rain
Every man and woman is a star
Sweet Soul Sister
Electric Ocean
Rise
Dirty Little Rockstar
Horse Nation
Phoenix
Lil’ Devil
Wild Flower
She Sells Sanctuary
Love Removal Machine


ROB ZOMBIE
Nunca he sido muy fan de Robert Bartleh Cummings, la verdad. Pero cuando me enteré de que iba a estar en Vitoria y que además anunciaba que venía con todo su show no dudé en sacar las entradas del festival. No todos los días tenemos la suerte de ver un espectáculo como ese, y yo soy de los que agradezco el esfuerzo que representa una escenografía trabajada.

El escenario se llenó de monstruos y de presencia mórbida. Los "bichos" de carne y hueso dieron la talla. Eso sí, de rock n’ roll más bien poco. Aquello se convirtió en una pista de baile, o al menos eso es lo que veíamos hacer a la gente, bailar como si nos encontrásemos en una discoteca.

Para mí fue un bajón que ya ni siquiera mi favorita “Dragula” consiguió levantar. John 5 es una máquina y nos lo recordó azotándonos sin piedad con sus guitarrazos y con un buen solo.

No son lo mío, así que para nada lo voy a criticar. Al fin y al cabo cumplieron con lo que se podía esperar de ellos. Eso sí, si esto puede ser el futuro del metal, lo tenemos más negro que nuestras camisetas. En general, Bien.


OZZY OSBOURNE
Tengo ganas de que se retire. A día de hoy ya hay más gente que le conoce por hacer el payaso en The Osbournes que por su música y eso es realmente triste. Es una caricatura del gran mago del escenario que fue en su día y su mujer y mánager una sinvergüenza que consiente que ande por el mundo girando y haciendo el ridículo.

Ozzy no es ni su sombra y a día de hoy ninguna banda que le acompañe, por buena que pueda ser, es capaz de hacer que el espectáculo brille. Ni siquiera los himnos que sonaron a lo largo de la noche lograron salvar el show.

Los actuales miembros de la banda, con Gus G. a la cabeza no llegan ni por asomo a los tobillos de músicos anteriores del loco de Birmingham. Tommy Clufetos, puede ser un excelente batería, pero cuando pienso en Lee Kerslake, Randy Castillo, Carmine Appice o Deen Castronovo ...

Al bajo Rob Nicholson. Y a mí solo se me venían a la cabeza Rudy Sarzo y Robert Trujillo. Eso ya olvidando que James LoMenzo o el mismísimo Geezer Butler han ocupado ese puesto también.

En la guitarra el griego se esmeraba lo mejor que podía, ayudando a su líder en todo momento y alargando los solos para que al jefe no le diera un patatús. Tarea imposible. No nombraremos a guitarristas anteriores, porque en este caso tampoco se admiten comparaciones.

Fueron once temas, de los que cuatro, más de un tercio del espectáculo, eran de Black Sabbath. El tiempo corrió más despacio gracias a los aburridísimos solos de guitarra y batería.

Olvidable una vez más, y van dos seguidas. Ozzy, por favor. Déjalo, no sigas enturbiando tu imagen. Para los que te queremos y hemos comprado siempre tus discos es un dolor. No nos gusta que seas motivo de mofa de gafapasteros.

Repertorio:

I Don’t Know
Suicide Solution
Mr. Crowley
Bark at the Moon
Fairies Wear Boots (Black Sabbath)
Shot in the Dark
Rat Salad (B. Sabbath)
Iron Man (B. Sabbath)
Crazy Train
Mama, I’m Coming Home
Paranoid (B. Sabbath)

No me quedé a ver a la reencarnación de KYUSS. Algunos pensarán que no tengo perdón, pero es que espero verlos en Wacken y allí lo harán mejor sin duda alguna y tendrán un equipo de sonido en condiciones que sonará a toda ostia, y no como lo que tuvimos en este festival, en el que algunas bandas sonaron bajísimas.

Texto y foto de Glenn Hughes: Larry Runner.
Resto de fotos: Diario de un píxel

© Larry Runer 2011