sábado, 25 de junio de 2011

BUCKCHERRY. 18.06.2011. PAMPLONA. Crónica y fotos.



Buckcherry visitaban por fin la península en un tour por salas y no para hacer una aparición en un festival cualquiera, así que la oportunidad para verles en vivo de cerca y con un buen show era perfecta.

domingo, 19 de junio de 2011

Winger, de perdedores nada.

A finales de la década de los 80, Kip Winger, bajista que en aquel entonces formaba parte de uno de los line-up más famosos que haya tenido nunca Alice Cooper, creó su propia banda. Para ello contó con tres buenos amigos, todos ellos excelentes músicos:  Reb Beach, Paul Taylor y Rod Morgenstein. Bautizó al grupo con su propio apellido, WINGER.

En 1988 publicaron su disco de debut bajo el título de “Winger”. Un gran trabajo discográfico que llegó a ser multiplatino en numerosos países, incluso en el suyo, Estados Unidos. El álbum incluía canciones que llegaron a estar en los puestos de honor de todas las listas de éxitos como "Seventeen", "Hungry", "Headed for a Heartbreak" y sobre todo “Madeleine”.
Triunfaron de forma inmediata e incluso les concedieron el American Music Award como “Mejor Banda de Heavy Metal”. Pasaron de la nada a ocupar portadas.

El siguiente disco “In the heart of the young” también conocido como “Winger II”,  fue también un número uno,  gracias a singles como "Can't Get Enuff",  "Easy Come Easy Go" y “Miles Away”.


El éxito siempre les vino de cara. Kip Winger se había se había ganado el prestigio  gracias a haber girado por todo el mundo con Alice Cooper, y haber participado en los discos de éste. Por entonces Vincent D. Furnier vivió sus años más exitosos a nivel de ventas, editando trabajos tan brillantes como “Constrictor”, “Raise your Fist and Yell” y sobre todo “Thrash”. 


Con “In the heart of the young” giraron durante trece meses, algunas veces como estrellas de cartel, y otras compartiendo escenario junto a las bandas más grandes del momento: Kiss, Scorpions, ZZ Top, Extreme, Slaughter ...  Fue un agotador tour con 230 conciertos.

En 1993 editaron “Pull”. El álbum y su consiguiente tour estaban obteniendo la gloria de nuevo, con unas primeras fechas haciendo sold-out y unas ventas brillantes, hasta que de repente tuvo lugar un curioso y absurdo acontecimiento de esos que solo en un país como Estados Unidos puede pasar.

En la MTV, cadena que curiosamente hasta entonces emitía con regularidad videos de la banda, comenzaron a emitirse unos dibujos animados, que a pesar de durar en la emisión solo durante 7 temporadas comprendidas en 4 años (1993 a 1997) tuvieron un relativo éxito. “Beavis and Butt-head” ¿quién no los recuerda?

Los dibujos eran insultantemente simples, y su éxito se basaba en que en ellos se incluían video-clips de las bandas más exitosas. Beavis y Butt-head, protagonistas de la serie eran dos estúpidos inadaptados sociales que aparecían vestidos con camisetas de Metallica y de AC/DC. Dos típicos blancos americanos envidiosos, pajilleros y frustrados.

Tenían como víctima de sus iras y pesadas bromas a un pobre chaval con el nombre de Stewart. El chaval vestía siempre una camiseta de Winger y era el centro de todos los abusos de Beavis y Butt-head. Stewart era lo que suelen llamar los americanos un “looser”, un perdedor. Lo cual hizo que de repente en los EE.UU, llevar una camiseta de Winger pasase a ser motivo de mofa, señal de ser eso, un perdedor. Cualquiera que vistiera con una camiseta de la banda podía ser señalado con el dedo por la calle y ser motivo de burla al estilo de como lo hacían los dos descerebrados de los dibujos.

Fue así, por muy ridículo que pueda parecer. Y fue muy grave. Gravísimo. De repente se frenó en seco la venta de entradas en la gira de de “Pull”. Lo mismo pasó con la venta del disco, que estaba siendo más que aceptable.

Todo ello lo cuenta con pelos y señales Reb Beach en una entrevista que le realizaron recientemente en la prestigiosa revista británica Classic Rock.

La historia en realidad solo llegó a propagarse por los países de habla inglesa, pero afectó de enorme manera a la banda, cuyo principal sustento era el mercado americano. El desánimo fue tal que acabaron disolviéndose incapaces de poder pelear contra el extrema estupidez yankee. Luego ya vino el grunge a rematarla, pero esa es otra historia.

Con la desaparición de la banda, los componentes se buscaron la vida y al final han hecho brillantes carreras en el seno de otras bandas, casi todas con tanto o más éxito que la propia Winger.

Reb Beach estuvo con Dokken, Danger Danger, Alice Cooper y multitud de proyectos. También en The Mob donde coincidió con Timothy Drury, compañero luego en Whitesnake. En la actualidad compatibiliza Winger con Whitesnake, casi nada.
Rod Morgenstein empezó a formar parte de bandas de metal progresivo, entre ellas destacar a Platypus y Rudess/Morgenstein Project, con Jordan Ruddess de Dream Theater.

Paul Taylor estuvo con Alice Cooper y Tommy Shaw entre otras muchas batallas.

Kip Winger se retiró a México y colaboró en discos de varios artistas sin demasiado éxito.

A partir de 2001, comenzaron a hacer alguna que otra reunión y a partir de 2006 a girar con cierta continuidad y a recuperar el nombre en serio hasta hoy.

La actual formación está compuesta por Kip Winger (bajo y voz), Reb Beach (guitarra), John Roth (guitarra) y Rod Morgenstein (batería). Si uno se detiene a observar con detenimiento el historial de todos ellos, puede alucinar. Son muchos los momentos de nuestra vida que han tenido de fondo musical composiciones de estos excelentes instrumentistas. Y es que además de tocar en tan desgraciada banda, todos ellos se han ganado la vida como músicos de sesión, estando presentes desde en discos de Bob Dylan a bandas sonoras de importantes series de televisión.

Por todo ello, Winger merecen un respeto y jamás serán una banda de “loosers”. En su día, el pintacuadros Lars Ulrich dijo de ellos que no los soportaba por ser "los Dream Theater del hair metal". Sin quererlo, les elogió.

© Larry 2011

viernes, 17 de junio de 2011

CINDERELLA: Barakaldo. 11.06.2011

Texto: Larry Runner.
Fotos: Sergio Blanco.

Inquietud. Eso es lo que tenía antes del concierto. Agitación. Esos nervios que tras casi treinta años acudiendo a conciertos rara vez sientes. Y es que sabía lo que me aguardaba en la Rock Star. Ver a Cinderella tenía un sabor especial, y la sensación que recorría mi cuerpo era seguramente la misma que siente mi padre cuando se dispone a abrir un gran reserva con motivo de una celebración señalada.

Han sido muchos lustros esperando y deseando ver a la banda de Filadelfia. Veinticinco años han pasado desde que se publicó su primer disco Night Songs del cual aún conservo la cassette original guardada con cariño.

Hace una década ni me imaginaba el poder llegar a verlos. Tras la reunión de 2006, esa meta comenzó a parecerme alcanzable. Lo que nunca pensé fue que el día que los llegase a disfrutar en vivo, los vería con la formación original: Tom Keifer, Eric Brittingham, Fred Coury y Jeff LaBar.

Imaginaba que si algún día lograba mi objetivo y podía verlos sobre un escenario, sería una banda con varios cambios de músicos en sus filas, como ha pasado en las últimas citas con cada una de las formaciones míticas que he visto, y fuese del estilo que fuese. Desde LA Guns a Vicious Rumors, pasando por Death Angel. Raramente vemos una formación con todos sus miembros originales o con su line-up más brillante. Ya ni siquiera Slayer o Judas Priest. Tras casi tres décadas los hay que cambian de vida y abandonan la carretera. Los hay que se enfadan con sus compañeros y en el peor de los casos algunos incluso han fallecido. Han pasado muchos años y es lo lógico. Así que lo experimentado el pasado sábado tiene aún mayor envergadura.


Ansia. Sentía furor, hasta que por fin Jorge Salán salió a entretenernos y a intentar calentar el ambiente de la Rock Star, algo que no llegó a conseguir del todo. Su brillante actuación no fue correspondida por el público asistente, gran parte del cual no disfrutó de su show, por apurar su problema con el tabaco hasta última hora, a las puertas de la sala, antes de que los protagonistas de la noche saliesen a escena.

El madrileño dedicó el concierto a la memoria del recientemente fallecido, querido y admirado Gary Moore. Over The Hills And Far Away abrió la actuación y Dedication, de Thin Lizzy la cerró. Pero por supuesto no todo fueron versiones, y por el medio quedaron algunos de sus temas, entre ellos mi favorito Fuerza y Aire. Una buena puesta en esceba que inmerecidamente no se vio recompensada por el respetable. Quizás fuese que no era yo el único que esperaba con inquietud a las estrellas de la noche.

Y por fin llegó el momento esperado. El mío y el de casi un millar de personas que se ubicaron frente al escenario de la Rock Star. Once Around The Ride fue el frío tema de apertura que además sonó de forma deficiente. Shake Me la siguiente, logró comenzar a levantar el ánimo, aunque a Tom Keifer se le veía un poco incómodo a la voz.


La imagen choca bastante con la de los videos ochenteros. Obviamente, ya no hay tantos pañuelos ni laca. Realmente no sabía lo que me iba a encontrar. Me he negado en los últimos meses a visionar ningún video reciente de la banda para no hacerme juicios de valor previos. Quería juzgarlos por lo que yo iba a presenciar en directo, y no ir con ideas preconcebidas por malos videos de youtube de otras salas, con sonidos y calidad deficientes.
Heartbreak Station fue el pistoletazo real de salida. El sonido ya había mejorado y la audiencia empezaba a cantar y a entregarse. El auditorio terminó por calentarse del todo con la siguiente:  Somebody Save Me. Ya eran imparables.

Night Songs, Coming Home, Second Wind ... parecía que no íbamos a tener descanso. Una tras otra fueron sonando todas las grandes canciones que han hecho de ellos una banda de leyenda y el sudor se apoderaba de las primeras filas.

El megaéxito Don´t Know What You Got (Till It´s Gone), nos llenó de emoción desde los primeros acordes interpretados por Tom Keifer al piano. Sin duda la mejor de las canciones que figuran en su repertorio y la que les ha hecho eternos desde que fuese número uno en Estados Unidos a finales de la década de los ochenta, cuando se convirtieron en una banda multiplatino con Long Cold Winter.

Empalmada con la anterior llegó Nobody’s Fool, la otra gran balada. La actuación estaba llegando a su fin y nadie se había dado cuenta. Gypsy Road rompió el romántico y nostálgico momento para al término de la canción anunciarnos que aquello se terminaba y abandonar las tablas.

Volvieron para un bis, con la maravillosa y bluesera Long Cold Winter para a continuación dejarnos con ganas de más tras interpretando, con saxo incluido a cargo de Tom Keifer, la fantástica Shelter Me.


Estuvieron geniales, sonaron bien y Tom Keyfer abrochó las bocas de aquellos que decían que estaba acabado. Suenan compactos. Cautivaron y sin duda son una banda de las grandes, que quizás debiera estar tocando en escenarios de mayor calibre.
Quizás lo único rechazable fue el tiempo de actuación, apenas hora y cuarto. Se nos hizo demasiado corto. Al menos deberían haber tocado un par de temas más, lo cual habría sido perfecto de haberse tratado de las dos que yo más eché en falta Push, Push y sobre todo Fallin´ Apart At The Seams. Ese par de temas más les habrían dado el 10, aunque probablemente y a pesar de ello haya visto uno de los mejores conciertos que vaya a presenciar este año.

Repertorio:
Once Around The Ride
Shake Me
Heartbreak Station
Night songs
The More Things Change
Coming home
Second Wind
Don't know what you got (Till it's Gone)
Nobody's Fool
Gypsy Road

Bis
Long Cold Winter
Shelter me

La noche no terminaría ahí. Al llegar al hotel, nos esperaba una sorpresa. En la puerta nos íbamos a encontrar con Eric Brittingham y Jeff LaBar. La emoción no me dejó articular palabra.


Fotos: Sergio Blanco
Texto: Larry Runner

© Larry Runner 2011

martes, 14 de junio de 2011

Crónica concierto: Obús. Viernes 10.06.2011. Sala Tribeca, Oviedo.

Texto: Larry Runner

Treinta años. Casi nada. Tres décadas de carretera, de duro y potente heavy metal. Y la historia continúa. Volvieron a visitar Asturias. Y como bien dijo Rafa Basa en la presentación, con nosotros  tenían una cuenta pendiente.

Las lenguas, no se si malas o buenas ya que yo no estuve en aquella ocasión, decían que su concierto del Tronar Fest de Mieres había sido bastante malo y que Fortu se encontraba muy fuera de forma. Eso fue a finales de 2009. Año y medio más tarde Obús volvían a pisar la tierra del Rey Pelayo, pero en esta ocasión la cita era en Oviedo, y el público de la capital, respondió acudiendo en buen número.

Esta vez no decepcionaron. Para nada. Y eso que a diferencia del concierto celebrado quince días antes en el mismo lugar, el público estaba formado en la mayor parte por gente ya veterana. Pocos adolescentes vimos en la Sala Tribeca.


“Corre Mamón” dio el pistoletazo de salida. A pesar de pertenecer a su último trabajo suena a clásico. Respira lo que tienen los buenos temas de Obús, contundencia y dosis de macarrería que tanto nos ha gustado siempre.

“Más que un Dios”, del anterior álbum “Segundos Fuera”, fue la siguiente. Increíble que esta canción a la que catalogamos “de las nuevas” sea ya de 2003. La audiencia de Oviedo, siempre fría, seguía sin espabilarse, y eso que se veía venir que lo de Mieres era historia y no se iba a repetir. Obús venían dispuestos a cerrar bocas.

Qué mejor para despertar a la gente que tirar de clásicos. Tras treinta años dando conciertos, nadie le va a enseñar a esta banda cómo se caldea el ambiente de una sala, cómo se espabila a la gente, cómo se hace para que todo el mundo alce sus cuernos. “La raya”, “Autopista” y “Pesadilla Nuclear”. Tres clasicazos y el efecto fue poner la Tribeca patas arriba. Lo más difícil, despertar al frío público carbayón, ya estaba conseguido.


Vinieron luego “Juego Sucio”, “El Que Más” y “Cállate”. Tras más de media hora de actuación, Fortu se había dedicado unicamente a cantar, sin descanso y sin decir ni hola. ¿Es qué se habían convertido de repente en Los Ramones?

Afortunadamente no había sido así. Salieron en tromba y sus temas no necesitan presentación. Eso estaba claro, pues los presentes coreábamos a estas alturas todas y cada una de las canciones que iban sonando sin descanso. En las primeras filas nos moríamos de calor y el sudor hacía acto de presencia. 

Fue entonces cuando la banda nos dio un respiro. Fortu tomó una acústica y se sentó en una pequeña banqueta. Paco Laguna, el batería Carlos Miralles, a quién yo no había visto nunca con la banda, y el bajista Fernando Montesinos desaparecieron del escenario. A cambio Fortu, para no quedarse solo sobre las tablas, solicitó la presencia de una fémina del público, a la que acabó cediendo gentilmente su asiento. Fue así como comenzó la conmovedora e imprescindible “Complaciente o Cruel”.

Tras el momento de tranquilidad, una larga introducción nos llevó a “Te Visitará La Muerte” y continuaron con “Que Te Jodan”. Es increíble como los temas de los últimos tres discos se integran entre los más clásicos sin que el show baje en ningún momento de intensidad. No hay muchas bandas que puedan lograr algo así y menos las de su generación.

La siguiente fue “Dinero, Dinero”, durante la cual Fortu apareció sobre una de las barras de la Sala y desde allí cantó gran parte del tema, moviéndose de derecha a izquierda mientras solicitaba a una de las camareras una copa que tardó en beber menos de lo que dura un estribillo.

Solo lo “Hago en mi Moto” y “Vamos Muy Bien” eran las últimas en el repertorio planeado. Fue entonces cuando al despedirse todos pedimos como suceden en las grandes noches otras tres canciones más. Y es que en Asturias, nunca nos conformamos con otra, sino con “otres tres”. Obús no nos decepcionaron y salieron para el bis y así continuar con su show y nuestra diversión.

“Necesito Más”, ninguna otra podía ser más apropiada, abrió fuego de nuevo y fue seguida de Prepárate, durante la cual pudimos apreciar el dominio del instrumento de la excelente sección rítmica formada por Fernando Montesinos y Carlos Miralles.

El solo de Carlos fue realmente espectacular. Fernando se puso tras la batería y Carlos al frente del escenario para hacer una demostración de dominio y maestría con la percusión, en la que colaboraron también Fortu y Paco.


Solo quedaba la traca final. Fortu comenzó a subir chicas, una tras otra, bailando con todas y cada una de ellas e incluso intercambiando fluidos con las más atrevidas. Los chicos ya fueron subiendo solos. Con el escenario lleno de gente, interpretaron “Esta Ronda La Paga Obús”.

Fue la guinda al fin de fiesta de una noche con sabor añejo. Si tienes oportunidad de verlos en esta gira, no dejes que te lo cuenten. Y si le dices a alguien que vas a ir a verlos y te viene con que están acabados o alguna estupidez similar, siempre te queda el recurso de decirle “Cállate” o “Que te Jodan”. Los que no fueron, se quedaron sin una buena dosis de heavy metal. 

Repertorio:
Corre Mamón
Más que un Dios
La Raya
Autopista
Pesadillla Nuclear
Juego Sucio
El Que Más
Cállate
Complaciente O Cruel
Te Visitará La Muerte
Que Te Jodan
Dinero, Dinero
Yo Solo lo hago en mi Moto
Vamos muy Bien

Bis:
Necesito Más
Prepárate
Esta Ronda la paga Obús


© Larry Runner 2011

Puede leerse la crónica en la web de Rafa Basa pinchando aquí

miércoles, 8 de junio de 2011

WHITESNAKE: Forevermore (2012 - Classic Rock Special Ed)

Estos días las revistas se llenan de entrevistas a David Coverdale. Si te has molestado en leer alguna podrás comprobar lo eufórico que está el ex-Purple con su nuevo álbum, publicado bajo el título de Forevermore.

Una vez escuchado con calma el disco no es de extrañar ese estado de éxtasis. Forevermore es  de largo su mejor trabajo desde el multiplatino 1987, aquel disco que le sacó de la ruina económica para hacerle millonario para siempre.

1987 es para mí uno de los mejores discos de heavy metal de todos los tiempos. Pero ahora, con el paso del tiempo, viéndolo desde la distancia, y comparándolo con los anteriores trabajos de la banda, ves que en parte la esencia, el sentimiento de los originales Whitesnake se había perdido.

Slide It In sí que recogía el cuerpo y el alma de Whitesnake, pero 1987 era mucho más metal, y si hablamos de Slip of the Tongue entonces ya ni hablamos. Ahí los Whitesnake originales habían desaparecido por completo, y por eso ese disco a día de hoy esté menospreciado por muchos de los fans más puristas de la banda que amaban el sabor añejo de la primera época.

Por suerte Forevermore es la mezcla perfecta entre los Whitesnake más heavys de 1987 y los más clásicos de anteriores trabajos, o al menos lo es para mí. El sentimiento de Slide It In está presente pero a la vez recogiendo la fuerza y la intensidad de la época John Sykes.

Además de esa fusión perfecta rock-blues-metal, el disco recoge 13 auténticos temazos, que por ser tantos, al menos la mitad quedarán fuera del repertorio en el tour mundial. Una auténtica pena, pero algo lógico sabiendo la cantidad de grandes éxitos que ha acumulado la serpiente blanca en casi 40 años de trayectoria.

La canción que abre el trabajo, Steal Your Heart Away, es el mejor tema de Whitesnake desde Still of The Night. Dough Aldrich puede estar más que orgulloso, y ahora será el gran público el que decida quién es mejor compositor y ponga a cada uno en su sitio.



Solo con ese primer corte y el segundo All Out Of Luck, ya sabes que estás ante uno de los mejores trabajos del 2011, para mí sin debate alguno.

Temas como Love Will Set You Free y sobre todo I Need You (Shine A Light) nos trasladan a los tiempos de los Snakes más añejos. Los amantes del sonido 80’s, lo pasarán en grande con los guitarreos de Tell Me How o Dogs In The Street.

Foto: Whitesnake's Studio. Tahoe, Nevada, USA.

Por supuesto que hay espacio para los temas románticos, la palabra “love” sigue siendo una de las más repetidas. Ahí nos quedan cortes excelentes como Easier Said Than Done.

Además encontramos esa perla en acústico titulada Fare Thee Well. Cierra el disco la canción que da nombre al álbum, Forevermore. Una soberbia joya que comienza en acústico y pasa por la caña y el medio tiempo de forma magistral. Más de siete minutos de canción que se te harán cortos.

El sonido, los coros y el tratamiento de la voz solista hacen que el disco ya sea para mí realmente imprescindible, superior, magnífico.

El disco se ha editado en una gran cantidad de distintos formatos. CD, CD+DVD, 2LP, Box con todo ello, e incluso en el Reino Unido una edición limitada de 5.000 copias en digipack con dos bonus tracks, 1 pin exclusivo, 2 posters gigantes y un más que interesante libro de 128 páginas con entrevistas a casi todos los miembros actuales y anteriores, reseña de todos los discos, unas espectaculares, fotos, etc. Una muy recomendable edición para los más fans y que afortunadamente es la que yo tengo en mi poder.

Impresionante y altamente recomendado.





© Larry Runner 2013