lunes, 31 de enero de 2011

Diario de un metalhead. Capítulo XI: L.A. Woman



Aún no tenía carnet de conducir. No recuerdo que año fue. El caso es que como todos los veranos en aquella época (mediados de los 90), planeábamos escaparnos en verano a Benidorm y así lo hacíamos. Eran años duros para el heavy metal. La escena angelina estaba de capa caída. Dickinson no estaba en Maiden, Halford no era el vocalista de Judas y en las revistas que nos gustaban solo aparecían tipos tristes que venían de una ciudad americana llamada Seattle que a mí solo me sonaba por un equipo mediocre de la NBA y porque Hendrix había nacido allí. Solo unos tales Pantera nos hacían sentir orgullosos de lo que éramos.

Por entonces había que viajar en bus. El desplazamiento en tren era eterno y además te dejaban en Alicante. En autocar se hacía en menos tiempo, aunque nadie te libraba de andar por tierras castellanas más de doce horas. Teníamos que tomar un Alsa en Mieres que nos dejaba en la Estación de Autobuses de Madrid. Allí, esperábamos algunas horas hasta que saliera un bus rumbo a Benidorm de la compañía Enatcar. Eso era lo más directo que había entonces y que estuviera a un precio razonable.



Salíamos de Mieres por la noche, en el último autocar de línea y llegábamos a Madrid a las cinco de la mañana, más o menos. Allí esperábamos en la estación con la maleta hasta que una o dos horas más tarde arrancaba el enlace que nos desplazaba a tierras alicantinas. Recuerdo que había que andar con mil ojos y con mucho cuidado con la maleta. Nos cruzábamos por allí con cada ejemplar... Para ir “mas seguro” de aquella, en mis años ultras, no apeaba mis Dr. Marteens de color rojo. Hasta en Agosto las ponía por si acaso alguna vez había que dar una zapatada y echar a correr. Aunque la verdad, nunca tuvimos ningún problema, pero andar a aquellas horas por allí daba mal rollo.

Un verano, nos metieron en un bus aún más cutre de lo habitual. No era uno de los buses típicos de Enatcar, era una tartana de color verde, sin aire acondicionado ni nada. “Ideal” para viajar a través de La Mancha en pleno mes de Julio.

Nos subimos a aquel autobús del infierno alucinando con lo que nos rodeaba. Nos sentamos bastante alante, cerca del conductor y lo hicimos en cuanto abrió la puerta, hartos de esperar. Cuando comenzó a subir el resto del pasaje quedamos estupefactos. No paraban de entrar ancianos, todo gente muy mayor. Nosotros éramos los únicos jóvenes.

Hasta que en una de estas sube otra pareja joven y también heavy. Cargados con un enorme radio-cassette de aquellos de doble pletina y maqueados de negro. Ella incluso con los pelos a lo angelino, una auténtica L.A. Woman digna de salir en los videos de Mötley Crüe o de los mismísimos Poison. Nos quedamos mirando los unos a los otros pero no intercambiamos palabra alguna. ¿Es que hay saludarse en estos casos? ¡Hombre! Si hiciésemos caso a los Dunedain, siendo “hermanos del metal” pues sí. Pero yo a aquellos dos no los conocía de nada, y la verdad, a primera vista, me parecieron unos notas viajando con aquel trasto como si fuesen los Public Enemy.



El caso es que por fin arrancó aquella “Guagua” del Pleistoceno y a la salida de Madrid, luciendo ya un sol de justicia, a el chófer, un señor muy mayor a juego con el pasaje, le da por poner una cinta de sevillanas a todo volumen. ¡Lo que nos faltaba! Sevillanas a todo trapo, y las viejas que se ponen a dar palmas. Aquella canción de los Nikis de “no vuelvo a ir a Benidorm” se cumplía al cien por cien en aquel viaje. Cuando la música paraba era peor. Imaginaos rodeados de casi medio centenar de viejas y viejos cantando aquello de “para ser conductor de primera, acelera, acelera” con esa voz que ponen las señoras mayores cuando van a la Iglesia. ¡Para morirse!

De pronto oímos algo conocido. Una música. Pero música de verdad, de la que a nosotros nos gustaba. Venía de la parte de atrás, de la última fila. Sí, era música conocida. Y sonaba a toda hostia. El “hermano del metal” de la última fila había encendido su radio-cassette “modelo negrata neoyorkino” y tenía a Skid Row a todo trapo. Era su forma de combatir la pesadilla sonora que nos rodeaba. Maldecí no haberlos conocido antes para haber ido sentados juntos y haber disfrutado del viaje en vez de padecerlo.



Por fin llegamos a Benidorm, a nuestro segundo hogar. Una ciudad a la que llevo y llevaré siempre en mi corazón por los buenos ratos que siempre he pasado allí. Nada más llegar había que confirmar el billete del bus de vuelta. Así que nos pusimos a la cola de la taquilla correspondiente. Entonces llegó la pareja de melenudos a preguntarnos que si aquella era la cola de confirmación, les respondimos y se colocarón detrás. Cruzamos algunas palabras, ellos iban para unos días y nosotros íbamos a estar más tiempo que ellos. Confirmamos los billetes y nos despedimos.

Días más tarde, paseando por el centro de Benidorm, nos encontramos a la pareja. Nos saludamos y les preguntamos que tal lo estaban pasando. Se estaban aburriendo como ostras en aquella ciudad y se arrepentían de haber ido. No habían encontrado ningún garito “decente” y por las noches se quedaban en el hotel a tomar una birra viendo a la orquestilla de turno. Pero esa noche estaban de suerte, nos habían encontrado a mi chica y a mí y la cosa iba a cambiar. Les llevamos al Baby’s, un gran bar metalero que estaba en plena zona guiri, en la misma calle de locales míticos británicos como el Loch Ness. También hubo tiempo para ir al Abraxas. Lo pasamos bien hablando de todo un poco, sobre todo de música e incluso nos hicimos fotos. Fue una pena no habernos conocido antes, pues solo disfrutamos de aquella noche y la siguiente. A los dos días ellos ya se fueron.

Pero el contacto no se perdió. De aquella yo cada poco iba a Madrid por razones de trabajo, y cada vez que pasaba por la capital caían algunas cervezas a costa de perder horas de sueño. Recuerdo que me llevaban a un bar heavy de Alcobendas, aunque no recuerdo el nombre de aquel garito de paredes negras donde escuchábamos los clásicos de aquí y allá. Rainbow y Banzai son nombres que me recuerdan aquel bar. Subieron a Asturias un par de veces y nosotros también bajamos a Madrid para verlos y visitar la fantástica Sala Sukursal. Desgraciadamente a día de hoy “la Sukur” ya no existe, como tampoco existen ni el Babys ni el Abraxas de Benidorm.

Con Mikael Fassberg de los suecos AK-47, banda de Paul Dianno.
Guadalajara 2006

Ellos rompieron años mas tarde y a él le acabamos perdiendo la pista, pero con ella siempre estuvimos en contacto. Contacto y amistad que gracias al invento de internet se fue haciendo más de contínuo, pero siempre con ella. Primero con el correo, luego el myspace...

Hemos coincidido con ella en el Lorcarock. Disfrutado juntos en Guadalajara del mejor concierto de mi vida, el de Paul Dianno. También lo pasamos en grande en Xixón en aquel primer Gijón Metal Fest con In Extremo. Ha estado en nuestra casa y nosotros hemos visitado la casa de sus gatos, a los que adora y que le dejan una cama libre en su casa a cambio de que les pague la hipoteca. Ya se sabe que cuando uno vive con un gato, el gato es el que manda. Así que imaginaos vivir con tres.

Con la aparición de facebook volvimos a contactar con él. A día de hoy es padre de familia y tiene el pelo corto, pero se de buena tinta que en su camión suena lo mismo que sonaba en aquel “loro” enorme que llevaba el día que nos conocimos.

A ella la vemos de vez en cuando. Los festivales suelen ser momentos entrañables para volver a vernos, tomar algo juntos y darnos unos abrazos. Ha estado en Asturias más de una vez y nosotros también hemos estado en su Guadalajara donde vive ahora. Tras todos estos años han pasado muchas cosas por nuestras vidas, pero la amistad sigue ahí. Cuando la conocimos era una jovenzuela y ahora, aunque todo el día se queja, en su currículum tiene entre otras muchas cosas haber sido subcampeona de España de Fitness. A él no le hemos vuelto a ver salvo en el facebook, aunque después de aquella ruptura sí estuvo en Asturias cuando nuestra casa estaba empezando a ser amueblada.

Preparándose para "la guerra" en Turón

A pesar de la distancia, la amistad perdura. Ella sabe donde nos tiene y nosotros a ella también. Gracias a la música se fraguó esa amistad. Cada vez que escucho a Skid Row me acuerdo de aquel autobús verde.

“Unidos por el metal” que dírían Duedain y Zenobia.

© Larry Runner 2011


Dedicado a Alvaro y sobre todo a Gema. Cuando se quiere, la distancia no importa.

jueves, 27 de enero de 2011

Up the Irons!


Día de mierda. Semana de mierda. Ponerle otro calificativo sería una lindeza. Las cosas cuando van mal, van mal. Y no tengas duda de que si pueden ir a peor, lo harán. Así están siendo estos últimos días de trabajo.

Agitación porque las cosas se retrasan. Presiones. La energía que va decayendo. Por fin, tras tres días de desgracias, ves la luz. “¡Hoy marcha todo bien! ¡Probablemente nos vayamos una hora antes a casa! ¡Nos lo merecemos! ¡A las seis estaremos fuera!”

¡Que ilusos! A falta de cinco minutos escasos para la mágica hora, una pieza hace crack. Todo se para. Nos mirábamos unos a otros. Decepción total. Nos acababan de caer más de dos horas extra encima. Así, de repente. Todo un jarro de agua fría. Daban ganas de llorar.

Por fin, llegó la hora. Ya estaba arreglado. Nos podíamos ir. Salimos, con el ánimo ya por los suelos. Cansados, con hambre y con ganas de una ducha. En las últimas doce horas apenas hemos tenido tiempo para comer. Y menos mal que al final funcionó, pero el último varapalo fue tan gordo que no nos dejó ninguna gana de celebraciones por haber terminado la faena.

Con el espíritu por el barro te montas en la furgoneta. Enciendes la radio y te encuentras a alguien que te alegra la vida. Como siempre tienes sintonizada Rock&Gol, y allí “el Oldie” te pincha Hallowed be Thy Name. En unos minutos todos los fantasmas se van, desaparecen. La tristeza se esfuma. La moral sube un poco y el traslado a casa se convierte en un viaje de placer.

La radio, y los Maiden, siempre los Maiden. ¡Que mierda sería el mundo sin ellos!

Por eso, ahora y siempre, UP THE IRONS!

© Larry 2011

Dedicada al Oldie y a todos aquellos que ponen heavy metal en la radio. ¡Gracias!

jueves, 20 de enero de 2011

Diario de un metalhead. Capítulo X: No dejar al alcance de los niños.


¿Alguna vez os habéis parado a pensar cómo llega uno a abrazar nuestra música? Y cuando hablo de nuestra música, me refiero por supuesto a lo que es el heavy metal y subgéneros.

¿Cómo llega uno a hacer de ello su modo de vida? ¿A que su vida gire en torno a ella? ¿Cómo llega uno a planificar sus vacaciones, sus fines de semana, etc, teniendo siempre en cuenta su música favorita?

Pues todo tiene una explicación en esta vida. O casi todo. En mi caso yo creo que el tema empezó en mi propia casa. A otros no les influye nada lo que se encuentran por casa. A padres republicanos les salen hijos nazis, a viejos madridistas nietos del Barça y a padres heavys hijos raperos.


Na, no os asustéis. Mis padres no son heavys y nunca lo fueron. Pero en mi casa, o mejor dicho y para diferenciar, en la de mis padres, siempre hubo discos como los que veis en las tres primeras fotos que ilustran este blog. De hecho siguen en casa. Ahora en la mía.


Estos discos forman parte de la banda sonora de mi vida. Mi madre me los ponía. Llegaban, procedentes de sus hermanas más jóvenes y a mí me gustaban de crío, y me siguen gustando. Sus hermanas le prestaban algunos y otros los compraba ella, Círculo de Lectores los llevaba a casa. El caso es que en mi casa, cuando yo tenía apenas cuatro años, me ponían los mejores temas de bandas como THE SWEET, SLADE o los mismísimos THE ROLLING STONES.


Luego cuando ya fuí un poco más mayor, ponía los típicos recopilatorios de la época. Los de la CBS. Pero ya sabía yo poner la aguja y ésta siempre iba a unas pistas concretas. En aquellos recopilatorios venían temas de SANTANA o BOSTON, por ejemplo. La de veces que habrá sonado el “More than a feeling” en el salón de la antigua casa de San Francisco.


El entorno tampoco me podía llevar a otro lugar. Justo debajo vivía Jorge, mi mejor amigo de la infancia y hoy en día bajista de Blast Open, y él tenía hermanos mayores. Allí descubrí a STATUS QUO, por ejemplo. La de veces que escuchamos de aquella aquel “Whatever you Want”. ¡En su casa tenían el lp!

Luego cambiamos de casa, el día del decimosegundo cumpleaños nos mudamos a otro barrio turonés, a Cabojal. El rock ya estaba "running through my veins" que dirían The Punishers.  Allí conocí a Alfonso, dos años mayor, y ya fue un no parar. Banzai, Barón, Obús, Maiden, Dio, Whitesnake, Scorpions ...

Él fue el primero que me puso a IRON MAIDEN, el Killers. El "veneno" penetró hasta el alma. Primero fueron las cintas grabadas y luego en cuanto reunía algo de dinero algunos vinilos, sobre todo singles, porque para los lp’s no me llegaba. Las cintas salían más baratas.


De aquella un single venía a costar unas 200 pesetas, un maxi unas 400 y un lp más de 1000. Mi paga andaba por las 500, era complicado reunir para un lp cuando ya tenías la necesidad de salir a vacilar y tomar alguna cerveza. Menos mal que nunca me dio por fumar, sino a día de hoy muchas de las joyas que guardo no estarían en las estanterías.

Mi madre no compraba discos ya de rock, compraba mucha música clásica. O me lo cocinaba yo, o de heavy metal nada de nada. Desde luego a ella no le hacía ilusión aquello. De repente mi habitación se había llenado de posters de tíos melenudos y monstruos tiroteados. Por Reyes yo no quería juguetes, ¡Quería discos! Y lloraba por cortar el pelo y me ponía pantalones apretados "de chica" que nos decían. Los J'hayber no podían faltar.


Guardo con cariño la cassette del "Metal Health" de QUIET RIOT porque la pedí por correo y cuando me llegó el paquete estaba enfermo y mi madre me la pagó para hacerme más llevadera la estancia en cama. Aquello fue tan importante para mí que aún hoy conservo la cinta y me acuerdo de todo. Seguro que ella no tiene ni idea de ello, aunque si lee esto alucinará. Esa cassette es oro.


Recuerdo que cuando salió el “Powerslave” de IRON MAIDEN, me compré el single, la camiseta y el poster del Aces High. Para el lp no me llegaba y tuve que esperar tiempo a tenerlo en un formato decente y dejar de escucharlo en una cassette grabada. Recuerdo también que el single de Okupación de BARRICADA sonó hasta la saciedad. Los discos, normalmente, caían en cintas, pues eran un poco más económicas que los vinilos. Había que mirar por la pela muchísimo.


Y así es como empezó todo. En casa y a ritmo de The Sweet y Slade. Y es que cuando tienes críos pequeños, si quieres y lo haces bien, puedes hacer de ellos buena gente, que es lo más importante de esta vida.

Dedico este blog a todos aquellos amigos y a los que no lo son pero leen este blog, que tengan hijos pequeños y los llevan por la buena senda del rock auténtico, en especial a María Vega y esposo y a René García. De vosotros depende. Luego no digáis que no estáis avisados. Y si no queréis que sean como vosotros, no dejéis el rock al alcance de los niños.

© Larry Runner 2010

martes, 18 de enero de 2011

Road Report: Albacete. Crónica concierto Angelus Apatrida + Crysys. Sala Baobá. Sábado 15.01.2011


ANGELUS APATRIDA + CRYSYS
Sala Baobá (Antiguo Divino), Albacete. Sábado 15.01.2011


Previendo que el principio de año iba a ser muy duro en cuestión de trabajo, como así está siendo, renuncié a ir a Barakaldo para ver a Helloween y a Stratovarius. Con el montón de curro y responsabilidad que tengo sobre mis espaldas este mes de Enero, coger un viernes libre era demasiado lujo. Así que, el día de nochevieja, se me ocurrió lo de pegarme la paliza hasta Albacete para acudir a ver a las dos mejores bandas del thrash metal patrio actual. Lo comenté con los colegas turoneses, los de toda la vida y enseguida se apuntaron.

Llegó el sábado quince, y a las ocho de la mañana “Eddie”, que así llamamos en mi casa a nuestro coche ya rugía saliendo del garaje. Fuí parando para ir reuniendo a la tropa, y tras un paso por el cajero de Cajastur para que Jandro sacara pasta y llenar el depósito en la Shell, partimos rumbo a la capital manchega. Albacete en el GPS, 686 kilómetros nos esperaban.

El viaje se nos hizo corto. Teníamos pensado desayunar en Villalpando, pero pasé de largo, supongo que sería por la niebla. El caso es que cuando nos dimos cuenta estábamos cerca de Madrid y no habíamos desayunado aún. El tener regulador de velocidad en el coche, es una bendición en estos casos.

Un café, un donuts, una visita al señor Roca y largando. Antes de las tres estábamos entrando en el hotel y el coche estaba a buen seguro en un parking, no fuera a pasar como la última vez en Bilbao donde algún degenerado le hizo daño a Eddie rompiéndole un cristal de los de atrás.

Posamos las cosas, comprobamos que teníamos wi-fi gratis y enseguida nos fuimos a buscar un lugar para comer. A escasos trescientos metros nos esperaba El Bodegón. Una mesa libre, lo justo. Nada más sentarnos, incluso antes de que una camarera nos atendiera, una pareja vino a ofrecernos un papel en una serie de una tele local. No veáis las risas. ¿Será el sex-apeal? ¿O sería que íbamos con camisetas de Angelus Apatrida? El caso es que yo estuve buscando a ver dónde narices estaba la cámara oculta. Pero no, aquello iba en serio. Igual dejamos pasar la oportunidad de nuestra vida. ¡Quién sabe!

Por fin nos atendió una camarera, luego pasó otra , y otra. ¡Y cada vez eran más guapas! Miramos a nuestro alrededor y todo eran mujeres bellas, y al poco en la mesa de al lado, se nos sentaron siete que parecían venir de un concurso de misses. Yo seguía buscando la cámara oculta. No fue de extrañar que nada más llegar al hotel, el señor Ferreira, mi compañero de habitación en esta aventura, entrara en el facebook y que colgara en su muro la gloriosa frase de “las mujeres en Albacete abusan”. Menudas risas nos echamos.
Aunque pensábamos echar una cabezada en el hotel, que para eso habíamos quedado a eso de las siete de la tarde en el recibidor, no pegamos ojo. Quizás tuviese algo que ver que Jan Slayer entrase allí como el caballo de Atila, dando voces. Aunque la historia se veía venir. Acompañar unas bravas, un larguero de jamón y queso y un revuelto, que es lo que nos comimos entre todos, con cuatro litros de cerveza, tiene que tener alguna consecuencia. Así que la siesta se esfumó. Eso sí, yo la ducha no la perdoné. Momento en el cual tanto Jan como Ferre, aprovecharon para probarse la camiseta que sobre mi cama tenía preparada para Busi de Crysys. Logicamente el color azul de la “maglia” Nike es irresistible y se hicieron una foto con ella, a pesar de ser más culés que mi hermano que trabaja para el F.C.B.

Tras la ducha fuimos hasta la Sala para situarnos y enterarnos de como iba el tema de las entradas que habíamos reservado previamente por mail. Como faltaban un par de horas para la apertura, saqué el plano que me imprimí en casa (gracias Google) y nos fuimos al T.N.T. a comprobar a ver si era cierto eso de que la gente ya no fuma ni en los bares heavys.

En el T.N.T. nos lo pasamos genial. No había demasiada peña aún, pues era temprano, pero allí “cargamos el carro” a base de Carlsberg ellos y yo de Budweiser. Acabamos inmortalizando el momento. Por cierto, el día anterior creo que se montó una bien gorda en una fiesta pre-concierto a la que acudió el público en masa.

A las 10 rumbo a la Sala Baobá. Pudimos saludar a Crysys en la puerta antes de entrar y darnos un fuerte abrazo. ¡Que genial es reencontrarte con la buena gente y más si es lejos de casa! Aprovechando el momento le dí a Busy la camiseta que en el Tronar prometió ponerse algún día en un concierto. Ni él mismo se imagina cuanto significó para mí que saliera con ella al escenario.

Los de Igualada eran la banda invitada. Y sí, digo bien. Banda invitada y no telonera. Porque lo que Angelus Apatrida están haciendo con ellos no es llevarlos de teloneros. Yo he visto de cerca como algunas bandas tratan a los teloneros y desde luego, no tiene nada que ver con lo que ellos hacen con Crysys. Ojalá Angelus Apatrida reciban el mismo trato cuando ellos tengan que compartir escenario con bandas de mayor estatus fuera de la Península. Se lo merecen.

Las huestes al mando de July, arrancaron con Internal Pollution y seguidamente descargaron Spawn. Pensé que iban a tocar para cuatro gatos, pero no fue así. La sala ya presentaba un muy buen aspecto. Aún no estaba llena como con Angelus Apatrida, pero el público era abundante y ya se liaron los primeros pogos en la parte de alante. Hacer fotos era incómodo y arriesgado. Corrías el peligro de que la cámara saliera despedida hacia cualquier parte. Esta vez Requena estaba a nuestra izquierda, con Mark, July en el centro y Busi a la derecha vestido con la camiseta del Real Oviedo. Detrás Javi en la batería centraba la atención y las miradas de algunas de las jóvenes féminas que nos rodeaban. El tío este se lo come todo.

Tras ese arranque frenético, July saludó a la expedición asturiana y agradeciéndonos el “esfuerzo” que habíamos hecho viajando hasta la capital manchega. La verdad es que ir hasta Albacete a pasártelo como pocas veces en tu vida es un “esfuerzo” que debería subvencionar el gobierno de Zapatero. Nosotros sí que miramos por la cultura de este país. Vamos a donde sea con tal de apoyar a nuestra música. ¡Claro que sí! Y si la hacen unos amigos pues mucho más.

Tras los saludos, el ritmo siguió siendo endiablado, y vinieron dos temas de esos que ruego por tener en disco de una vez. Dos canciones de las que no disponemos en demo y de las que solo disfrutamos en vivo. Flesh Collector Machine y Holy Punishment.

El nivel de locura en el escenario crecía. Aquellos psicópatas del thrash no paraban de moverse, intentar hacer una foto era imposible. Los que ya les conocíamos flipábamos y los que aún no conocían los temas miraban con asombro. Los empujones abajo eran cada vez más fuertes. La intensidad que había sobre el escenario se transmitía al público y viceversa.

Dead by the Fisful of Violence y Ultra Thrash mantuvieron el ritmo para acabar despidiéndose con una versión de mi banda thrash favorita, Anthrax. El Caught in a Mosh dejó paso a un pequeño momento de bajón. Se nos había terminado ya la mitad de la noche. Ya “solo” nos quedaban Angelus Apatrida.

Al final no me acordé de preguntar si había sold-out. Pero, desde luego, si llegan a meter más gente allí podemos morir. La sala estaba completamente abarrotada y en algunos de los paseos que me di hasta el baño no logré entender las posiciones que ocupaban algunos asistentes que presenciaban el show en la parte de atrás. ¿Realmente verían algo?

Y es que cuando Angelus Apatrida saltaron al escenario aquello era la locura. La salida fue demoledora. Tras la introducción sonaron Blast Off, Of Men and Tyrants, Clockwork y Corruption. ¿Alguien puede dar más cera? Aquellos cuatro cabrones jugaban en casa y se sabían invencibles, confiados de que la noche iba a salir bien. Nosotros nos los pasábamos en grande y además Guillermo Izquierdo, que vestía una camiseta de los geniales Warbringer, nos saludaba a los expedicionarios astures.

Son una banda perfecta. Tocan bien, tienen buenas canciones y visualmente, al igual que sus amigos de Crysys, son también espectaculares. Que me perdonen los músicos con poco pelo, pero no es lo mismo ver a una banda heavy de pelicortos que a cuatro tíos de melena y sobre todo con las greñas que se gastan los de Albacete. La imagen en todos los aspectos de la vida es importante, cada día más, y en el heavy metal también lo debe ser. Pues bien, Angelus Apatrida dan, como diría el periodista Marcos López “dan el perfil”. Normal que la poderosa Century Media los fichase. Si trabajas para un sello como ese, los ves en vivo y no los fichas, es que eres más imbécil que el que echó a Villa del Requexón*.

* (Para los que no sean aficionados al fútbol: Villa, jugador del F.C. Barcelona, salió adelante en el Gijón tras haber sido rechazado por un “ojeador” del Real Oviedo en el Requexón, la escuela de fútbol del equipo de la Capital de Asturias).

Uno tras otro fueron sonando los temazos, y entre la audiencia se liaba una bien gorda. Los pogos empezaban a ser peligrosos y algunos daban con el alma en el suelo. Yo creo que fue con Give ‘Em War cuando ya la gente empezó a subirse al escenario para arrojarse desde allí sobre los de abajo. Nunca había visto moshing en mi vida con esa intensidad. Me salí de la parte delantera pero volví para Be Quick Or Be Dead.


Mientras Victor y Jose clavaban los ritmos, Guillermo de forma magistral interpretaba los temas con la fiereza que le caracteriza, insultando a todo aquel que lo merece, políticos, curas o cualquiera que viva bien a costa de la explotación de los demás.


Pero si alguien me llamó especialmente la atención fue David en la guitarra solista. Concentradísimo, tuvo una actuación brillante y digna de los mejores “hachas” de este país.

Terminaron con Vomitive y Thrash Attack. La que se lió con este último tema fue realmente muy pero que muy gorda. Si Bruque cuando cantaban aquello de “el heavy no es violencia” hubiesen visto lo que se cocía allí, habrían cambiado el estribillo.

Con Thrash Attack me dio bajón, pensando que aquello ya se había acabado. Pero aún nos esperaba una última sorpresa final. Guillermo llamaba a los Crysys para que subieran al escenario para hacer un espectacular fin de fiesta interpretando el “Domination” de Pantera con July a la voz solista y todos dando botes por el escenario. La locura. Hasta algunos músicos acabaron tirándose al público. Dos copas más y la lio subiéndome yo también. Fijo.


Más no se podía pedir. Tras la noche del sábado puedo hacerme por fin una idea de lo que pudo ser aquella escena de la “Bay Area” de San Francisco en los ochenta. Buen Thrash, espectáculo, buen rollo, moshing, bandas amigas.... inolvidable. ¡Quién sabe sin gracias a estas dos grandes formaciones no se monta una así aquí! Algunos empiezan a sacar sus cabezas y presentan muy buenas maneras. Por cierto, que se me olvidaba, la memorabilia sigue creciendo. Me traje las púas de los dos guitarras solistas, David de Angelus y Busi de Crysys.


A la vuelta, risas, bromas con las afonías de Ferre y Jan que llegaron al hotel a las ocho. Viendo su estado lamentable no quiero pensar la brasa que darían en el TNT a los músicos en la fiesta posterior. Jorge y yo flipábamos con lo que nos contaban. Nosotros retiramos al hotel nada más acabar el concierto. Yo porque tenía que conducir y si la liaba muy gorda al día siguiente el viaje podía ser demasiado duro, que ya tenemos una edad. Y Jorge porque tiene más edad que yo, ¡o yo que sé si no entiendo lo que me dice!

Jan hizo alguna que otra foto, y nos plantamos en 6 horas y 15 minutos en Turón habiendo parado para comer en Villacastín. “Eddie” se portó muy bien.

Desde aquí quiero enviar un enorme abrazo a todas las personas con las que puede compartir algún momento a lo largo de tan extraordinaria noche. A Victor Valera por el abrazo cuando le gasté la broma diciéndole que habíamos ido para ver solo a Crysys. A Davish por darme la púa en mano. A Guillermo por saludarnos desde el escenario y por darme el set-list. A nuestros ya grandes amigos de Crysys por dejarse querer y por hacernos sentir queridos, en este caso, y espero que los demás lo entiendan, en especial a Busi por ponerse mi camiseta, no sabrá jamás lo especial que fue eso para mí. Y por supuesto a mis compañeros de viaje, Ferre, Jorge y Jan por la excelente compañía.

Fue un viaje genial, podremos pasarlo igual de bien en muchísimas otras partes, pero mejor no.

Texto: Larry Runner.
Fotos: Larry Runner y la peña del facebook.

"The Big 4" en el TNT

Notas.-

* Fue mi sexto concierto de Crysys (Wacken 08, Luarca, Wacken 09, Mieres, Barakaldo y Albacete) y el tercero de Angelus Apatrida (Santander, Luarca y Albacete).

* Al igual que ocurriera en Santander, tras la actuación de Angelus Apatrida me fuí a dormir, aunque esta vez no tocaba nadie detrás y la otra tocaban Arch Enemy. Sí, soy más de thrash que de death.

* Ferre y yo volvimos a compartir habitación. La anterior vez fue en el viaje de estudios, en Mallorca. ¡Hace 21 años! Yo estaba delgado ¡y él tenía greñas!

* Tengo que revisar la lista de los 10 mejores conciertos de mi vida. Si este no entra en ella, quizás sea el nº11. Lo pasamos como enanos. ¡Que falta me hacía!

* En el concierto solo me bebí dos Jack Daniels con Coca Cola, de verdad.

* Bueno sí, reconozco que perdí la cuenta de las cervezas que bebimos antes de entrar.

* Es la primera vez que ceno un donuts de chocolate con cerveza. Y no está tan mal.


© Larry Runner 2011

miércoles, 12 de enero de 2011

Metal Hammer nº 275. Octubre 2010.



La crónica de Wacken 2010 apareció en el nº 263 de Metal Hammer España (Octubre 2010) al lado de las fotos de Sergio Blanco. Aquí va una muestra.


La crónica original pinchando en este enlace: WOA 2010 - Crónica

martes, 11 de enero de 2011

Metal Hammer nº 263. Octubre 2009.



La crónica de Wacken 2009 apareció en el nº 263 de Metal Hammer España (Octubre 2009) al lado de las fotos de Sergio Blanco. Adjuntamos una muestra de las 10 páginas del reportaje.


La crónica original en estos enlaces:
Parte 1/3Parte 2/3Parte 3/3.

lunes, 10 de enero de 2011

A7X


Los descubrí hace dos años. Me gustaron en cuanto les escuché. Su disco Avenged Sevenfold me cautivó. Hablé de ellos en foros, y como respuesta obtuve “brillantes” calificativos como “son un producto prefabricado”, “su imagen da asco”, “parecen recién salidos del Zara”, etc.

¿Cual era el problema?
Yo creo que estuvo más bien en la imagen. Van tatuados hasta las orejas, como la gente del sleazy rock de los 80, pero a la vez lucen peinados modernillos, a veces parecen emos, y sus atuendos incluyen gorras y bambas. Nada de melenas, ni muñequeras, ni pantalones ajustados metaleros. La verdad es que... la imagen no ayuda nada. Parecen un grupo de pijos de segunda buscando camorra un sábado de noche acabantes de disfrutar de una buena mamada de sus chonis.

Con lo cual, en ese momento, me vi solo en los foros con los halagos. Pero yo a lo mío, seguí escuchándolos una buena temporada. Mas aún cuando Iron Maiden los incluyó como teloneros en su gira. Casi nada el nivel. Quizás Steve Harris y Rod Smallwood estaban equivocados como yo.

Los vi en Wacken 2008. Estaba observando su show desde lejos y me estaba sonando realmente perfecto. Tanto es así que incluso pensé que nos estaban dando gato por liebre y colándonos un playback. Me tuve que adentrar en las primeras filas para verlos de cerca porque no me fiaba. Sonaban tan bien que era difícil poder creérselo. Y no, no era playback es que los tíos eran unos finos en directo.


Y mira tú que llega el año 2010. Sacan otro discazo con el título de “Nightmare” y durante la grabación su batería se va a otra dimensión, que dirían los del Grupo Gaipo de Ujo. El sustituto para el puesto fue de lujo. Mike Portnoy, de Dream Theater se unía a la banda de forma temporal. Grababa las partes de batería y salía de gira con los chavales.

El bueno de Portnoy se lo debió pasar en grande con los chavales durante el tour. Volvió a revivir lo que es una banda de rock en gira, y no lo que suele hacer con sus Dream Theater, que tienen una pinta de ser unos sosos de narices, y con los que probablemente cometer un exceso sea comerse una tarta al whisky.


El caso es que la entrada de Portnoy ha dado un espaldarazo a la banda y ahora todo el mundo habla bien de ellos. Su disco se ha colado en todas las listas de los mejores álbumes del 2010. Ha sido llegar el ex-Theater y de repente como si las partes de batería hiciesen milagros y Nightmare fuera el nuevo The Number of The Beast o similar.

Pues bien. Nightmare es un buen disco, pero para nada mejor que el anterior. Bebe de mil y una fuentes y tan pronto te encuentras con un bajo que te recuerda a Harris como una guitarra que te suena a Kirk Hammet. Bebe de aquí y de allá, suena a todo y a nada en concreto, como pasó en el disco anterior. Solo que ahora el frikismo “Dreamtheateriano” les ha seguido.

Lo dicho, se han convertido en el grupo de moda en nuestro país, no así fuera donde ya les habían encumbrado y donde han vendido millones de discos con los tiemos que corren. Yo ya había visto que eran buenos, pero ojo, no son para tanto. No exageremos.

Por cierto, Portnoy abandona la nave, supongo que esto ya hará que para el próximo disco se les empiece a machacar diciendo que no llegan al nivel del anterior. Perderán fans fijo y volverán a tener los que tenían, los de siempre, ante la indiferencia de la prensa musical cateta e interesada. Al tiempo.

© Larry Runner 2011

domingo, 9 de enero de 2011

Diario de un metalhead. Capítulo IX: Metallica


El año 1992 siempre será recordado por la famosa olimpiada celebrada en Barcelona. Para mí fue un año muy importante. Fue el año en la que me incorporé al Ejército, en el que hice el por aquel entonces Servicio Militar Obligatorio.

Había pedido dos prórrogas por estudios, así que me incorporé a filas con 23 años. El alegar “asma” no me libró de la quema, aunque yo luego lo exploté bastante en el cuartel, y me sirvió de excusa para escapar de todo aquello que significaba esfuerzo físico, o que más bien me tocaba los cataplines. Es decir, durante nueve meses, mi única obsesión era escaquearme de todo y hacer el vago lo más posible. Si había que servir a la patria, lo haría, pero sin forzar.

Me tocó como destino el Acuartelamiento de El Ferral de Bernesga, en León. En concreto en la Plana Mayor de el RAIL 61. Vamos, que estaba en Artillería, pero en la parte de Oficinas, que para eso había estudiado informática e incluso de aquella ya tenía experiencia laboral. Eso quiere decir que me pasaba los días en un despacho, por el que el Teniente apenas aparecía, lo cual nos servía a mí y a un compañero para estar todo el día con los pies sobre la mesa leyendo el Marca y La Voz De Asturias.

Pasarse una hora desfilando por el Patio de Armas haciendo instrucción o tirarse toda la mañana corriendo cual descerebrado marine por la pista americana no eran lo mio. Por supuesto cargar con una mochila llena durante 20 kilómetros de marcha tampoco. Yo tenía “asma” a ver si me iba a dar un chungo, jeje.

Tranquilos, que esto es una introducción y no os voy a contar los nueve meses de mili.

El caso es que  en aquel año, en el que yo estaba condenado por el estado a nueve meses de reclusión sin haber cometido delito alguno, llegaban a España ni más ni menos que Metallica con su Black Album Tour.

Allí estaba yo con el pelo más rapado que nunca, maldiciendo en todo lo que sabía, porque los Metallica venían a Donosti y yo no podía ir. Lo comenté con algunos compañeros por el cuartel, y algunos hablaban de escaparse y a la vuelta comerse un mes de arresto, que la ocasión lo merecía. Eso no estaba mal, pero un mes entero sin salir de allí se iba a hacer muy duro, eso si no nos caían también una semana de calabozo. Había que inventarse alguna movida para ir a ver a Metallica “por lo legal” y con la bendición del Teniente o del Coronel si hacía falta.

La boda de un primo me encendió la luz. Si tenías una boda te daban un día de permiso y el fin de semana correspondiente. Justo lo que yo necesitaba.

Así que un primo mio se casó por aquel entonces y a casa de mis padres llegó la invitación. Por supuesto pasé de ir a la boda, ni de pedir permiso alguno para ello. Lo que sí hice fue pillar la invitación y llevarla a una imprenta. En realidad fue mi chica quién lo hizo, pues yo estaba en León y no podía hacer todos esos trámites.

Ella llevó la invitación a la imprenta que había en Turón por aquel entonces, y allí Isabel la tía de Xandru que de aquella regentaba el negocio, amablemente hizo algunos cambios en el diseño. Cambiamos la fecha de la boda y los teléfonos. Pusimos la fecha del concierto y los teléfonos de las casas de mis padres y de los de María. Ya teníamos invitación, ahora solo faltaba que el pez mordiera el anzuelo.

Con la invitación de boda en la saca pedí entrevistarme con el Teniente, la única vez en los nueve meses que allí estuve que pedí hablar con él. Puse cara de bueno y le vendí la moto. Necesitaba un día de permiso para ir a la boda de mi primo además del correspondiente fin de semana.

No sé si fue cosa de suerte o de qué. El caso es que al final accedí a lo que me dijo el teniente. “Si vas de boda necesitarás comprar algo de ropa”, por supuesto, le dí la razón, “no tenía nada que ponerme para la ocasión”.  Así que de jueves por la mañana ya estaba en el Alsa rumbo a Turón de fin de semana, incluso un día antes de lo planeado. Metallica estaba en mi horizonte. No había hecho falta ser prófugo durante 3 días. Me iba a Donosti por lo legal y además disponía de días de sobra para estar con mi novia y mi familia.

Una vez más, Canuto fue mi compañero de excursión. Esta vez lo teníamos más cómodo. El bus lo organizaba Viti y salía de Mieres. Míticos tiempos aquellos en los que los metalheads mierenses éramos capaces de llenar un bus de 50 plazas para ir a un concierto.

La entrada

Llegamos a Donosti a media tarde y lo primero que se me ocurrió fue entrar en un supermercado a comprar una botella de Long John. ¡Que Coño! Era libre por unos días y además iba a ver a los mejores Metallica de la historia. Había que celebrarlo.

En aquel tour, Metallica habían incorporado un foso al que le pusieron el nombre de “Snake Pit” (foso de las serpientes). El escenario no era un escenario normal. Tenía forma casi de pentágono, y en el espacio central 75 afortunados fans iban a estar viendo el concierto, rodeados por la banda, como prisioneros. A nosotros no nos tocó. La verdad es que a día de hoy sigo sin saber qué coño había que hacer para estar allí metido.

No se como se llama el carbayón que vendía estas
pegatinas para sufragarse aquel viaje,
pero aún sigue entre nosotros, lo vi hace poco
en el concierto de Panzer de Avilés.

No había teloneros. Antes del concierto se proyectaba un video de la banda de 45 minutos, que acababa con imágenes emitidas directamente desde el backstage. Una forma nueva de ir calentando al personal sin falta de tener a ninguna banda de apoyo.

Entonces comenzó el vídeo, y el Long John salió de mi cuerpo todo de una vez. Las luces estaban a punto de apagarse. Una última visita al baño era imprescindible. Así que fuí, y esta vez Jorge se quedó porque aquello ya iba a empezar.


Cuando volvía del baño se apagaron las luces de Anoeta. Comienza a sonar la introducción, ECSTASY OF GOLD, y yo, con uno de los mayores ciclones de mi vida empiezo a colarme hacia delante. Salen, arrancan con  ENTER SANDMAN y ya estaba subido a la valla, en la primera fila de la parte izquierda del Snake Pit. Allí mismo, y ni corto ni perezoso saqué mi cámara de fotos y tiré un carrete entero del que apenas salieron tres decentes, pero ¡que tres! Impagables. Por supuesto había perdido a Jorge.


Luego atacaron con CREEPING DEATH y HARVESTER OF SORROW, una lenta para que pudiéramos tomar aliento. WELCOME HOME (SANITARIUM) ya fue muy emocionante, para luego meterse en el Black Album de pleno con SAD BUT TRUE, WHEREVER I MAY ROAM y THE UNFORGIVEN.


Tanto Black Album no molaba, ¿que pasaba con el JUSTICE FOR ALL? Pues sin problemas, seguidamente se marcaron un medley del JUSTICE FOR ALL y Jason Newsted tuvo su momento para hacer un solo que nos dejó boquiabiertos. Kirk Hammet también tuvo el suyo, por supuesto.


Sonaron canciones muy míticas, que forman parte de la banda sonora de mi vida. Entre ellas MASTER OF PUPPETS, SEEK AND DESTROY, WHIPLASH, NOTHING ELSE MATTERS, AM I EVIL?, ONE... y la versión de Queen STONE COLD CRAZY para acabar.


Aquella mágica noche, con un Velódromo de Anoeta lleno al completo, aquella mágica noche en el que había reventa, aquella mágica noche en el que nos ofrecieron hasta 25.000 pesetas de las de entonces por nuestra entrada, disfruté de uno de los mejores conciertos de mi vida. Al salir encontré a Jorge y me compré una camiseta oficial.

Años más tarde conseguí el concierto en doble cd y por supuesto lo guardo como un tesoro. Por eso os he comentado el concierto de principio a fín, ¡tampoco tengo tantísima memoria por Dios!

El doble cd

Set-list:
    Ecstasy of Gold (tape)
    Enter Sandman
    Creeping Death
    Harvester of Sorrow
    Welcome Home (Sanitarium)
    Sad But True
    Wherever I May Roam
    The Unforgiven
    Justice Medley
    Bass Solo
    Guitar Solo
    Through the Never
    For Whom the Bell Tolls
    Fade to Black
    Master of Puppets
    Seek & Destroy
    Whiplash
    Nothing Else Matters
    Am I Evil?
    Last Caress
    One
    Battery
    Stone Cold Crazy

© Larry Runner 2009

Blog publicado originalmente y sin fotos en mi myspace en el año 2009.

Haciendo click en las fotos se pueden ver a mayor tamaño.



viernes, 7 de enero de 2011

In loving memory of Phil Kennemore (Y&T)


Phil Kennemore
20.10.1953 - 07.01.2011


Así de cerca te vimos aquel jueves 15 de octubre de 2009. Ahora te nos has ido, pero siempre estarás en nuestros corazones. Descansa en paz amigo Phil.




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